Managua, La Habana, febrero 4 de 2010. (PD). Este 28 de enero se cumplieron 157 años del nacimiento del apóstol de todos los cubanos, José Julián Martí Pérez, quien defendió con su vida, según expresó, “el derecho a pensar aun del ente más infeliz.”

Para recordar este aniversario, y para conmemorar también los cuatro años de la Asociación Pro Libertad de Prensa, en su sede de la calle Independencia entre Lucha y Esperanza, en el pueblo de Managua, se reunió un grupo de periodistas, que con ponencias y trabajos sobre el tema, destacaron la obra del Maestro.

Su presidente, José Antonio Fornaris, agradeció la presencia de los colegas en el acto y afirmó que en Martí todos los periodistas cubanos tenemos una fuente permanente de conocimientos y una guía ética en el periodismo y en la vida.

También informó que proceso electoral de la APLP se realizará en el mes de marzo próximo y pidió a todos los presentes su colaboración y apoyo para ese evento.

Entre las ponencias en debate estuvieron la de Jorge Olivera, Osmar Laffita y Moisés Leonardo Rodríguez. En todas estuvo presente la característica de excepcional cronista que fue José Martí, que como es sabido, desarrolló casi toda su obra política e intelectual en los Estados Unidos.

En relación con la fecha, y a propósito de la ocasión, conversamos con Moisés Leonardo Rodríguez, promotor de la Corriente Martiana, que analiza la problemática actual y trata de proponer soluciones, basadas en el legado del Apóstol.

“Aunque aún sin contestar, en el año 2008 las principales instituciones del Estado cubano recibieron de nuestras manos la propuesta para la campaña cívica: Por una Cuba Martiana.” dijo Rodríguez. Y agregó:

“La propuesta está basada en tres pilares: Ideario de los padres fundadores de nuestra nacionalidad, en particular José Martí e Ignacio Agramonte, las ideas originales que llevaron a la llamada generación del centenario a hacer la revolución y la normativa internacional de Derechos Humanos. Esto responde a aquello que han dicho los gobernantes de cambiar todo lo que debe ser cambiado, sin especificar sobre que bases o criterios se han de efectuar dichos cambios. Si estos van a satisfacer conveniencias del grupo de poder o las necesidades y demandas de la población.”

Acota el comunicador que ante la crisis que tiene la nación, los ciudadanos que lo deseen, opinen después de conocer la propuesta de forma anónima o libre, de acuerdo sus posibilidades, qué debe cambiarse o excluirse.

En el documento se leen diez puntos que abarcan agricultura y alimentación, vivienda, trasporte público, autoempleo y microempresas, educación, derechos laborales, descentralización de la economía y los poderes públicos, Carta Magna, justicia y legalidad y abolición de delitos políticos.

Este encuentro de periodistas, estuvo todo el tiempo bajo la vigilancia de la Seguridad del Estado, que desde el día anterior había hecho sentir su presencia con el alegato incierto que los comunicadores pretendían homenajear a Martí con una manifestación pública.

Para esa maniobra del gobierno a través de su Policía Política, en el Apóstol también encontramos una respuesta: “Amamos a la libertad, porque en ella vemos la verdad. Moriremos por la libertad verdadera; no por la libertad que sirve de pretexto para mantener a unos hombres en el goce excesivo y a otros en le dolor innecesario.”
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