DESDE ANDALUCÍA, PABLO PACHECO ÁVILA
- Por Juan González Febles
- Publicado 29/07/2010
- Política
- No valorado
Juan González Febles
Periodista independiente. juanchogonzal@gmail.com
Lawton, La Habana, 29 de julio de 2010, (PD) Luego de casi una semana de interrupción telefónica, el aparato comenzó a sonar. Las llamadas más emotivas, más aleccionadoras y más importantes que recibo, son aquellas que realizan desde las cárceles, los hermanos de lucha y los colegas de la prensa nacional independiente. Ellos fueron encarcelados en su momento, bajo figuras de delito que sólo existen en esta sufrida tierra, en Corea del Norte o Irán. En su momento asumieron y hoy asumen, el costo más alto de vivir sin libertad y sin derechos.
El teléfono ha sonado y se trata del ex prisionero político y de conciencia Pablo Pacheco Ávila, desde Málaga, Andalucía. Puede decirse, que se trata del único caso que conozco, entre los recientemente excarcelados, que dice sentirse satisfecho con la acogida recibida en el destierro español. Luego de saludos de rigor, entramos en materia.
Le hablo de que escuché que existe un sentimiento de malestar generalizado entre los presos políticos excarcelados y desterrados a España, a partir del recibimiento que tuvieron por allá. Así lo expresan, declaraciones dadas a conocer por estos a agencias de noticias y medios de prensa internacionales.
Pablo afirma cuanto lamenta esto. Expresa que no todos comparten los mismos sentimientos y apreciaciones. Dice sentirse muy bien en España y estar muy agradecido del pueblo español. Me cuenta que realmente para quien sale de las tinieblas y se encuentra en un mundo totalmente diferente, es difícil de creer. No era esto lo que pensaba encontrar. Esperaba al ‘capitalismo salvaje’ y refiere que capitalismo salvaje es el que dejó en Cuba.
Pablo se siente muy identificado con Málaga. Esta parte de Andalucía parece cautivarle. El calor de gentes de por allá le resulta familiar y no deja de encontrar familiaridades y rasgos comunes entre malagueños-andaluces y cubanos-avileños.
Cuando le pregunté, sobre el estatus legal que tiene por allá, se volvió un genio de la ambigüedad. No pudo o no quiso darme una respuesta categórica. Explicó que “mañana” (al otro día) el ministro del interior de España debía definir el estatus definitivo que tendrán. De acuerdo con Pablo será una protección internacional subsidiada que, según me explica es el mismo estatus de refugiado político aunque con diferente ‘collar’. Aunque me costó trabajo asociar un collar con el estatus legal de expresos políticos, trato de comprender y sobre todo, no juzgar…
Más adelante, me dice que de acuerdo con la Convención de Ginebra, los refugiados políticos no pueden realizar actividades en contra del país del que vienen (¿?). Aunque no veo claro que quiere decir en contra, presumo que se trate de actividades terroristas o violentas y nunca las del corte pacífico que realizó Pablo y el resto del grupo desterrado. Como tampoco estoy especializado en este tipo de cuestión ginebrina, pienso que quizás se trate de algún acuerdo secreto entre los gobiernos de Cuba y España. Quizás el extravagante punto de vista del gobierno cubano, se halla impuesto en este enrevesado asunto del ‘en contra’, y actividades de mera exposición de opiniones, clasifiquen en este rubro. ¡Quién sabe! Por lo pronto, Pacheco me dice que la ley data de 1951 y que el artículo 27, es el que define esta situación.
La buena noticia es que me dice que disfrutan de todos los derechos reconocidos para los refugiados políticos. También, que han desplegado una intensa actividad en España sin que nadie haya sido molestado por tal motivo. Sobre su punto de vista divergente del de otros desterrados, me dice que la situación carece de importancia, ya que ni en Cuba logramos ponernos de acuerdo.
