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HANS, PEPE MONGO Y FIDEL CASIANO
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Paulino Alfonso
Periodista independiente. palest44@yahoo.com 
Por Paulino Alfonso
Publicado el 11/02/2010
 
Ya no solo son niños y mujeres ahogados en remolcadores, ni hombres presos por pensar y hablar libremente, indefensas mujeres pateadas por pedir lo mismo que las mediáticas y viajeras esposas de sus espías, ahora son 26 dementes infelices.

Lawton, La Habana, 11 de febrero de 2010, (PD) Fue una burla para Al Gore y los catastrofistas del calentamiento global. En menos de un mes, llegaron a mi proletario Lawton 13 frentes fríos consecutivos, después de atravesar 7,420 kilómetros desde el Polo Norte.

En esos días, me dejé de bañar, compre té con limón, bizcochos y chocolate para las noches de TV. Por la tardes, compartía unos buenos tragos con mi mejor y tembloroso amigo.

A 11 kilómetros de esta imagen feliz, el panorama para 26 indefensos dementes era muy diferente. Ante ellos se abrieron las quijadas de la muerte y la boca del infierno, por citar una estrofa del poema de Tennyson, “La carga de la Brigada Ligera”.

Esta vez, no eran soldados rusos en el campo de batalla de Balaklava, eran “enfermeros” del manicomio de Mazorra, que en vez de cañones y sables, portaban mangueras de agua para tranquilizar a los revoltosos, que “sólo hacía 5 días” que no ingerían alimentos.

Los enfermos, arrojados como detritus al inodoro por desmadrados familiares que saben que la potencia médica solo existe en el Noticiero, las clínicas en divisa o en países cuyos gobiernos la pagan a precios de oro o a cambio de su dignidad (como las bíblicas lentejas), no tenían con que defenderse de estos esbirros ni de temperaturas cercanas a los 4 grados C.

Una escueta nota al mejor estilo soviético en el oficialista Granma, explicaba brevemente la creación ¿cuando no?, de una comisión gubernamental que investigaría el hecho. De no haber sido previamente transmitida la noticia, nunca hubiera existido la comisión que prometía, cito, “depuración de responsabilidades“.

Murieron de hambre, de frío, de desesperanza y por la abulia de un sistema que recibe anualmente US$10 billones que indefectiblemente “se pierden” en los bancos de Malasia, Malta, Luxemburgo y Andorra y que por ahorrar, desde hace 48 años les quita la leche a los niños cubanos cuando cumplen los 7 años.

Parece que el “económico” ministro Sr. Marino Murillo no había advertido este otro filón en los hospitales, para “ahorrar”, como hace con los comedores obreros.

Dejemos los sentimientos y veamos con el frío lente de la economía esta salvajada. Si el costo anual de la estancia de un paciente hospitalizado en Castrolandia es de 145 EUR, entonces con el salario mensual de 15 de los 13,000 médicos “internacionalistas”, solo en Venezuela, el sanatorio tuviera cubiertas todas las necesidades anuales para 1,345 pacientes.

Un recordatorio a Moratinos, Zapatero, Meliá y demás cabilderos españoles, del por qué a pesar de las jugosas dádivas que Castro (el de verdad) les paga, no se termina la maldición del gallego-cubano José María Aznar, conocida como la Posición Común, que parece como decimos en Cuba, que pica y se extiende.

Ya no solo son niños y mujeres ahogados en remolcadores ni hombres presos por pensar y hablar libremente, indefensas mujeres pateadas por pedir lo mismo que las mediáticas y viajeras esposas de sus espías, ahora son 26 dementes infelices.

Los dementes cubanos fueron tratados a la manera de la mejor tradición “hospitalaria” de Auschwitz, donde el “piadoso” SturmbannfuherSS Dr.Schilling, hiciera aquellos “entretenidos” ejercicios sin éxito de congelar rusos y tratar de revivirlos con el abrazo de una gitana desnuda, después de estar cinco días sin comer.

Ahora sus émulos tropicales, usan Mazorra, “enfermeros” con mangueras de agua y pantristas ladrones de la comida destinada a los ancianos, para lograr iguales resultados. Parece que tampoco lo lograron.

Señores, por favor, yo sé que su código no contempla la compasión, pero al menos háganle más fácil la tarea a sus empleados españoles, que aunque a estos les importe un comino la vida y la libertad de los cubanos, puedan vender mejor al Frankenstein disfrazado de mulata rumbera a unos cándidos que aún defienden con voz trémula las “conquistas” del castrismo.

Si no lo hacen, entonces voy a pensar que José Ramón Balaguer, ministro ¿de salud?, para los cubanos, Pepe Mongo, estudia a Hans Ruesch, autor del libro El País de las sombras largas, para aplicar la técnica de control demográfico que observó el danés en los esquimales hace 80 años. Consistía en que cuando el anciano inuit (esquimal) no podía ayudar más a la tribu, se le daba un viaje a la tundra, esta se encargaba del resto y tutti conttenti.

Por supuesto, pensar que esto de Mazorra pasó en Castrolandia y que Fidel Casiano no lo sabía es como enviar al mítico Argos al optometrista.

palest44@yahoo.com