Centro Habana, La Habana, julio de 2010 (PD) En medio de la fiebre del Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010 nos encontramos también los cubanos, contagiados de goles y tarjetas rojas o amarillas. A pesar de que Cuba no juega en un Mundial desde hace mucho más de 60 años, son muchísimos los cubanos fanáticos del fútbol.

Por eso, para describirnos cada detalle de de los partidos del Mundial, tuvimos a los cronistas deportivos revolucionarios, que no dejaron de elogiar el esfuerzo que hizo la TV cubana para trasmitir los juegos. La retórica fue la misma de siempre. Tan acostumbrados (y obligados) a mezclarlo todo con la propaganda política, reiteraron hasta el cansancio que muy pocos países tienen el privilegio de poder trasmitir los 64 partidos del Mundial en vivo y en directo, como hizo la TV cubana. Para ellos, ese es otro logro de la revolución de Fidel Castro.

Uno de estos narradores deportivos es Héctor Rodríguez, que cada tarde, llega al Instituto Cubano de Radio y TV (ICRT) en su Lada para ocuparse del segmento deportivo del Noticiero Nacional de Televisión. Entonces deja de ser un cronista deportivo para convertirse en un soldado de la revolución, un divulgador de “sus logros y conquistas”. Uno de los comentaristas deportivos que más ha viajado al exterior, Héctor Rodríguez lleva siempre el mensaje de la revolución para que sus jefes vean que él hace su papel a cabalidad y no es como esos desertores (así los llama) que se van a otros países en busca de dólares. Diputado de la Asamblea Nacional, Héctor Rodríguez es todo un vividor del deporte revolucionario.

Es cierto que no todos los países pueden ver todo el Mundial en vivo por televisión como Cuba. En cambio, somos un pueblo que no tiene derecho a viajar libremente, que digo por el mundo, ni siquiera por nuestro país. De ahí que tengamos que congratularnos por ver el Mundial por televisión y escuchar la aburrida perorata de nuestros comentaristas deportivos.

Para hacer llegar los partidos de fútbol en vivo, la TV cubana contó con los siempre dispuestos comentaristas deportivos, que locos por ganarse un viaje, una casa o un carro como el de Héctor Rodríguez, dejan chiquitos a Hitler y Mussolini en oratoria, si se trata de elogiar a los máximos dirigentes de la revolución.

Para suavizar la tensión que se vive en la isla por el aumento de las necesidades, el régimen ciertamente hizo un esfuerzo extraordinario para entretenernos con el Mundial. La transmisión en vivo del Mundial Sudáfrica 2010 sirvió para distraer por un mes a los cubanos y que no piensen en las promesas que no se cumplen ni se cumplirán.

Pero los comentaristas que trataron de convencernos que este gobierno es el mejor del mundo porque se esforzó por trasmitir los juegos en vivo, realmente lo que hicieron fue aguarnos la fiesta deportiva con su teque.

Caricatura: Ilei Urrutia