Arroyo Naranjo, La Habana, noviembre 12 de 2009, (PD). Quienes suelen permutar de un lugar a otro por lo regular persiguen algún tipo de ventaja. Por ejemplo, si de una parte se concreta la permuta con cierta ventaja, esto se traduce en ganar en espacio, aproximarse al centro de trabajo, estudio o alguna perspectiva económica futura. De lo contrario, si la otra parte va en desventaja, lo hace generalmente por dinero.
¿Qué hay detrás de cada permuta condicionada por el Gobierno?
Cuando se autorizó la actividad de los cuentapropistas en la primera mitad de los 90, el Estado cedió espacios cerrados y al aire libre para las llamadas ferias de productos artesanales. 3ra y G en el Vedado, la Catedral de La Habana, La Virgen del Camino y la feria de Porvenir, en La palma, contaban con una ubicación estratégica en cuanto a flujo de personas. El asenso de la actividad comercial a cargo de artistas y artesanos cubanos, resultó y aún lo es, una espina en el gaznate para el Gobierno.
La primera feria en mudarse bajo orientación del gobierno a un sitio menos visible y concurrido, generalmente por extranjeros, fue la de 3ra y G, en el Vedado. Fabricantes de calzados, prendas de vestir, muebles, artículos de cuero y madera y otros souvenirs, fueron reubicados en la tienda Fin de Siglo, por la entrada que da al bulevar de San Rafael.
Poco después se movió la feria de Porvenir (La Palma) a un espacio más reducido, situado a 200 metros de su enclave original. También se redujo su plantilla de vendedores y se limitó la venta de algunos artículos de procedencia dudosa.
Peor suerte corrió la feria de la Virgen del Camino, en el municipio San Miguel del Padrón. Más que una mudanza fue una apropiación total y sin derecho a réplica. Los artesanos independientes desaparecieron y la pequeña plaza fue provista de productos de pésima factura, fabricados por empresas locales del Estado.
Hace apenas unas semanas el estado se agenció otro espacio añorado, el que por años ocupó un grupo de artesanos en la Plaza de la Catedral, en La Habana Vieja. El gremio de artistas fue trasladado a la esquina de las calles “Desamparados” y Cuba -¡qué bien le cuelga el nombre!- , en el mismo municipio.
Obviamente cada movimiento responde a una estrategia gubernamental.
¿Qué beneficios obtuvo el Estado con estas mudanzas?

El gobierno cubano situó en 3ra y G un pequeño complejo de tiendas tipo contenedor, venta de comestibles y otros, todo en moneda convertible. Hoy la antigua feria de La Palma también es una dependencia del Estado, donde se ofertan dulces y productos cárnicos en moneda nacional.
Sobre los espacios del antiguo Seminario de San Ambrosio, sitio que ocupaban los artesanos de la feria de la Catedral habanera, algo se mal cocinó en beneficio del poder estatal. Desde ahora los artesanos se reacomodarán a otro flujo de turistas con la consiguiente pérdida económica que esto les traerá.
En términos de permuta, el Gobierno entra en la categoría de los que están en desventaja. Lo hace para ocupar sitios de atracción en busca de dinero. Quienes visiten lo que antes fue un vivo recinto ferial, hoy encontrarán una despedida de duelo.
Me suena a que otra feria está en remojo, “La Rampa”. ¿Será temporada de permutas?
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