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TRAGEDIAS CUBANAS, POCOS, VIEJOS Y OMNÍMODOS
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Redacción de noticias Primavera Digital. primaveradigital@gmail.com 
Por Primavera Digital
Publicado el 21/01/2010
 
Las palabras claves para la comprensión del último incidente en Mazorra son: negligencia, corrupción y desinterés. Estas se comportan en la forma clásica ya abordada por humoristas y analistas. Los vínculos entre las tres causales, saltan a la vista. Es negligente quien no tiene aliciente o interés para realizar impecablemente su trabajo; se corrompe quien vive en la miseria extrema.

La Habana, 21 de enero de 2010, (PD) La nota de la prensa oficial informó de forma escueta que producto de las bajas temperaturas registradas recientemente en la Isla y otras circunstancias, donde no se excluyen negligencias y otras causales humanas, fallecieron una veintena de pacientes en el Hospital Siquiátrico de La Habana (Mazorra). El comunicado oficial informa además, la constitución de una comisión investigadora para esclarecer los hechos y depurar responsabilidades. Los sindicados como responsables, responderán ante los tribunales.

Esta es en síntesis, la información suministrada por los medios oficiales cubanos, pagados por el gobernante Partido Comunista y a su servicio. El manejo de esta incidencia por el gobierno, aparejó un componente nuevo. Este es sin duda alguna, que manipulaciones aparte, la opinión pública fue informada, de forma casi inmediata de la situación. No obstante, los rasgos ostensibles de un sistema inviable, marcan esa constante que confirma recurrencias.

En un país con un Estado de derecho y respeto a la opinión pública, se exigiría la renuncia del titular de Salud Pública. Pero en Cuba, existe una casta empoderada y esa no es remotamente una alternativa de procedimiento.

Siempre que una casta y sus miñones permanezcan enquistados al frente de las estructuras sociales, económicas, políticas, militares, etc., se impedirá independientemente de producirse renuncias y destituciones de funcionarios intermedios, o de constituirse una o varias comisiones encargadas de valorar e investigar los hechos, llegar al principal responsable de la situación en este caso, José Balaguer.

Las palabras claves para la comprensión del último incidente en Mazorra son: negligencia, corrupción y desinterés. Estas se comportan en la forma clásica ya abordada por humoristas y analistas. Los vínculos entre las tres causales, saltan a la vista. Es negligente quien no tiene aliciente o interés para realizar impecablemente su trabajo; se corrompe quien vive en la miseria extrema.

Esta situación, no es de forma única la del manicomio. Todo el sistema de salud en Cuba está permeado por las circunstancias expuestas con anterioridad. En todos los hospitales públicos los empleados mal pagados de la cocina y los pantristas, roban alimentos para alimentar sus familias. A pocos responsables de almacén les importa que los pacientes tengan frío y raramente parte desde abajo la iniciativa de entregar frazadas y abrigos, antes que la orden de arriba lo demande. Les falta entre otras cosas, motivación e interés. Por supuesto, la miseria y las penalidades materiales corrompen; la miseria y la penalidad material absoluta, corrompen absolutamente.

Es muy difícil e improbable que la comisión nombrada para depurar las responsabilidades del affaire Mazorra, señale al verdadero responsable, el Ministro de Salud Publica. El está muy por encima en la pirámide de poder. Como él, en la élite están viejos, son pocos y poderosamente omnímodos.
Equipo de redacción PD