El Vedado, La Habana, 10 de diciembre de 2009, (PD) Las Cumbres Iberoamericanas pagan en su decimonovena edición en el balneario portugués de Estoril, el pecado original: convertirse en el fantasma de lo que soñaron ser.

Todo comenzó con la buena intención de la inserción de la dictadura militar cubana en la estructura democrática desde su primera reunión en Guadalajara México, en 1991. Como en la fabula, la papa enferma pudrió el saco. Ahora, con el auge del populismo bolivariano y la creación de la Alianza militar, a solo dos terceras partes de los presidentes iberoamericanos les interesó estar presentes en la cita.

Acorde con los tiempos, el gobierno de La Habana fue a la cita con la delegación de menor nivel en su historia luego de 2001, cuando el Presidente de El Salvador, Francisco Flores, responsabilizó Fidel Castro de la guerra civil en su país. El tirano no pudo aguantar aquella verdad y el desafío público. A partir de esa fecha, las delegaciones cubanas disminuyeron gradualmente de nivel hasta la actual, presidida por el Canciller Bruno Rodríguez.

Un caso similar ocurrió en la Cumbre de Chile con el famoso ¿por qué no te callas? Chávez y sus muppets (Morales, Ortega y Correa) no regresaron al encuentro. Se hacen representar por sus cancilleres. ¿Casualidad?

La exposición antillana, como en otras citas, giró en torno al insoluble diferendo de medio siglo entre la dictadura más vieja del continente y la nación democrática más poderosa, Estados Unidos, y solicitó nuevamente la condena al precario embargo económico. Además revitalizó el caso de un anticastrista confeso de terrorismo.

En su XIX edición, la agenda de la Cumbre Iberoamericana se vio desbordada, como en otras oportunidades, por el enfrentamiento entre los estados populistas y los democráticos. En este caso, la división impidió la referencia a la situación de Honduras en la Declaración de Lisboa, documento final de la cita. Los reunidos fueron incapaces de consensuar un texto de la Presidencia portuguesa que condenó la sustitución presidencial del 28 de junio y tomó nota de las elecciones del 29 de noviembre.

Los comicios en la nación centroamericana suscitaron las mayores divergencias entre los partidarios de la solución negociada y electoral, encabezada por Panamá, Costa Rica, Colombia y Perú, en contrapunto a Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba, quienes apuestan por el regreso del convicto Manuel Zelaya, aunque el Tribunal Supremo y el Congreso hondureño opinen lo contrario.

Lo cierto es que el motivo “Tegucigalpa” opacó los demás temas de la agenda de futuro de la reunión, que intentó colocar la innovación y el conocimiento en el centro de las políticas públicas, pero que incorporaba temas trascendentes como el relanzamiento en breve de las negociaciones de la Unión Europea con Mercosur, Centroamérica y la Comunidad Andina. Proyectos poco realizables por las tendencias totalitarias y antidemocráticas del continente.

Interviene Cuba en Cumbre Iberoamericana de Estoril

Bruno Rodríguez, canciller cubano, intervino en la sesión de apertura, con el discurso populista e hipócrita de un gobierno que se apropia del conocimiento para su beneficio propio. Para eso pidió transferencia de tecnología de los países democráticos hacia los países en desarrollo, sin asumir los compromisos del uso de esas tecnologías.

En su discurso sobre el tema central de la cita, Innovación y Conocimiento, el jefe de la delegación del gobierno militar precisó que comparte plenamente el empeño de otorgar prioridad a ese objetivo, pero alertó que esas categorías no pueden tratarse con un enfoque de mercado y como en otras oportunidades, atacó las potencialidades de la propiedad intelectual y el derecho de autor, acusándolas de rendirse al dictado del mercado.

En nombre de los países del ALBA, el canciller precisó que la innovación y el conocimiento han de disfrutar de la cooperación entre esas naciones, y se compartirán con un sentido solidario y responsable. Acusó al orden económico internacional de ser un obstáculo estructural e inevitable para avanzar en estos propósitos. Sin embargo, olvidó enunciar los problemas que acumulan los científicos, docentes y académicos cubanos, obligados a emigrar por la forma en que el Estado totalitario roba y utiliza sus conocimientos, así como de la gran cantidad de inventos racionalizaciones que duermen el sueño de los justos por la incapacidad de la burocracia estatal para ponerlos en función de la sociedad.

La primera Cumbre Iberoamericana se celebró con la intención de crear una Organización de Estados Iberoamericanos que discriminara a los Estados Unidos del concierto. Estoril, como parte de un fantasma que se desvela, entregó a la ciudad argentina de Mar del Plata la sede de la próxima Cumbre Iberoamericana, probablemente la última, que bajo el lema "Educación", cumplirá 20 años.

Desde las primeras Cumbres, los grupos prodemocráticos cubanos insistieron en hacer conocer al plenario sus puntos de vista. Pero el poco interés mostrado hacia la violación de los derechos humanos y civiles en Cuba y la activa intención de España, encabezada por el canciller Miguel Moratinos, de bloquear cualquier intento de cambiar el escenario, hicieron poco interesante el evento para los demócratas isleños.

El continuo fracaso de las Cumbres iberoamericanas significará el fin de la pretensión española de ser el puente entre América Latina y Europa, del cual el cese de la posición común hacia Cuba es una de esas aristas.