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ELECCIONES SIN OPCIÓN
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Adolfo Fernández Sáinz
Miembro del grupo de los 75 condenado a 15 años de privación de libertad. Periodista de la agencia de prensa independiente Patria. Ciudad de La Habana. primaveradigital@gmail.com
 
Por Adolfo Fernández Sáinz
Publicado el 6/05/2010
 
El hecho de que en nuestro país no haya diversidad de partidos políticos y que sea un régimen de partido único implica que a los comicios no se postulan candidatos con diferentes propuestas. Todos, responderán a una propuesta que es la misma opción fallida y totalitaria de los últimos cincuenta años.




Prisión Provincial Canaletas, Ciego de Ávila, 6 de mayo de 2010, (PD) El cubano que se enfrenta a una boleta en estas elecciones, tiene ante si varios nombres, lo que no significa que efectivamente elija entre varias opciones. El hecho de que en nuestro país no haya diversidad de partidos políticos y que sea un régimen de partido único implica que a los comicios no se postulan candidatos con diferentes propuestas. Todos, responderán a una propuesta que es la misma opción fallida y totalitaria de los últimos cincuenta años.

Los vecinos pueden proponer a quien consideren más apto para el cargo de delegado de circunscripción. Se puede conformar incluso una magnífica lista de candidatos y pueden votar por cualquiera de ellos, pero eso significa nada. Ninguno de ellos representa una alternativa a la fórmula de desgobierno que actualmente rige los destinos nacionales. Entre ellos saldrá electo uno: el que más votos válidos contabilice.

Esta persona electa, no ha dicho como gobernará. No propone programa alguno. Los elegidos en las distintas circunscripciones de un municipio que formarán parte de la asamblea municipal, pueden tener un balance ideal, una composición étnica heterogénea y perfecta, la composición por género y generacional, ídem. Lo que puede asegurarse es que nunca tendrán el poder político real. En ellos no radicará facultad alguna para cambiar el destino de la nación.

Los vecinos del barrio, los electores de la circunscripción saben esto, aunque muchos no sepan cómo expresarlo coherentemente. Muchos preferirán elegir entre los propuestos, a los más afables, los más asequibles y los más aptos para resolver problemas. Saben que la solución de algunas dificultades de su vida cotidiana, los problemas del vecindario, etc., dependerán en cierta medida de la gestión del delegado que elijan. El elegido debe ser una persona cercana al régimen y si es capaz, mejor.

Al gobierno le interesa mucho dar una sensación de unanimidad, hacer ver que más de un 90% de los eventuales electores acudieron a sus urnas, votó y lo hizo bien. Una de las primeras medidas que toman, es suprimir de las listas de electores a aquellas personas que tienen la certeza de que no irán a votar. Esto es ilegal e inconstitucional, pero lo hacen.

A muchísimas personas no les interesa votar. Saben que es una total pérdida de tiempo. Otros muchos son contrarios al régimen, pero van a las urnas para no señalarse. Si la mañana pasó y un elector no acude a las urnas, pueden pasarle un aviso. Primero con un niño, un escolar, un pionero. “Se te hace tarde para votar”. Los apremios pueden hacerse más impertinentes, hasta que por fin dicen: “Di por fin si vas a votar o no, porque vamos a cerrar el colegio. Faltas tú nada más”.

El caso es que después surge otro problema más difícil. Sucede que muchos de los que votaron, voluntariamente o no, anularon sus boletas. Otros escribieron consignas contra el gobierno y otros encausaron su frustración escribiendo malas palabras. Algunos temen que recursos técnicos modernos descubran su identidad por la letra y hacen garabatos que efectivamente anulan la boleta. Algunos echan la boleta en blanco, pero esto es fácil de arreglar. Con marcarla correctamente basta.
Está contemplado por la ley que cualquier ciudadano puede presenciar el conteo de las boletas, pero ellos impiden que opositores y periodistas independientes lo hagan.

Cuando en una circunscripción resultan anuladas hasta la tercera parte de las boletas, podría pensarse que esto desde el punto de vista estadístico no es relevante. A fin de cuentas, ¿qué significa una circunscripción entre tantas? El gran fraude se comete cuando se computan todos esos datos.

Aún cuando en una circunscripción de 200 electores 199 anulen las boletas y sólo uno vote correctamente, sería válido y saldría electo uno de los candidatos. Las cosas se arreglan en última instancia en la Comisión Nacional Electoral, es esta instancia la que consagra todos los fraudes.