Santos Suárez, La Habana, 22 de julio 2010, (PD) Desde que era un niño empecé a oír de boca de mis familiares la expresión “la política es lo más cochino que existe”. Después ya mayorcito, la escuché en cuanto lugar me tocó deambular, esta vez expresada por colegas de estudio, trabajo, vecinos o amigos.
Ya de viejo, aun la oigo, aunque pudiera decir que en menor proporción que antes, quizás porque el pueblo cubano rechaza esta palabra y está más enfrascado en la “supervivencia”.
Todo lo que ha ocurrido en los meses que coinciden en este verano, es casi desconocido por la gran mayoría de nuestro pueblo. El ciudadano común es “el gran ausente” de los inusuales acontecimientos que están sucediendo”.
Salvo las excepciones del gobierno cubano, la oposición interna, el actual gobierno español, el de EU, la comunidad cubana en el exterior, el alto clero de la iglesia católica, y ciertas personalidades, de gobierno o no, de otros países que se preocupan de este maltratado pueblo, pocos conocen lo que realmente ha sucedido desde el 23 de febrero de 2010, fecha del deceso de Orlando Zapata.
La muerte de Zapata no pasó desapercibida. La comunidad internacional salió de su indolencia porque la prensa internacional dejó de gastar tinta en Irán, Palestina o Corea del Norte y porque algunos corresponsales extranjeros que viven en otra dimensión, ajenos a como vive el hombre común, movieron la pluma en la dirección correcta y al menos por un tiempo han dejado de escribir estupideces y realizaron el trabajo que es la razón de ser del periodismo: “buscar la verdad”.

Si el mundo se conmovió, no ha sido así con la gran mayoría de este pueblo. A las razones ya mencionadas hay que agregarle que esa información (se incluye la de los corresponsales destacados en Cuba) no les llega. Cuando sucede esto, vienen ocultos los hechos que le dan esencia a una noticia.
La información oficial muestra a las más altas autoridades del clero católico reunidos con el presidente, “no aclara para qué”.
Publica en el órgano oficial Granma de 3 de Julio un artículo titulado, “Luchar por la vida es nuestro deber”, que argumenta las razones por las que han mantenido con vida a Guillermo Fariñas. No aclara el por qué de la huelga de hambre. En la forma que está redactado el trabajo, tal parece que es un “favor”. Se les olvidó un pequeño detalle: es deber del médico sea cual fuere su ideología, salvar la vida del paciente, sea cual sea las de este. El juramento de Hipócrates no es mero formulismo, se aplica en todo el mundo y al médico que lo incumpla, puede prohibírsele ejercer la profesión.
En medio de la ignorancia del cubano común, hay que agregar la ignorancia también de estos medios internacionales y de otros personajes de campañitas de lo que sucede en realidad, o por qué mecanismos diabólicos “un pueblo reacciona como lo hace el cubano’’.
Polacos, checos, húngaros, germanos de la antigua Alemania del Este, lituanos, rumanos y el largo etc. de los ex países socialistas son los únicos capacitados para entender al pueblo de Cuba. Ni la América Latina, EU, España, países en los que habitualmente buscan apoyo los cubanos, entienden, ni entenderán nunca lo que pasa en Cuba, “pues no han vivido nunca un sistema social totalitario como el de esos países del Este y Cuba.”
Estos pueblos europeos han tenido la doble experiencia de estos “trucos” en la manipulación de las noticias. Primero fueron los nacional-socialistas, después los comunistas. El pueblo alemán vino a saber, apenas liberado, del holocausto judío, o que los nazis fueron los primeros en bombardear Londres y no los ingleses a ellos, como le hicieron creer.
A estas alturas, “el gran ausente” aún ignora todas las pasiones que se han desatado en torno a la liberación de los presos políticos, el cabildeo de grupos de poder extranjeros con fuertes intereses, o inapropiadas cartas que desvían la atención de lo más importante en estos momentos, “la liberación de los presos” y que originaron otra fuerte polémica.
Dos revoluciones se han hecho para quitarnos de arriba esa ingerencia e influencia extranjera o para que la nación aprenda estas reglas de juego necesarias para mantener esas libertades conquistadas a base “de sangre, sudor y lágrimas” y ha sido de balde.” “El gran ausente” seguirá confundiendo esta politiquería o cochina política con la verdadera. Seguirá en el olvido y el desconocimiento, porque en las escuelas no se les remachó, aquellas palabras de Martí vigentes hasta la eternidad: “La política es historia, es el conocimiento de hechos ya sucedidos para evitar que vuelvan a suceder”.
Mientras, seguirá la recurrencia de extranjeros para resolver lo que deberíamos resolver entre cubanos. Nuestra propia historia nos ha demostrado que siempre ha sucedido.
Foto: Marcelo López