Sobre unas declaraciones hechas por su esposa sobre las Damas de Blanco, Pablo refiere que esa es su opinión, que el respeta. Por lo pronto, afirma que si las Damas deciden seguir más allá de la liberación de todos los prisioneros políticos del Grupo de los 75, él las apoyará.
Nos despedimos. Espero que le vaya bien y que Dios le de lo que merece y algo más.
juanchogonzal@gmail.com
El teléfono ha sonado y se trata del ex prisionero político y de conciencia Pablo Pacheco Ávila, desde Málaga, Andalucía. Puede decirse, que se trata del único caso que conozco, entre los recientemente excarcelados, que dice sentirse satisfecho con la acogida recibida en el destierro español. Luego de saludos de rigor, entramos en materia. Le hablo de que escuché que existe un sentimiento de malestar generalizado entre los presos políticos excarcelados y desterrados a España, a partir del recibimiento que tuvieron por allá. Así lo expresan, declaraciones dadas a conocer por estos a agencias de noticias y medios de prensa internacionales.
Pablo afirma cuanto lamenta esto. Expresa que no todos comparten los mismos sentimientos y apreciaciones. Dice sentirse muy bien en España y estar muy agradecido del pueblo español. Me cuenta que realmente para quien sale de las tinieblas y se encuentra en un mundo totalmente diferente, es difícil de creer. No era esto lo que pensaba encontrar. Esperaba al ‘capitalismo salvaje’ y refiere que capitalismo salvaje es el que dejó en Cuba.
Pablo se siente muy identificado con Málaga. Esta parte de Andalucía parece cautivarle. El calor de gentes de por allá le resulta familiar y no deja de encontrar familiaridades y rasgos comunes entre malagueños-andaluces y cubanos-avileños.
Cuando le pregunté, sobre el estatus legal que tiene por allá, se volvió un genio de la ambigüedad. No pudo o no quiso darme una respuesta categórica. Explicó que “mañana” (al otro día) el ministro del interior de España debía definir el estatus definitivo que tendrán. De acuerdo con Pablo será una protección internacional subsidiada que, según me explica es el mismo estatus de refugiado político aunque con diferente ‘collar’. Aunque me costó trabajo asociar un collar con el estatus legal de expresos políticos, trato de comprender y sobre todo, no juzgar…
Más adelante, me dice que de acuerdo con la Convención de Ginebra, los refugiados políticos no pueden realizar actividades en contra del país del que vienen (¿?). Aunque no veo claro que quiere decir en contra, presumo que se trate de actividades terroristas o violentas y nunca las del corte pacífico que realizó Pablo y el resto del grupo desterrado. Como tampoco estoy especializado en este tipo de cuestión ginebrina, pienso que quizás se trate de algún acuerdo secreto entre los gobiernos de Cuba y España. Quizás el extravagante punto de vista del gobierno cubano, se halla impuesto en este enrevesado asunto del ‘en contra’, y actividades de mera exposición de opiniones, clasifiquen en este rubro. ¡Quién sabe! Por lo pronto, Pacheco me dice que la ley data de 1951 y que el artículo 27, es el que define esta situación.
La buena noticia es que me dice que disfrutan de todos los derechos reconocidos para los refugiados políticos. También, que han desplegado una intensa actividad en España sin que nadie haya sido molestado por tal motivo. Sobre su punto de vista divergente del de otros desterrados, me dice que la situación carece de importancia, ya que ni en Cuba logramos ponernos de acuerdo.
Sobre unas declaraciones hechas por su esposa sobre las Damas de Blanco, Pablo refiere que esa es su opinión, que el respeta. Por lo pronto, afirma que si las Damas deciden seguir más allá de la liberación de todos los prisioneros políticos del Grupo de los 75, él las apoyará.
Nos despedimos. Espero que le vaya bien y que Dios le de lo que merece y algo más.
juanchogonzal@gmail.com
