
Centro Habana, La Habana, 11 de febrero de 2010 (PD) El arribo a Caracas del contingente Héroes del Apagón Cubano pondrá fin a la desigualdad lumínica en Venezuela.
La fotocontaminación ambiental que genera el exceso de luz en miles de hogares diseminados en los 23 estados, las 9 regiones y las 74 islas del país, será eliminada con un apagón controlado, relativo, igualitario, y liberador.
Las víctimas del mediodía perpetuo impuesto por el imperialismo energético mundial, podrán soñar con una noche de verano.
Como bien señalara el sabio “penumbrólogo” Santiago Alba Rico, alias blackout, el acceso a la mansedumbre de la oscuridad y al sopor de las tinieblas, es un derecho de cada ciudadano.
Por eso el contingente Héroes del Apagón, dividido en las brigadas Sombras nada más y Vagabundos de la penumbra, llevarán la luz de la oscuridad a regiones tan distantes como Nueva Esparta y Barina, Mérida y Apure, Táchira y Guárico.
El privilegio de un cacique Caquetío de gastar flecha tras flecha tratando de cazar en el cielo la Osa Mayor, mientras navega en canoa por el Orinoco, será para todos.
La imagen del poeta Pablo Neruda escapando de una cárcel de luz en Santiago de Chile hacia Isla negra, para escribir, envuelto en poncho y té mediante: “La noche está estrellada y tiritan, azules, los astros a lo lejos”, no se repetirá.
La experiencia en apagones y oscuridades de los cubanos en 51 años de revolución, demostrará al mundo que se puede vivir a la luz de una vela, junto al alegre tintineo de la llama de un candil, o alrededor de la azulosa lumbre de una bosta de vaca ardiendo sobre la mesa del comedor.
Nada para unir a los seres humanos como un apagón colectivo, donde cinco personas se encierren en un cuarto a echarse fresco con un cartón, mientras miran el cielo a través de los huecos del techo, y disfrutan del llanto de los niños y los intermitentes ronquidos de los ancianos.
Hoy será Venezuela, pero mañana los cubanos salvaremos al mundo de la esclavitud y la desigualdad lumínica.
Es vergonzoso que aún millones de persona en Europa y Nueva York sean obligados a caminar por una especie de corredor de la muerte flanqueado por una sucesión de cafés, comercios y boutiques que los enceguece, mientras en África se roban toda la oscuridad y muchos no conocen ni el bombillo.
Da pena conocer que miles de infelices turistas son arrojados en los 160 calabozos lumínicos del hotel Burj Dubai, cuando en Nepal, Tonga, Jibuti o las islas Seychelles, millones de personas retozan bajo las estrellas.
Pero el privilegio que tenemos los cubanos de gozar un apagón desde San Antonio a Maisí, se multiplicará en Venezuela.
Preparen velas, tubos de pasta dental, jícaras de güira seca, leña, aserrín carbón, mucha paciencia y todo lo que les sirva para alumbrarse, enceguecidos morochos, que los Héroes del Apagón Cubano los harán vivir bajo un eterno claro de luna.
¿Es apagón? ¿O es Revolución?, se pregunta el célebre “penúmbrologo” Blackout, al final de su ensayo La luz que en tus ojos arde.
Pero yo, Nefasto “El iluminado”, le respondo: ninguna de las dos cosas: Es oscuridad total.
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