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EL EDITORIAL COBARDE
- Por Adolfo Fernández Sáinz
- Publicado 29/04/2010
- Desde las prisiones
- No valorado
Adolfo Fernández Sáinz
Miembro del grupo de los 75 condenado a 15 años de privación de libertad. Periodista de la agencia de prensa independiente Patria. Ciudad de La Habana. primaveradigital@gmail.com

Prisión Provincial Canaletas, Ciego de Ávila, 22 de abril de 2010, (PD) Cuando todos los medios de prensa del mundo estaban enfocados en Praga, la misma de la Primavera del 68 que tomaron los tanques del Pacto de Varsovia, la de la Revolución de Terciopelo en el otoño de 1989, el periódico Granma, publicó el 8 de abril la cobardía hecha editorial. Lo hizo como para aprovechar la atención desviada, ocultándose tras la importancia de la reunión entre Obama y Medviedev sobre reducciones de arsenales nucleares.
Esto me recuerda la primavera de 2003, cuando nuestros arrestos se hicieron coincidir con el inminente inicio de la guerra en Irak. Ese editorial no presagia nada bueno.
Dicen que en Cuba no hay torturados ni asesinados ni desaparecidos. A los fusilados no se les cataloga como asesinados, pero en este caso es lo mismo.
¿No se acuerdan acaso de los tres negros de La Habana Vieja que trataron de sacar del país una lancha de pasajeros? En menos de una semana los fusilaron sin ellos haber matado a nadie. ¿Cual es la defensa en un caso como este cuando un tribunal comunista condena a muerte?
Hay muchos tipos de torturas además de la clásica de infligir dolor. Desde pegarte un tabaco encendido hasta la más refinada tortura psicológica.
Fulgencio Batista torturaba porque quería hacer hablar a revolucionarios que no andaban jugando. Estaban armados, ponían bombas y hacían atentados.
Un terrorista cualquiera cae en manos del ejército estadounidense y van a tratar de que hable para que no mueran más inocentes, para que no maten a sus compañeros. Y como es un ejército organizado cuyas leyes de la guerra son transparentes y están sometidas a constante escrutinio de las fuerzas vivas de esa nación, cualquier violación de esa doctrina inmediatamente pasa a la prensa y se divulga. ¿Qué les pasó a los periodistas que divulgaron lo que sucedía en Abu Grahib?
Pero si a alguien lo capturan las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o los talibanes, si lo torturan, sus gritos quedan cubiertos por la selva o por las arenas del desierto
En Cuba, ¿qué sentido tiene torturar a los luchadores pacíficos? ¿Qué redes terroristas pretenden desarticular con una confesión? ¿Qué información clave quieren obtener para capturar a un prófugo si ninguno de nuestros disidentes anda huyendo, si todos estábamos en nuestras casas, con nuestros nombres reales?
Si pusiéramos bombas y matáramos policías, ¿cómo reaccionaría un gobierno violento como el que existe en Cuba?
En cuanto a desaparecidos, ¿no llevamos siete años desaparecidos de la vida política, sepultados en vida?
Ahora vamos para el dinero. A cualquier régimen totalitario (y el de Cuba lo es en toda la línea) le resulta muy fácil estrangular económicamente a sus opositores y sus familias. Expulsar del empleo, vigilarte permanentemente para que no puedas beneficiarte de ningún intercambio ilícito, que sería ilícito solo en Cuba. Ahí está el doctor Darsi Ferrer, encarcelado por dos sacos de cemento. Si el gobierno se lo propone, nuestra asfixia económica sería inmediata. Por favor, no dejen de mandarnos ayuda humanitaria.
Respecto a que en otros países con gobiernos democráticos se encarcela a los opositores, a los comunicadores sociales con posturas contrarias al gobierno, si alguno de nosotros hubiera tenido la oportunidad de hacer la centésima parte de lo que ha hecho Michael Moore, el gordo documentalista de la gorrita, ¿qué nos habrían hecho?
¿En cuántas ciudades de Estados Unidos no hay Comités de Apoyo que piden la liberación de los cinco espías cubanos? ¿No coordina Gloria de la Riva esas acciones con pleno acceso a todas las vías pacíficas para lograr su objetivo?
En el mismo Miami, donde vive la mayor parte del exilio cubano, entre ellos muchos perjudicados por las leyes revolucionarias, y más importante aún, muchos cubanos cuyos padres, hijos o esposos fueron fusilados por la tiranía castrista, ¿no tiene Pancho Aruca una estación de radio y Andrés Gómez, Max Lesnik y otros muchos no escriben a favor del gobierno de La Habana y viajan a Cuba cada vez que lo estiman conveniente?
¿No hay en Estados Unidos un Partido Comunista? ¿No había en Cuba un Partido Socialista Popular (PSP) que tenía un periódico, Hoy? ¿No tenía ministros el PSP en el gobierno? ¿No tenía representantes en el Congreso?
Y ahora viene la parte de la cobardía. El editorial publicado en el órgano oficial del único partido político que se permite en Cuba, es leído en todos los centros de trabajo y en todas las esuelas del país, pero no permiten que las personas calumniadas y satanizadas por el gobierno puedan ejercer su derecho a replicar, a explicar cual es su posición por ese medio u otros similares para que el pueblo pueda hacer un verdadero juicio de conciencia.
Cuando a esas personas las acusan públicamente de recibir dinero manchado de sangre, ¿no se manipulan los sentimientos? ¿No se trata de predisponer al pueblo contra ellas?
Cuando se les asocia falsamente con cubanos residentes en el extranjero que son calificados de terroristas por el gobierno de Cuba, ¿no se prepara la escena para un castigo? Pero además, ¿no se intimida a otros para que no sigan ese ejemplo?
¿Cómo pueden impedir las Damas de Blanco que se asista o no se asista a un desfile en Miami en honor de ellas?
Han llegado al extremo de sacar en cara lo que han hecho los médicos cubanos por otros pueblos, claro que eso no los disculpa del estado lamentable en que estaban los locos de Mazorra que murieron de frío en enero, tan famélicos que parecían sobrevivientes de los campos de concentración hitlerianos.
No, no evaluamos la actuación de las misiones médicas cubanas en el exterior. ¿O es que hacer el bien en el extranjero les da impunidad en el patio para llevar la violación de los derechos humanos a extremos de crueldad?
A falta de mejores argumentos, dice el editorial que en otros países se violan los derechos humanos. Como si esto fuera una patente de corso. Sí, en todos los países pueden ocurrir violaciones de derechos humanos; pero en los gobiernos democráticos esas violaciones no quedan ocultas e impunes, porque hay una prensa libre y una división de poderes y ejercer la crítica no es traicionar a la patria.
Ese editorial es una incitación a delinquir, y proviene no del director de un periódico cualquiera, sino de los niveles superiores del Partido Comunista de Cuba.
