ESTATUAS ESCONDIDAS EN MAL DÍA
- Por Guillermo Fariñas
- Publicado 24/02/2010
- Sociedad
-
Valorar:




Guillermo Fariñas
Periodista independiente. cocofari62@yahoo.es
Ver todo los articulos de Guillermo Fariñas
La Chirusa, Villa Clara, 25 de febrero de 2010 (PD) Todas las ciudades de este mundo poseen símbolos escultóricos que las singularizan. ¿Qué sería de La Habana si no fuera por la mismísima Fuente de la India? ¿Imaginan que París tuviera tal notoriedad planetaria sin poseer la afamada Torre Eifell.
Santa Clara es la capital de la provincia de Villa Clara, en la región más central del país. Para más datos al lector, aquí nació la excelsa patriota independentista Martha Abreu de Estévez. La ciudad constituyó la plaza estratégica tomada por el inefable Ernesto Che Guevara, lo cual dio al traste con el gobierno del general Fulgencio Batista y Zaldívar.
Como cualquier otro núcleo urbano del archipiélago, Santa Clara cuenta con obras escultóricas que la identifican como lugar de convergencia humana en relación con todos aquellos grupos étnico-sociales por los que está conformada la nación cubana.
Vale aclarar que aunque la isla se localiza en una región tropical y por tanto es azotada regularmente por huracanes, algunos bastante catastróficos, ninguno ha sido tan destructivo como el que azota a la isla, desde el año 1959. Un ciclón represivo que se ha estacionado sobre la República, lo que incluye y afecta también a los santaclareños.
Desde el triunfo de la Revolución Castrista, los dirigentes en el poder se han enfrascado en sustituir a Dios en todos los órdenes. El fanatismo negativo hacia las huellas de las etapas colonial y capitalista que precedieron a la actual sociedad socialista, se hace evidente en la Cuba de hoy.
Nadie se atreve a decir ahora, que el en estos momentos muy enfermo líder histórico de la revolución, Fidel Castro Ruz, aspiró a sustituir al mismísimo Dios. Solo que el Señor es único e insustituible, para desgracia de los ultraconservadores seguidores de la tiranía isleña.
La obsesión de los personeros del régimen gobernante por opacar, abandonar, desvirtuar, criticar o en el peor de los casos, desaparecer obras escultóricas consideradas alegóricas a los gobiernos anteriores al Dr. Castro, se convirtió en el caso de la ciudad de Martha Abreu en una realidad malsana y dolorosa.
Al comienzo del proceso fidelista fueron desaparecidos dos símbolos ciudadanos, pues afirmaban los teóricos del Partido Socialista Popular (PSP) que los mismos atentaban contra el nuevo orden establecido. Para estos extremistas, carecía de importancia el valor artístico e histórico de las obras. Según divulgaban los viejos comunistas, como símbolos en sí mismos eran portadores del muy peligroso diversionismo ideológico de los explotadores, al representar a la religión como manifestación ideológica-social. Según dijera Vladimir Ulianov (Lenin): “La religión es el opio de los pueblos”.
En 1961, tras la Batalla de Bahía de Cochinos y la radicalización de la Revolución Castrista, resultó desmontada la Virgen del Camino de Santa Clara. Esto ocurrió en una fría noche del mes de junio, a la entrada de la ciudad si se viene desde La Habana por la Carretera Central.
Por muchos años no se supo sobre su paradero. Reapareció fortuitamente al final de la citadina calle Buen Viaje, cuando se construía allí el Mercado Paralelo. Una bendita retroexcavadora la sacó de debajo de la tierra, donde manos ateas la habían enterrado. La limpiaron del fango que la afeaba y se colocó en posición vertical. Popularmente se le nombró La Madonna de La Charca.
Esta obra de mármol italiano comenzó a ser venerada por los católicos en misma orilla del río Cubanicay. Numerosos devotos solían encenderle velas. Pero de ese sitio fue nuevamente secuestrada con la complicidad de la noche y escondida en la Empresa de Construcciones Militares # 3. Discurría el convulso año 1980. Las autoridades políticas pudieron darse la pompa de despreciar a la opinión local, ya enterada del suceso. Los cimientos del castrismo se habían estremecido por el éxodo masivo del Mariel, pero internacionalmente todavía la Unión Soviética y los países comunistas de Europa Oriental aparentaban fortaleza.
