Arroyo Naranjo, La Habana, febrero 18 de 2010, (PD) Desde adolescente escucho que la universidad en Cuba es para los revolucionarios. Sin embargo, no todos los que habitan la casa de altos estudios menean la cola con el silbatazo de los comunistas. También dicen que el hombre nuevo no tiene nada que ver con el hombre moderno, cosa que me preocupa, porque en materia generacional, entonces hemos estado dirigidos por revolucionarios “viejos y antiguos”.Debe ser que el hombre nuevo está marcado por los estereotipos y el moderno por el jeans a la cadera, el móvil sin número telefónico o el estribillo de la tuba partida en dos en los audífonos de un reproductor Mp3.
Recién finalizó el encuentro Universidad 2010 con la participación de alrededor de 3 mil hombres nuevos y modernos (a mí me suena igual). Están dispuestos a demostrar al mundo las experiencias de los jóvenes cubanos dentro del marco universitario regional llamado UNIALBA, otro globo inflado desde Cuba y para las Américas. De hecho, el debate interactivo fue entre futuros periodistas, abogados, comunicadores sociales, médicos, farmacéuticos, matemáticos, filósofos y licenciados en historia universal.
Se sabe que el amplio espectro de especialidades universitarias es sustentado en función de nuestra sociedad y del perfil ideológico que proyectamos ante el mundo. Ya lo dijo el propio ministro de Educación Superior, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en las palabras de clausura: “Emociona apreciar con cuanto respeto se habla de Cuba, de nuestra experiencia en materia de educación y del aporte de nuestro país para ayudar a consolidar los procesos universitarios de muchos pueblos”.
Hago este preámbulo porque la casa de altos estudios cuenta con una nueva cátedra desde hace unos años, en la especialidad de criptografía (diseño de lenguajes y códigos secretos). Y si existen especialistas en criptografía, obviamente existen criptoanalistas supeditados al Ministerio del Interior (MININT) o a la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) y sus sucursales.
Pienso que esto de la criptografía no tenga mucho auge en Cuba, porque sin ser fósil, la revolución cubana es difícil descifrar hacia dónde y cómo se encamina en un mundo de mayoría neoliberal. Y aún cuando esté fosilizada la revolución, los jerodiscursos o los laptopapiros serán el criptograma incógnito para los autó

matas del futuro.
Creo que más sentido tiene graduar criptoanálistas con título de oro, encargados en descifrar códigos y lenguajes secretos. Sí, porque hoy, exactamente en este mismo minuto, pueden estar en función del descifrado de un password de yahoo o de gmail. Especifico esto porque muchos colegas del periodismo independiente o de la blogosfera se preguntarán por qué no subió el texto o la foto en Internet, también por qué le han borrado correos o entradas en su blog personal.
Por eso, los mismos criptógrafos de la Universidad de La Habana –caractericémoslos como hombres modernos- aconsejan crear password, ya sea para correos electrónicos o administradores de ordenador, de 10 ó 15 caracteres e intercalar entre ellos otros símbolos del teclado.
Universidad 2010 abrió el camino del intercambio a través del ALBA, en momentos que el estudiantado en Venezuela se fragmenta. El propio presidente Hugo Rafael Chávez Frías pide el agua por señas y Cuba la sirve con su aporte logístico. En ello también somos “luz y faro” para los pueblos de América y el mundo, también creadores a las sombra de un lenguaje que distorsiona su libertad y soberanía.
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