Prisión Provincial Canaletas, Ciego de Ávila, 20 de mayo de 2010, (PD) Las Damas de Apoyo son mujeres que asumieron la noble y digna solidaridad con la justa causa de las Damas de Blanco. Como ya no es noticia, las Damas de Blanco piden nuestra liberación en su condición de familiares, amén de la nuestra de presos políticos, prisioneros de conciencia y miembros del Grupo de los 75.

Nuestras ejemplares hermanas de apoyo, han sufrido actos de repudio, con violencia física y verbal. Han sido insultadas, amenazadas y han afrontado estos y otros riesgos por nuestra liberación. En este sentido, han hecho lo que familiares más cercanos, no han sido capaces de hacer. Merecen todo nuestro respeto, admiración, respaldo y eterno agradecimiento. Con su pacífica actuación, también luchan por el respeto a los derechos y libertades que asumimos y que nos condujeron a prisión.

El régimen totalitario teme que la solidaridad con las Damas de Blanco aumente con la participación de las Damas de Apoyo y decidió autorizar el desfile de las Damas de Blanco, sin las Damas de Apoyo. Esto en mi criterio, es inadmisible. No debe aceptarse por no ser ético ni digno. Sería rechazar una solidaridad con nuestra liberación.

Personalmente opino que si mi liberación dependiera de que las Damas de Apoyo no desfilen con las Damas de Blanco, no la quiero, así no. Sería como si la policía política condicionara mi liberación a cambio de abjurar o retractarme de las ideas que estoy dispuesto a defender al costo de mi vida y de mi libertad. Eso ni muerto lo aceptaría.

Tengo un compromiso sagrado con la libertad de mi patria. Con la enseñanza martiana y aspiro vivir en una Cuba con todos y para el bien de todos. Una Cuba que asuma el culto a la libertad y a la dignidad plena del hombre señalado por José Martí.