
El Vedado, La Habana, 4 de febrero de 2010, (PD) El pasado 27 de enero concluyó el pulseo. Micheletti y las estructuras democráticas hondureñas mantuvieron fuerte la muñeca y la vista en el adversario.
Durante siete largos meses las tensiones no disminuyeron, al estilo de las novelas por entrega.
Fractura del orden constitucional con la cuarta urna. Ruptura del orden presidencial. Presiones internacionales y amenazas de invasión por los países de la Alianza Bolivariana. Llamados a la resistencia armada. Provocaciones en la frontera nicaragüense-hondureña. Bloqueo internacional. Intromisión del ex Presidente en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa.
El ex Presidente Manuel Zelaya y su principal colaboradora y agente de la DGI cubana, la canciller Patricia Rodas, se precipitaron en dar un golpe técnico con una cuarta urna que presumiría la consulta a una constituyente. Las boletas fueron impresas en Venezuela.
La rebelión de Mel fue interceptada por los otros poderes del Estado. La participación de los militares en la fractura presidencial fue en cumplimiento de órdenes de los poderes del Estado. No asumieron el poder. Se limitaron durante los largos siete meses a cumplir las órdenes de un gobierno erigido sobre las estructuras constitucionales y las más polémicas decisiones estuvieron basadas en motivos de fuerza mayor, como cuando decidieron sacar del país al ex presidente para evitar un conflicto mayor.
Ridículo el dictador cubano Raúl Castro al hablar de defensa de la democracia en Managua, ante el grupo de mandatarios del ALBA. Ese día, la Alternativa Bolivariana se convirtió en Alianza. La posibilidad de una invasión militar estuvo entre los escenarios posibles.
La clase política hondureña y la empresarial cerraron filas contra la intromisión interna, el bloqueo económico y la suspensión de las ayudas, aunque en el bando contrario aparecieran los Estados Unidos, España, Brasil y la Organización de Estados Americanos.
Las fuerzas armadas, la policía y la sociedad mantuvieron el orden, aunque a veces fueron sobrepasados por las acciones de los chavistas, que provocaron muertos y heridos.
Memorable la intención del ex Presidente de aterrizar en un avión venezolano, con piloto venezolano, en el aeropuerto de Tincontin, acompañado del Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Pero sobre todo, la decisión de que no aterrizara.
Deleznables las actuaciones de la Organización de Estados Americanos, liderados por Miguel Insulsa, la Unión Europea, bajo la presión del canciller Miguel Moratinos y de Brasil.
La intromisión de Zelaya en la embajada carioca desde septiembre, fue un golpe de efecto mal calculado por los involucrados. La legación pasó de tribuna a prisión, para el ex mandatario.
Meritos especiales para el Presidente de Panamá, Martinelli y Perú, Alan García, así como el Primer Ministro sueco. Ellos nunca perdieron la orientación, en medio del caos informativo creado por los sucesos.
También se comportaron así la mayoría de las fuerzas prodemocráticas cubanas dentro de la isla y en el exilio. Ellas respaldaron todo el tiempo al gobierno de facto.
Cuando el nuevo presidente de Honduras recibió la banda presidencial, se cerraba un capítulo trascendental en la historia del continente. La detención por métodos políticos de acciones antidemocráticas desde el poder del Estado y en convivencia con otras fuerzas continentales.
Zelaya a la OEA Luego de perder la batalla de Honduras, Hugo Chávez prepara la elección del ex Presidente Manuel Zelaya para Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA). Con ese objetivo envió emisarios y empezó a presionar a los países satélites que se benefician de los proyectos de la Alianza Bolivariana.
En la anterior elección para Secretario General de la OEA, el Presidente de Venezuela a través del clientelismo político con los países latinoamericanos, en especial los centroamericanos y las islas del Caribe, eliminó en las elecciones primero al ex canciller de México Jorge Castañeda, y luego al ex presidente salvadoreño Francisco Flores, a favor del chileno Miguel Insulza. Ahora personalidades del chavismo empezaron atacar al chileno y a presionar a los países clientes para evitar su reelección.
El chileno lució muy mal al principio de la crisis hondureña, al ponerse de un solo lado y apoyar la posición de la Alianza Bolivariana, en vez de mediar en el conflicto. Luego al aclararse las cosas y asegurarse la victoria los demócratas ticos, giró hacia ese eje y se convirtió en blanco de los ataques bolivarianos.
Las elecciones para Secretario General de la OEA deberán realizarse en el próximo mes de mayo próximo.
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