
Prisión Provincial Canaletas, Ciego de Ávila, 3 de junio de 2010, (PD) Desde hace varios días se habla y especula sobre la posible excarcelación de varios de nosotros, los integrantes del Grupo de los 75 que aun permanecemos secuestrados, rehenes del régimen totalitario castrista.
Si las liberaciones se hacen realidad, no es debido a un gesto humanitario ni de buena voluntad del régimen comunista de Cuba. No, no, sino al trágico martirio de nuestro entrañable hermano de ideas y luchas civilistas, Orlando Zapata Tamayo, al altruismo de nuestro caro hermano de la disidencia interna, Guillermo Fariñas (El Coco) y a esas ejemplares, nobles y dignas mujeres que forman las Damas de Blanco, con sus correspondientes Damas de Apoyo. Y, por supuesto, a los propios errores y horrores del régimen castrista.
En lo particular, lo más importante no es nuestra posible liberación. Lo que reviste toda la importancia es la liberación de todos los derechos inherentes a la libertad de la persona humana para todos los cubanos. Por luchar por esa causa fuimos a parar a las ergástulas del régimen comunista. Por nuestra pacífica lucha a favor de la verdad, la libertad, la justicia y el amor. Y para que impere en nuestra patria el Estado de Derecho.
Gustoso quisiera ser el último preso político y de conciencia en la Mayor de las Antillas, pero sin olvidar, precisamente en estos momentos, la paradigmática sentencia de nuestro Titán de Bronce: “La libertad no se mendiga, se conquista con el filo del machete”.