1995 resultó el año cuando la señora Caridad Diego, Jefa del Departamento de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), hizo formal entrega a la Diócesis Católica local de la pieza rehén, a dos años antes del recibimiento en Santa Clara del Sumo Pontífice Juan Pablo II en enero de 1998.
Cual segundo resucitado fue “El Niño de la Bota”, una escultura en bronce comprada en el siglo XIX para ser donada a la ciudad. Estaba instalada en una fuente en el céntrico parque “Leoncio Vidal”. Por orden del Comandante Calixto Morales, gobernador militar del Ejército Rebelde en Las Villas, fue arrojada al basurero en el primer año de revolución.
Fue en 1987, cuando se construía la Plaza de la Revolución “Ernesto Che Guevara”, que se reencontró al travieso “Niño de la Bota”, puesto que el Memorial se proyectó por los arquitectos encima del antiguo basurero municipal, ubicado el final de la calle Rafael Tristá.
Tiempos aquellos, donde varios escenarios políticos nacionales e internacionales le eran adversos a la dictadura, pues la Perestroika estaba en pleno auge y las tropas cubanas en Angola iban a ser retiradas. En tales circunstancias, no podían darse el lujo de desoír al pueblo. Además, ya los servicios inteligencia del régimen presentían el próximo derrumbe del campo socialista europeo.
Por presión popular, la nomenclatura política provincial quiso congraciarse con las masas y ante la imposibilidad de restaurar la efigie encontrada, se hizo una réplica en bronce, que se develó a todo bombo y platillo en el parque Vidal. Mientras, la desmembrada escultura original se ubicó para ser exhibida en el Museo Provincial de Historia, antigua sede del regimiento “Leoncio Vidal”.
Precisamente la intransigencia del fidelismo ha sido el principal obstáculo que ha impedido devolver a la Virgen del Camino a su emplazamiento original, en la intercepción de la Carretera Central y la Carretera del Cementerio. Por ahora, esta venerada figura está a la entrada de la Catedral “Santa Clara de Asís”, a la espera de mejores tiempos que traigan un poco de tolerancia.
Hoy, estos atributos de la ciudad de Santa Clara se ven cada día más lozanos y por el contrario, los gobernantes que un día los trataron de desvanecer, están cada hora más marchitos. Pronto, será regresada a su puesto La Virgen de la Charca. Cuando esto suceda, ya habrá acabado el totalitarismo que un mal día la escondió.
cocofari62@yahoo.es
Santa Clara es la capital de la provincia de Villa Clara, en la región más central del país. Para más datos al lector, aquí nació la excelsa patriota independentista Martha Abreu de Estévez. La ciudad constituyó la plaza estratégica tomada por el inefable Ernesto Che Guevara, lo cual dio al traste con el gobierno del general Fulgencio Batista y Zaldívar.
Como cualquier otro núcleo urbano del archipiélago, Santa Clara cuenta con obras escultóricas que la identifican como lugar de convergencia humana en relación con todos aquellos grupos étnico-sociales por los que está conformada la nación cubana.
Vale aclarar que aunque la isla se localiza en una región tropical y por tanto es azotada regularmente por huracanes, algunos bastante catastróficos, ninguno ha sido tan destructivo como el que azota a la isla, desde el año 1959. Un ciclón represivo que se ha estacionado sobre la República, lo que incluye y afecta también a los santaclareños.
Desde el triunfo de la Revolución Castrista, los dirigentes en el poder se han enfrascado en sustituir a Dios en todos los órdenes. El fanatismo negativo hacia las huellas de las etapas colonial y capitalista que precedieron a la actual sociedad socialista, se hace evidente en la Cuba de hoy.
Nadie se atreve a decir ahora, que el en estos momentos muy enfermo líder histórico de la revolución, Fidel Castro Ruz, aspiró a sustituir al mismísimo Dios. Solo que el Señor es único e insustituible, para desgracia de los ultraconservadores seguidores de la tiranía isleña.
La obsesión de los personeros del régimen gobernante por opacar, abandonar, desvirtuar, criticar o en el peor de los casos, desaparecer obras escultóricas consideradas alegóricas a los gobiernos anteriores al Dr. Castro, se convirtió en el caso de la ciudad de Martha Abreu en una realidad malsana y dolorosa.
