Arroyo Naranjo, La Habana, diciembre 17 de 2009, (PD) Algo de comer o de vestir se debe “resolver” en la compañía de chusmas –gendarmes bullangueros al servicio del régimen de los Castro hermanos- cuando en cada convocatoria para repeler las manifestaciones de la disidencia interna, prolifera el ganado guiado por monteros de ciclomotor. Lo que es verdaderamente triste, es que su escaso y reiterado repertorio de consignas gubernamentales, hace que marchen desbocados y cegatos tras el sonido del cencerro.

Al parecer la confirmación de adhesión de Cuba en Naciones Unidas, entre el período 2007-2008, a una serie de pactos y regulaciones internacionales referentes a los Derechos Civiles y Políticos, no pasa de un guiño bien intencionado. Su interpretación criolla, vista desde su esquema marxista-leninista, expresa una finalidad doméstica que revierte dichos protocolos en su actuar contra la oposición pacífica dentro de la isla- prisión.

A diferencia de cómo el gobierno cubano celebró el Día Internacional de los Derechos Humanos el pasado año 2008, cuando a puertas cerradas y con la presencia de parlamentarios, intelectuales y religiosos del mundo que viajaron a La Habana, Castro menor montó su coqueteo de oficio, en este año 2009 las razzias se tornaron un tanto carnavalescas.

A pesar de este otro ensayo castrista de utilizar a la chusma para barrer bajo la alfombra el derecho a la libre expresión, mostrando desde la izquierda más radical como se viola el derecho a la educación, la salud y la alimentación en el mundo neoliberal, los actos intimidatorios no impidieron la realización de la jornada pacífica en todo el país. Más de cincuenta Damas de Blanco, incluidas las de apoyo, hicieron gala de honestidad y valor ante las turbas gubernamentales el pasado 9 de diciembre.

De seguro, ya las turbas gubernamentales festejaron con ron Decano, cerveza de pipa y música de la Charanga Habanera, el desgalillo del día 9. Y como por ahora no hay ensayos previstos hasta las jornadas previas al 28 de enero, día del natalicio del apóstol José Martí, su retorno a la “normalidad” los hace acreedores del robo y el invento para la subsistencia.

La disidencia interna se mantiene al margen de las reservas de un gobierno militar de un Estado-Partido que asume los instrumentos más importantes en materia de derechos humanos ante las Naciones Unidas. Sin abandonar su ritmo prodemocrático, exige sin resultados su licencia para operar de manera pacífica dentro del totalitarismo.

El artículo 5 punto 1 del citado Pacto dice que: “Ninguna disposición del presente Pacto podrá ser interpretada en el sentido de conceder derecho alguno a un Estado, grupo o individuo para emprender actividades o realizar actos encaminados a la destrucción de cualquiera de los derechos y libertades reconocidos en el Pacto o a su limitación en mayor medida que la prevista en él”.

Un día, un colega me dijo que nuestro “derecho como ser humano está a la izquierda”, en ese mismo extremo donde se constituye todo lo que mal obra en la revolución de Fidel, que si no me equivoco, ahora es de Raúl.

Por ahí mismo, por el lado izquierdo, anda la chusma cuando, de vez en vez, es convocada a reprimir. Constante y sonante arrolla a los opositores pacíficos con sus coreografías coproducidas por el Ministerio del Interior y un gobierno que dijo firmar los Pactos de Derechos Humanos.
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Fotos: Marcelo López