La Habana, 17 de diciembre de 2009. (PD) Aunque el sistema social que sufren los cubanos ha tratado durante muchos años de desmotivar las fiestas navideñas, la realidad es que el pueblo ha defendido su derecho a esa celebración.
Este mes, las buenas nuevas de la media libra de picadillo de res para los niños y la dosis estipulada de pollo para los mayores, hicieron palidecer los rumores surgidos entre la población de que la canasta básica (libreta de racionamiento) llegaría a su fin con el año que termina.
Los comentarios son apoyados por la reciente liberación de dos productos, las papas y los chícharos; dos de los héroes, como jocosamente se les ha denominado a estos alimentos, que ahora pasan a formar parte de la lista de “liberados.”
Las nuevas generaciones, junto a sus padres y abuelos, con la ayuda de los parientes que están fuera, han dado el color y el calor que las celebraciones navideñas requieren, sin importarles mucho la coincidencia con un nuevo aniversario del sistema que lleva medio siglo en el poder.
La familia de Yorly, una joven de 20 años que reside en un barrio de las afueras de la Ciudad de La Habana, estaba intrigada con el anuncio de que en un paquete proveniente de los tíos de Miami, venía una caja de Navidad para la muchacha.
“Una caja de navidad para mi”, repetía una y otra vez la joven, que conjeturaba todo tipo de posibilidades que ese regalo podría significar para ella.
Durante los días que precedieron a la espera del obsequio, mil interrogantes brotaban de la entusiasta mente de Yorly. “¿Será una caja de dulces, turrones, chocolates o de todo tipo de chicles? Pero si es por Navidad también pudieran ser ropas nuevas.” Conjeturaba la joven con sus padres, hermanos y abuelos mientras todos, entusiasmados, trataban de avivar sus ilusiones.
Y aun otra idea manifestaba a su familia: “Pudiera ser un árbol de navidad con las bolas y muchos adornos. Incluso con un nacimiento pequeñito del niño Jesús.”
Muchos de sus amigos, también estaban intrigados por la anunciada Caja de Navidad.
Al fin, hace pocos días llegó el paquete de la familia, y entre los dulces, turrones, chicles y ropas, había un pequeño Mickey Mouse dentro de una esfera de cristal. Al moverla, diminutos puntos blancos semejaban la nieve de la Navidad.
“Es cierto que me había imaginado muchas cosas, pues no sabía en que consistía el regalo. Pero estoy muy contenta con el juguete y sobre todo le agradezco mucho a mi familia que siempre está pensando en mí”, manifestó Yorly cuando quisimos conocer su opinión sobre el presente.

Y aunque esta historia terminó con risas y alegrías entre todos, las conjeturas y suposiciones siguen dentro de las familias cubanas.
Nada se ha informado oficialmente sobre que ocurrirá con la canasta básica. Muchos suponen, por la nueva oferta de este diciembre, que continuará vigente. Otros creen que libreta y picadillo se irán juntos este fin de año. Algunos piensan que será tema a discutir el próximo día 19, cuando debe sesionar la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Las expectativas son muchas, sobre todo entre los ancianos pensionados y jubilados, cuyos ingresos no le permiten independizarse de la histórica “libreta”. Ojala la respuesta a esos comentarios no sea otro de los difíciles juegos en que están obligadas a participar las familias cubanas.
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Foto: Marcelo López