Con el año 2009 terminan condiciones y concepciones que fueron durante demasiado tiempo inamovibles. Aunque también es cierto que hay cosas que no cambian o cambian sólo por fuerza, todos los ciclos se cierran algún día. En Cuba, 2009 marca el fin de condiciones que ya no podrán sostenerse.

No caben dudas razonables de que la dictadura cincuentenaria cubana teme una reacción violenta de rechazo por parte del pueblo de Cuba. El ambiente de tensión y de ciudad tomada que vivió la capital el pasado 10 de diciembre, con motivo del sesenta y un aniversario de la promulgación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, fue más que evidente.

Un nuevo paisaje político se configura. Este paisaje no tiene connotaciones mediáticas. Lo dibujan organizaciones que se han movido en las sombras, lejos de las pasarelas políticas internacionales. Estos grupos, han aprendido a jugar con las reglas draconianas del castrismo. Crecen en organicidad y esperan que llegue su día.

Los rostros jóvenes en las filas de esa oposición, se multiplican. No tienen ordenadores ni posibilidades de conseguirlos y tendrán que permanecer anónimos. Pero no les importa, los nuevos rostros se conforman con palos, piedras y tirapiedras. En algunas ocasiones, un tirapiedras es más efectivo que un ordenador. ¡Qué lástima no tener veinte años por segunda vez!

Un joven fue salvajemente golpeado el pasado 10 de diciembre en el Parque Villalón del Vedado. En otro rincón de la ciudad, los castristas estuvieron ocupados en hostigar mujeres. Se trataba de las Damas de Blanco y esto no es noticia. La buena noticia es que el pueblo, ha demorado lo suyo, pero ya comenzó a identificarse con los hostigados.

Los estrategas de esquina, comienzan a aportar soluciones. Las soluciones van desde el tirapiedras y pasan por palos, cabillas entizadas o adoquines donde los haya. Crece el consenso de que hay que acabar con el ‘abuso de esta gente’. Los que se refugian y repliegan en el corazón de la ciudad, saben de la crueldad de las prisiones cubanas, saben de jueces indiferentes y policías desaprensivos. Muchos deben su record penal a la fascista e ilegal ‘Ley de Peligrosidad Social’.

Aunque podemos ser acusados de demasiado optimismo, percibimos que a las Brigadas de Respuesta Rápida y a los mítines de repudio, les queda poco tiempo. Esa es la buena noticia, la mala es que tras ellos, vendrán los tanques.

Ojala tras los tanques, venga la libertad y con ella, los tiempos mejores que merecemos todos. Por lo pronto, PD desea al pueblo de Cuba y a todos sus lectores a lo largo del mundo, una feliz y amorosa navidad y un feliz y próspero año 2010.

Que todos disfrutemos de amor, paz, prosperidad y libertad. ¡Que así sea!
PD