
Prisión Provincial Canaletas, Ciego de Ávila, 11 de febrero de 2010, (PD) En prisión, cualquier tema sirve para comenzar una discusión. De acuerdo con el asunto a tratar, subirá o no la temperatura entre los protagonistas. Por suerte, la sangre nunca llega al río.
En ocasiones, he comentado la calidad de los Van Van. Bueno, pues por poco me comen mis compañeros de infortunio. Pienso que la intolerancia ciega la mente de los humanos. Es lamentable que después de tanto tiempo de haber creado Dios a Adán y Eva, no hayamos podido superar la intransigencia. Claro, esto viene apegado al carácter de cada cual.
Hoy, en la medida que leía el diario
Granma, campeón de las intolerancias, saqué la conclusión de que la música y el deporte, son los leguajes universales comunes en este mundo tan complejo. Me alegro de que mis coterráneos de Miami puedan disfrutar de la música de los Van Van. Me satisface más que la prensa oficial no pueda sacar lascas al asunto. Simplemente, Miami o los cubanos de Miami, no son tan intolerantes como los pinta la propaganda oficial.
Es posible que quienes gobiernan esta tierra con forma de caimán, tengan propósitos de algún acercamiento con el vecino del Norte. Si hay que agotar todos los recursos, pues que se agoten. ¿Quién iba a imaginar que Juan Formell y su orquesta actuarían junto a Isaac Delgado, Manolín el médico de la salsa, Gloria Estefan y es posible que hasta con el mismísimo Willy Chirino? Esto sólo es posible en un lugar en que el odio es pan comido.
No es secreto que los artistas y deportistas que desertan, son calificados como traidores. Aclaro, no es el pueblo quien reserva tal epíteto, son los que por más de medio siglo están aferrados al poder y no quieren soltarlo.
Los cubanos debemos saldar deudas entre nosotros. El odio es asunto de extremistas y fanáticos. Nunca dio frutos a lo largo de la historia universal.
Quizás toda esta bulla en torno a los Van Van sea un buen punto de partida para comenzar un diálogo. Barack Obama ha reiterado la disposición de su gobierno para dialogar, pero de buenas intenciones anda empedrado el camino del infierno. Las autoridades de La Habana siempre dan la misma respuesta retórica. Es hora de decir basta y buscar soluciones objetivas a los problemas del cubano de a pie. El juego se pierde por la mínima. Hay dos strikes, tres bolas y las bases están llenas. Habrá que ver que hace el director del equipo. Si pierde, la responsabilidad caerá sobre su espalda. Si pierde, pues también.
Tengo que desear suerte a Formell y a su banda en su periplo por Florida. Pienso que él, como cubano, invite a Manolín, Isaac Delgado, Gloria Estefan y a Willy Chirino para actuar en escenarios y plazas de este país. Ellos que aman este país, querrán poner a bailar hasta al más patón de los cubanos de acá.
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