Lawton, La Habana, 3 de junio del 2010, (PD) El actual Ministro de Economía (los ministros castristas son efímeros), trabaja bajo una horrible presión: debe salvar al régimen de la tumba que 50 años de disparates le han cavado.

Para cumplir con esto, ha cerrado comedores obreros, recortado raciones de los hospitales, limitado las horas de bombeo de agua, aumentado los precios minoristas de las tiendas en divisas, reducido las salidas del transporte urbano. También ha suspendido por 3 horas diarias la climatización de todos los lugares posibles, congelado los pagos a empresarios extranjeros y las prestaciones en divisas de algunos cubanos y por último ha propuesto despedir un millón de trabajadores en Castrolandia. Hasta aquí los “esfuerzos” del Lic. Marino A. Murillo Jorge.

¿Y para qué? No lo culpemos, son órdenes de “la superioridad”, esa misma que le ordenó leer el informe al congreso campesino el pasado 16 de mayo, en lugar del Sr. Ulises “Terminator” Rosales, actual Ministro de la Agricultura.

Esto me permitió comprender una vez más porque hace 50 años, Castrolandia sigue con una libreta de racionamiento que cada día ofrece menos.

Veamos pues, “el pollo del arroz con pollo”, como se llama en cubano a lo medular.

En el discurso, del que he omitido por misericordia, los ditirambos a los Castro, el Sr. Murillo mostró cifras que expongo a su consideración. Dijo el Sr.Murillo Jorge en su informe:

En 1958, el campesinado estaba formado por unos 100 000 obreros azucareros y unos 600 000 agrícolas, agrupados en 200 000 familias, de las cuales 140 000 correspondían a campesinos pobres y semipropietarios. La agricultura era extensiva, latifundista, que ocupaba un millón 200 mil hectáreas de tierras.El campesinado vivía en la miseria, agobiada por los intermediarios, sin créditos, con precios ruinosos.

En 1958 las fincas mayores de 30 caballerías (402 hectáreas) ocupaban 73,3 por ciento del área cultivable del país. El 8 por ciento de los propietarios poseía más del 70 por ciento de las tierras,. El 64 por ciento de los agricultores no eran propietarios de las tierras que trabajaban y buena parte de ellos debían pagar renta.

Doscientas mil familias campesinas no tenían tierras para cultivar y en cambio permanecían sin cultivar cerca de 300 mil caballerías (4 millones de hectáreas) de tierras productivas. (Hoy 3 543,500 hectáreas de tierra cultivable permanece ociosa en manos del castrismo).

La desnutrición afectaba al campesinado en un 91 por ciento; solo el 11,2 por ciento de los campesinos tomaba leche y el 4 por ciento comía carne. ¿Que tenemos hoy los cubanos?” Fin del informe.

Veamos ahora, lo que producían los desnutridos campesinos cubanos hasta 1959. No analizo todo el espectro productivo agrícola, solo los alimentos.

Con 750,000 hectáreas de caña de azúcar se producían en 3 meses 6,5 millones de toneladas métricas de la mejor azúcar, con 350,000 hectáreas se alimentaba una masa ganadera vacuna de 9 millones de cabezas, que entre otras cosas permitían a cualquier cubano por 0.05ctv tomarse un vaso de leche o merendar un pan con bistec por 0.20ctv en cualquier tarima.

En cerca de 20 mil hectáreas, se criaba el ganado porcino, ovino y caprino que suplían la demanda de la población y de las empacadoras de manteca y sub-productos, como la antigua Swift Co., El Miño y otras.

Además, 145,000 hectáreas que producían: 45,000 TM de arroz por lo que solo se importaban 10,000. 450,000 hectáreas que producían entre otras cosas: 12,000TM de cítricos de las que se exportaban 6000TM, 400 000 TM de viandas, 55 000 TM de hortalizas, 50 000 TM de frutas no cítricas cuyo sobrante se exportaba anualmente. a los EE.UU (7 000 TM de piña y 5 000 TM de mango).

Eso permitió que en 50 años Cuba no tuviera racionamiento, ni importara (yanquis incluidos), la cagastrofica (sic) cifra de US$15 billones en alimentos,

Entonces ¿quienes cubrían el 75 % de las necesidades alimentarias de mi pueblo? ¿Extraterrestres? No creo en los Expedientes X.

Ah, y a excepción del arroz, casi todo se hacía con bueyes, machetes y azadones como hoy anhela el Aspirante, pero eso sí con la libertad que el castrismo le secuestró a mi noble pueblo.

¿Que tenemos hoy los cubanos?, pregunta Marino Murillo en su informe. Un nivel de vida paupérrimo, un racionamiento feroz, un país paralizado, que vive de sobras de las dádivas de un payaso paranoide y de las remesas que 2 millones de criadas, obreros y prostitutas exiliados envían a su familiares.

Creo Sr. Murillo que su fuerte no es la retórica, déjele eso a San Eusebio de la Habana Vieja y revísese, que parece que va hacia al mismo lugar donde descansan sus 12 predecesores.