
Prisión Provincial Canaletas, Ciego de Ávila, 15 de abril de 2010, (PD) “Ellos no contaron con el amor”, me dijo Alejandrina de la Riva, esposa del prisionero de conciencia Diosdado González Marrero.
Realmente, los capitostes de la férrea tiranía estalinista que desgobierna nuestra patria, ni nadie, pudo haberse imaginado que tras nuestro arresto e injusto encarcelamiento, nuestras esposas, madres, hijas y hermanas sacaran fuerzas del amor por sus esposos y por sus familias para protestar por la condena que se nos impuso y reclamar nuestra liberación de forma ininterrumpida. Que hayan salido a las calles y a las iglesias, con altura y una inmensa dignidad de mujeres cubanas.
Estas pacíficas y cívicas señoras, a veces sin preparación política, desde el fondo de sus corazones dijeron no a estas injustas condenas y decidieron que no quedarían en el silencio y el olvido. Con un temple digno de mambisas, salieron con su pacífico reclamo, en fila por las calles, vestidas de pureza, con flores en las manos y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Así las vimos enfrentar los insultos y la ordinariez de la turba soez convocada allí por el régimen, con un único reclamo: la libertad de sus familiares prisioneros políticos y de conciencia. Desde que llegó a nuestras costas la bendita imagen de la Santísima Virgen de la Caridad del Cobre, esta es la página más hermosa que ha escrito la mujer cubana hasta nuestros días.
Las esposas de nuestros mambises los siguieron a la manigua redentora. Esto lo hacen nuestras esposas, hijas y madres solas. Como si no bastara toda la fuerza del mundo para detenerlas. No encuentro el homenaje digno de estas bravas mujeres. Ni el monumento que les rinda suficiente tributo. Por eso creo que el Premio Nobel de la Paz que ha prestigiado las actitudes más nobles de la humanidad desde el último siglo, sería un merecido y digno homenaje a este puñado de mujeres cubanas, defensoras del proyecto no político y rebosante de humanidad que es la liberación inmediata e incondicional de sus familiares injustamente encarcelados.
En esta opinión nos sumamos los cinco prisioneros políticos de la Prisión Provincial Canaletas de Ciego de Ávila: Pedro Arguelles Morán, Pablo Pacheco Ávila, Antonio Ramón Díaz Sánchez, Félix Navarro Rodríguez y quien suscribe en nombre de todos, Adolfo Fernández Sainz.