
Centro Habana, La Habana, 13 de mayo de 2010, (PD) Un año y ocho meses de prisión fue la sentencia que dictó el tribunal municipal de San Miguel del Padrón contra Dania Virgen García por el delito de “ejercicio arbitrario del derecho”. La justicia revolucionaria pretende encerrar por veinte meses a una madre que tuvo problemas con su hija.
Debido a las dificultades para convivir, la mayoría de las familias cubanas tienen muchas posibilidades de tener altercados con sus parientes. La escasez de viviendas y la falta de dinero hacen que en algunos hogares convivan hasta tres familias, lo que lógicamente provoca desacuerdos diariamente. Por uno de esos desacuerdos familiares es que Dania Virgen se puede “ganar” 608 días en la Prisión de Mujeres Manto Negro. Pasó 18 días presa y ahora está en la calle, pendiente de apelación.
Lázaro Martínez vive en San Miguel del Padrón, un municipio con un alto índice delictivo. Fue preso por primera vez a los 14 años de edad. Ha estado en casi todas las cárceles de la isla. Ha sido sancionado en múltiples ocasiones por robo con fuerza y violencia, lesiones graves, desacato y resistencia, entre otros. Las condenas por estos delitos son ínfimas. Martínez sabe que en la prisión una buena conducta y la lengua suelta ganan buenos beneficios.
Hace más de un año Lázaro fue procesado por robo con fuerza, daños y perjuicios a la propiedad del estado y lesiones graves con peligro para la vida de un funcionario. Por estos hechos, fue sentenciado a 10 años de prisión, pero de alguna manera, cuando estaba bajo fianza, consiguió escabullirse e intentó varias veces irse del país. Lo curioso del caso es que cada vez que los guardacostas entregaban a Lázaro al Departamento de Seguridad del Estado, éste no se percataba que el hombre huía y debía cumplir una sanción de 10 años. La pateadura que dio a su mujer un día llevó a que esta lo denunciara. En el proceso judicial se supo de los años que debía, pero un funcionario de Cárceles y Prisiones expuso que el individuo cooperaba con ellos y que mantenía siempre una buena conducta en prisión. Actualmente cumple tres años de privación de libertad.
Unos vecinos de El Cotorro, otro municipio que bien pinta en cuanto a delinquir, se enfrascaron en una lucha sin cuartel por un allanamiento de morada. Los residentes del lugar vieron como entre insultos, peleaban con palos y piedras. En la unidad policial consiguieron que ambas partes se pusieran de acuerdo, a pesar de que la policía estaba en la obligación de acusarlos por alteración del orden. Cada uno se fue a casa con una multa de 100 pesos.
Dania Virgen nunca robó ni ocasionó lesiones a nadie. Tampoco provocó alteración del orden ni se resistió cada vez que la Seguridad del Estado la arrastró, junto a las Damas de Blanco, para montarla en un autobús.
Como es dama de apoyo y periodista independiente, cual si fuera una delincuente, fue víctima de la justicia revolucionaria, que es ciega, sorda y muda. Su balanza está a favor del régimen. Quitar de en medio al menos a una dama de apoyo es algo. Las Damas de Blanco y las mujeres que las apoyan son la limalla en el ojo que los irrita y los lleva a cometer actos crueles contra mujeres indefensas. El miedo que tienen de perder el poder los ha conducido a incurrir en “ejercicios arbitrarios de derecho” contra una nación por espacio de 50 años.