¡CUÁNTA HIPOCRESÍA!,
- Por Adolfo Pablo Borrazá
- Publicado 17/06/2010
- Política
- No valorado
Adolfo Pablo Borrazá
Sagua la Grande, Villa Clara, 16 de enero de 1977. Graduado del Curso de Capacitación a Periodistas de la Universidad de la Florida.
adolfo_pablo@yahoo.com
Centro Habana, La Habana, 17 de junio de 2010 (PD) La Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea Nacional del Poder Popular emitió una declaración, que reprodujo el pasado 20 de mayo el periódico Granma, en la que hace una dura crítica a la ley de inmigración SB 1070 del estado norteamericano de Arizona.
Tanto la Asamblea Nacional como el Granma, que para el caso son lo mismo, se solidarizan con quienes enfrentan esta ley y señalan sus implicaciones “para millones de personas de América Latina que se ven obligados a desplazarse al Norte en busca de mejores condiciones de vida”.
Lo más interesante es que ambos enfatizan que esta ley “racista y xenófoba” puede permitir a la policía detener a cualquier persona que sea sospechosa de ser ilegal y crea una atmósfera de persecución a los inmigrantes, ya que pueden ser constantemente sometidos a detenciones arbitrarias.
En Cuba no existe una ley como la de Arizona, sin embargo, cualquier persona del oriente del país que transite por la capital (un palestino, como les llaman en La Habana) puede ser detenido arbitrariamente y enviado sin explicaciones a su provincia de origen.
La mayoría de los orientales se desplazaron a la ciudad de La Habana, en busca de mejores condiciones de vida, aunque estas no sean sustanciales. Ya en la capital de su patria, lo que hallaron, como si fueran inmigrantes ilegales de otro país, fue persecución, calabozos, multas y deportaciones. Pero la Asamblea Nacional y el periódico Granma no se solidarizaron con ellos. Tal vez sea porque ni los propios habaneros escapan de las arbitrariedades de la PNR a la hora de detener a un ciudadano. Si la policía te ve conversar con un turista extranjero, te pueden culpar de incurrir en el delito de “asedio al turismo”, así que es mejor si se sale a la calle, tener mucho cuidado y mirar bien a los lados no vayan a venir turistas…o policías.
El gobierno cubano tiene la máxima calificación en hipocresía. Con la declaración del parlamento contra una ley que “viola derechos fundamentales”, pretende que el pueblo de Cuba vea lo malos que son los yanquis. Algo similar sucede con la Unión Europea, que por estos días también ha sido blanco de los ataques de los medios oficiales.
La prensa oficial se solidariza con gente ajena, pero en su país, personas como el periodista independiente Carlos Serpa Maceira, son víctimas de las leyes arbitrarias. Serpa, cada vez que intenta salir de la Isla de la Juventud hacia la capital, como si fuera un terrorista de Al Qaeda, tiene detrás un ejército de hombres de la Seguridad del Estado que le impiden viajar. Cuando logra llegar a La Habana, enseguida lo deportan a su lugar de origen, cual si fuera un inmigrante ilegal.
¿Por qué Granma y la Asamblea Nacional no emiten una declaración al respecto y se solidariza con este periodista independiente?
Mientras se hacen los solidarios y siguen burdas órdenes de sus jefes para camuflar la realidad, deberían ser más cuidadosos a la hora de hacer declaraciones. ¿Será que el régimen cubano y sus servidores no ven las injusticias nacionales? No sé, porque en descaro, desfachatez e hipocresía, ellos tienen medalla de oro.
Tanto la Asamblea Nacional como el Granma, que para el caso son lo mismo, se solidarizan con quienes enfrentan esta ley y señalan sus implicaciones “para millones de personas de América Latina que se ven obligados a desplazarse al Norte en busca de mejores condiciones de vida”.
Lo más interesante es que ambos enfatizan que esta ley “racista y xenófoba” puede permitir a la policía detener a cualquier persona que sea sospechosa de ser ilegal y crea una atmósfera de persecución a los inmigrantes, ya que pueden ser constantemente sometidos a detenciones arbitrarias.
En Cuba no existe una ley como la de Arizona, sin embargo, cualquier persona del oriente del país que transite por la capital (un palestino, como les llaman en La Habana) puede ser detenido arbitrariamente y enviado sin explicaciones a su provincia de origen.
La mayoría de los orientales se desplazaron a la ciudad de La Habana, en busca de mejores condiciones de vida, aunque estas no sean sustanciales. Ya en la capital de su patria, lo que hallaron, como si fueran inmigrantes ilegales de otro país, fue persecución, calabozos, multas y deportaciones. Pero la Asamblea Nacional y el periódico Granma no se solidarizaron con ellos. Tal vez sea porque ni los propios habaneros escapan de las arbitrariedades de la PNR a la hora de detener a un ciudadano. Si la policía te ve conversar con un turista extranjero, te pueden culpar de incurrir en el delito de “asedio al turismo”, así que es mejor si se sale a la calle, tener mucho cuidado y mirar bien a los lados no vayan a venir turistas…o policías.

El gobierno cubano tiene la máxima calificación en hipocresía. Con la declaración del parlamento contra una ley que “viola derechos fundamentales”, pretende que el pueblo de Cuba vea lo malos que son los yanquis. Algo similar sucede con la Unión Europea, que por estos días también ha sido blanco de los ataques de los medios oficiales.
La prensa oficial se solidariza con gente ajena, pero en su país, personas como el periodista independiente Carlos Serpa Maceira, son víctimas de las leyes arbitrarias. Serpa, cada vez que intenta salir de la Isla de la Juventud hacia la capital, como si fuera un terrorista de Al Qaeda, tiene detrás un ejército de hombres de la Seguridad del Estado que le impiden viajar. Cuando logra llegar a La Habana, enseguida lo deportan a su lugar de origen, cual si fuera un inmigrante ilegal.
¿Por qué Granma y la Asamblea Nacional no emiten una declaración al respecto y se solidariza con este periodista independiente?
Mientras se hacen los solidarios y siguen burdas órdenes de sus jefes para camuflar la realidad, deberían ser más cuidadosos a la hora de hacer declaraciones. ¿Será que el régimen cubano y sus servidores no ven las injusticias nacionales? No sé, porque en descaro, desfachatez e hipocresía, ellos tienen medalla de oro.
