Prisión provincial de Canaletas, Ciego de Ávila, 3 de junio de 2010, (PD) En los últimos años son muchos los hombres y mujeres que se han entregado en cuerpo y alma por la democratización en Cuba. No son pocos los que han terminado en la prisión cumpliendo especial condena, además de ser acusados por el régimen de “mercenarios, traidores y anexionistas”, entre otros epítetos; aunque debo señalar que salvo muy raras excepciones, su proceder es totalmente pacífico y casi siempre amparado en la Constitución de la República y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

También es verídico que el gobierno de La Habana nunca se preparó, en cincuenta años de revolución, para enfrentar a enemigos pacíficos, los cuales se proponen de forma cívica y civilizada cambiar un sistema arcaico y desacreditado.

Gracias a la colaboración de presos comunes y a vencer obstáculos, pongo a consideración una entrevista realizada por correspondencia al preso político y de conciencia Antonio Díaz Sánchez, arrestado en la Primavera Negra de 2003 en Cuba, junto a otros 74 disidentes, en la que es considerada la mayor ola represiva contra personas pacífica en cincuenta años de revolución.

Antonio Díaz Sánchez es miembro del Movimiento Cristiano Liberación.

PP- ¿Cuándo y dónde te arrestan y a qué lugar fuiste conducido?
ADS- El 19 de marzo de 2003, sobre las 7 pm, mi casa fue literalmente asaltada por más de una decena de oficiales de la Seguridad del Estado, todos vestidos de civil. Irrumpieron y ocuparon todas las habitaciones, incluso los dormitorios donde se encontraban mis hijas de 15 y 4 años, respectivamente. Yo me dirigía a tomar un baño, apenas llegaba a mi casa. La Seguridad del Estado violó el precepto constitucional de “inviolabilidad de domicilio” al allanar mí vivienda sin el consentimiento de sus moradores. Tampoco portaban orden judicial que autorizara el allanamiento. Este documento lo mostraron unos 15 minutos después de ocupada la casa. En el local estábamos mis hijas y esposa. Realizaron un minucioso registro de 5 horas. Posteriormente fui conducido para el cuartel general de la Seguridad del Estado, conocido como Villa Marista.

PP- ¿Puede describir que ocurrió después, es decir, la vista oral y las prisiones en que estuvo confinado?
ADS- El 3 de abril, 15 días después del arresto, se celebró la vista oral de carácter sumarísimo y con la ausencia casi total de garantías en el debido proceso. Aquel juicio lo considero una verdadera farsa. Demostré mi inocencia, pero cuatro días después se emitió un fallo de culpabilidad por el delito de “atentar contra la integridad territorial y la soberanía del Estado cubano”, por lo que se dictó una sentencia de 20 años de privación de libertad.

El 24 de abril fui trasladado a la prisión provincial de Holguín, a más de 700 kilómetros de mi domicilio. El 15 de mayo, sin que la sentencia del tribunal se hiciera firme, fui confinado en solitario. Así mismo comenzó aplicarse el llamado “régimen especial” de máxima seguridad, violando el gobierno la ley establecida: la presunción de inocencia mientras la sentencia no se haga firme. Por tanto el reo se encuentra en condición de asegurado sin que se pueda aplicar un régimen penitenciario. Este ensañamiento gubernamental se aplicó a todos los del grupo de los 75.

El 8 de noviembre me trasladaron a la cárcel “Cuba sí”, en la propia provincia de Holguín. Allí permanecí hasta el 5 de diciembre de 2005. Posteriormente fui trasladado a la prisión provincial de Canaleta, en Ciego de Ávila. Durante estos dos años y siete meses sólo tuve derecho, según el régimen aplicado, a dos horas de visita familiar cada tres meses (dos personas mayores e hijos menores de edad).

PP- ¿A qué responde que aún estés en celda de mayor seguridad?
ADS- Está claro que se trata de represalias por no aceptar el chantaje propuesto por la policía política, sobre el uniforme de preso común. Desean que yo lo vista y aunque no ha sido lo único, han apostado por el confinamiento total, quizá con el fin de quebrantar mi salud y así doblegarme. Pero dios me ha dado fuerzas para resistir y me deposita en sus manos, que es donde mejor puedo estar ahora.

PP- ¿Cómo valora la situación actual de los presos políticos y de conciencia y la del país en general?
ADS- La existencia de decenas de presos políticos y de conciencia es un bochorno para cualquier gobierno. El hecho de estar preso por motivos de conciencia, es sufrir un trato cruel aunque se esté en una cárcel de cristal. Si observamos las condiciones de vida en las prisiones cubanas, hay que valorar de dramática la situación de los presos políticos y de conciencia.

En cuanto al país, creo que vive su peor momento como república independiente. No sólo por la falta de libertades fundamentales. Está también una crisis económica sin salida posible, ese sometimiento al modelo estalinista que ha fracasado universalmente. También existe la pérdida de valores en nuestra sociedad que corroe la conciencia nacional.

PP- ¿Aspiraciones futuras?
ADS- La primera y principal aspiración de todos los presos es regresar al seno familiar. En mi caso, y no dudo que en el de otros presos en igual condición, el regreso a casa está fuertemente ligado al compromiso de libertad y de derecho para todos los cubanos.

PP- ¿Algún mensaje a la comunidad nacional e internacional?
ADS- Comunicarle que la situación personal y colectiva de los presos políticos y de conciencia, es dramática. Para nosotros la prisión constituye una injusticia y un sufrimiento sin límites. Para nuestros familiares no debe haber diferencia entre la condena nacional e internacional. Sin embargo, tanto dentro del contexto nacional como fuera de él, vemos como personas, instituciones y hasta gobiernos democráticos, conservan el tabú sobre este tema. Lamentablemente no existe una Declaración Universal de los Derechos Humanos donde el primer punto debería ser el de la solidaridad con los que sufren, como nos enseñó Jesús.

PP- ¿Qué opina del papel mediador de la Iglesia Católica Cubana entre el gobierno y las Damas de Blanco?
ADS- Valoro la positiva mediación y lo alcanzado por la Iglesia Católica a favor de las Damas de Blanco, porque ellas no representan ningún partido político ni ninguna ideología. Su razón de existir y su proceder son valores que la Iglesia enseña y práctica, basados en el amor y el sentido de justicia. Pero es lamentable que otras iglesias cristianas no se hayan pronunciado hasta ahora sobre un tema tan sensible, aunque muchos de sus miembros han sido y son solidarios con las Damas de Blanco.

No creo que esta solidaridad se deba tomar como un desafío a las autoridades y a las leyes vigentes, mucho menos una forma de posición política. Ser solidarios con ellas es un acto de amor al prójimo. Espero que no sólo la Iglesia Católica, sino muchas otras instituciones que cultivan estos valores, intercedan ante el abuso y el atropello que se ha cometido contra estas mujeres pacíficas.

Antonio Díaz Sánchez ha sufrido varias medidas arbitrarias de la policía política y de la Dirección de Establecimientos Penitenciario en esta provincia avileña, en los que sobresalen: varios meses de sin coger sol, violación de correspondencia, negativa de la asistencia religiosa y servicio telefónico, entre otras. Lejos de hacerlo claudicar, le ha servido para no bajar la cabeza y ganarse el reconocimiento de los presos políticos y comunes; también posiblemente de algunos de sus verdugos en esta prisión provincial de Canaleta, en Ciego de Ávila.

Nota de Redacción: Antonio Díaz Sánchez fue trasladado a un establecimiento penal en La Habana en horas del mediodía del 1 de junio de 2010.