
Prisión Provincial Canaletas, Ciego de Ávila, 14 de enero de 2010, (PD) No tuve el privilegio de conocerla personalmente. Por un error, no realicé un viaje programado a su pueblo, Pedro Betancourt, en la provincia de Matanzas. Hoy lo lamento profundamente, pues Gloria Amaya ya no está físicamente con nosotros.
Los hombres y mujeres amantes de la libertad la tendremos siempre presente en nuestros corazones. Ella sin proponérselo se convirtió en símbolo de una generación de mujeres dispuestas a entregarlo todo sin condiciones. Su deseo fue una nueva Cuba llena de esperanzas para todos los cubanos. Hasta el más enconado de sus enemigos la respetaba. Su voz estuvo siempre vibrante en rechazo a la injusticia. Para comprender la grandeza de esta patriota, es necesario detenerse en que entregó a cada uno de sus hijos a la lucha por la democracia y la libertad.
La familia Sigler Amaya es perseguida al extremo de que la policía de Seguridad del Estado vigiló el último adiós, dado el pasado 8 de enero a la patriota por familiares y amigos. Guido Sigler Amaya, prisionero de conciencia, pidió a familiares y deudos ante el sepulcro abierto de Gloria que se cumpliera su última voluntad y que nadie llorara su ausencia ante los bárbaros, porque, ‘Cuba aun no es libre’.
Su otro hijo, Ariel, también prisionero de conciencia, pidió ser trasladado a su lugar de reclusión cinco minutos antes de lo acordado, para no deberles un minuto a los servidores de la tiranía.
Gloria, adondequiera que vayas te seguirá el amor de tu pueblo cubano a quien dedicaste tus mejores alientos, para la libertad.
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