Al comienzo del proceso fidelista fueron desaparecidos dos símbolos ciudadanos, pues afirmaban los teóricos del Partido Socialista Popular (PSP) que los mismos atentaban contra el nuevo orden establecido. Para estos extremistas, carecía de importancia el valor artístico e histórico de las obras. Según divulgaban los viejos comunistas, como símbolos en sí mismos eran portadores del muy peligroso diversionismo ideológico de los explotadores, al representar a la religión como manifestación ideológica-social. Según dijera Vladimir Ulianov (Lenin): “La religión es el opio de los pueblos”.
En 1961, tras la Batalla de Bahía de Cochinos y la radicalización de la Revolución Castrista, resultó desmontada la Virgen del Camino de Santa Clara. Esto ocurrió en una fría noche del mes de junio, a la entrada de la ciudad si se viene desde La Habana por la Carretera Central.
Por muchos años no se supo sobre su paradero. Reapareció fortuitamente al final de la citadina calle Buen Viaje, cuando se construía allí el Mercado Paralelo. Una bendita retroexcavadora la sacó de debajo de la tierra, donde manos ateas la habían enterrado. La limpiaron del fango que la afeaba y se colocó en posición vertical. Popularmente se le nombró La Madonna de La Charca.
Esta obra de mármol italiano comenzó a ser venerada por los católicos en misma orilla del río Cubanicay. Numerosos devotos solían encenderle velas. Pero de ese sitio fue nuevamente secuestrada con la complicidad de la noche y escondida en la Empresa de Construcciones Militares # 3. Discurría el convulso año 1980. Las autoridades políticas pudieron darse la pompa de despreciar a la opinión local, ya enterada del suceso. Los cimientos del castrismo se habían estremecido por el éxodo masivo del Mariel, pero internacionalmente todavía la Unión Soviética y los países comunistas de Europa Oriental aparentaban fortaleza.
1995 resultó el año cuando la señora Caridad Diego, Jefa del Departamento de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), hizo formal entrega a la Diócesis Católica local de la pieza rehén, a dos años antes del recibimiento en Santa Clara del Sumo Pontífice Juan Pablo II en enero de 1998.
Cual segundo resucitado fue “El Niño de la Bota”, una escultura en bronce comprada en el siglo XIX para ser donada a la ciudad. Estaba instalada en una fuente en el céntrico parque “Leoncio Vidal”. Por orden del Comandante Calixto Morales, gobernador militar del Ejército Rebelde en Las Villas, fue arrojada al basurero en el primer año de revolución.
Fue en 1987, cuando se construía la Plaza de la Revolución “Ernesto Che Guevara”, que se reencontró al travieso “Niño de la Bota”, puesto que el Memorial se proyectó por los arquitectos encima del antiguo basurero municipal, ubicado el final de la calle Rafael Tristá.
Tiempos aquellos, donde varios escenarios políticos nacionales e internacionales le eran adversos a la dictadura, pues la Perestroika estaba en pleno auge y las tropas cubanas en Angola iban a ser retiradas. En tales circunstancias, no podían darse el lujo de desoír al pueblo. Además, ya los servicios inteligencia del régimen presentían el próximo derrumbe del campo socialista europeo.
Por presión popular, la nomenclatura política provincial quiso congraciarse con las masas y ante la imposibilidad de restaurar la efigie encontrada, se hizo una réplica en bronce, que se develó a todo bombo y platillo en el parque Vidal. Mientras, la desmembrada escultura original se ubicó para ser exhibida en el Museo Provincial de Historia, antigua sede del regimiento “Leoncio Vidal”.
Precisamente la intransigencia del fidelismo ha sido el principal obstáculo que ha impedido devolver a la Virgen del Camino a su emplazamiento original, en la intercepción de la Carretera Central y la Carretera del Cementerio. Por ahora, esta venerada figura está a la entrada de la Catedral “Santa Clara de Asís”, a la espera de mejores tiempos que traigan un poco de tolerancia.
Hoy, estos atributos de la ciudad de Santa Clara se ven cada día más lozanos y por el contrario, los gobernantes que un día los trataron de desvanecer, están cada hora más marchitos. Pronto, será regresada a su puesto La Virgen de la Charca. Cuando esto suceda, ya habrá acabado el totalitarismo que un mal día la escondió.
cocofari62@yahoo.es
Spread The Word
2 Responses to "ESTATUAS ESCONDIDAS EN MAL DÍA" 
|
said this on 01 Mar 2010 7:53:30 AM EST
Farin
|

Autor/Admin)