EL REGRESO DEL CAUDILLO
- Por Rogelio Fabio Hurtado
- Publicado 29/07/2010
- Política
-
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Rogelio Fabio Hurtado
Periodista independiente.
rhur46@yahoo.com
Marianao, La Habana, 29 de julio de 2010, (PD) Contrario a la recomendación de que se tomase unas buenas vacaciones, el Caudillo ha regresado a la escena pública y realizado una serie de visitas a centros escogidos para demostrarle a súbditos y detractores que está listo para encabezar la posguerra nuclear que se nos viene encima.
Ante todo, debemos felicitarlo por la recuperación de su salud, después de larga convalecencia. Sin embargo, su prédica no ha compartido esa renovación y persevera en su beligerancia anacrónica, que nada nuevo reporta al país, hoy tan necesitado de novedades esperanzadoras.
En su lugar, ha salido a reiterar el permanente combate contra el imperialismo, de cuya pertinencia estéril son pocos los cubanos que no están aburridos. Cualquiera diría que esta campaña está destinada a disolver el efecto positivo de la anunciada amnistía parcial para los presos políticos, que ha sido bien recibida por casi todos, dentro y fuera del país.
Así, su reacción estaría anticipándose a cualquier malévolo gesto cordial de la administración Obama como respuesta a dicha decisión. No acaban de comprender esos sesudos que su papel invariable en este juego es el de enemigos irreconciliables, porque, si se metamorfoseasen en amigos, dejarían cesante al Comandante en Jefe.
La reciente carta dirigida a un comité congresional de Washington por 74 cubanos que apoyaron un proyecto de Ley destinado a suprimir la prohibición de los viajes de norteamericanos a Cuba y a flexibilizar la venta de alimentos a Cuba, provocó el enconado rechazo del llamado exilio histórico, partidarios acérrimos del también estéril enfrentamiento.
Sin embargo, llama la atención que ni la prensa oficial ni siquiera el bien enterado Taladrid parecen haberse enterado de nada de esto, sencillamente porque a quienes viven en ambos bandos de esa guerra del nunca jamás, todo lo que huela a sensatez constructiva pone en peligro sus bien remuneradas plazas de achuchadores y, como se decía en mi niñez, el que empuja no se da golpes.
Otra explicación plausible para este retorno se la oí a una señora vecina mía. “Lo que pasa es que el hermanito no habla, no dice en público ni esta boca es mía, y por eso la gente ni lo quiere ni lo respeta. Entonces, el Mayor ve que la cosa está desmerengándosele a toda velocidad y ahí lo tienes otra vez en la pantalla noche tras noche. El traje no tarda en volvérselo a encasquetar”.
Cuando algunos esperaban que prosiguiese su gira con una visita al viejo Zoo de 26, el hombre madrugó y se apareció a primera hora en el Ministerio de Relaciones Exteriores a revisar las libretas a Rodríguez Parrilla y sus agentes subalternos, quienes celebraban la reunión anual de embajadores.
Aquí ofreció una suerte de conferencia de prensa para contestar las preguntas que los embajadores osaron formularle acerca de su tema favorito del momento: la venidera guerra nuclear. Las preguntas si bien tardaron algo en producirse, incluso el aplicado ministro Rodríguez reflejó el embarazo del auditorio al preguntarle al Caudillo si “quería que las preguntas le fuesen hechas directamente”, no fueron banales. Como de costumbre, las contestó a su modo y manera, con lujo de detalles colaterales y poco ajuste a la pregunta misma, pero sin lentitud ni vacilaciones, en su clásico estilo envolvente. Algunos afirman que está fluidez fue fruto del trabajo posterior de edición del material filmado, pero no me lo pareció.
Respecto a lo que quedará del mundo después que se lancen los artefactos nucleares en todas direcciones, según su vaticinio, no quedará en pie ni capitalismo de mercado ni socialismo de cuartel, sino una especie de vuelta al comunismo primitivo, donde está claro que nosotros, expertos en la construcción del socialismo, llevaremos amplia ventaja porque la miseria no nos cogerá sorprendidos.
Debo aclarar que este comentario es de mi exclusiva autoría y no puede achacársele al Caudillo, quien hasta el presente no ha precisado nada respecto a ese último mundo por venir.
Sí ha insistido en que, deshechas las leyes de la economía internacional de mercado, el dinero, por fin, perderá toda significación. No sé realmente si esta es una maniobra astuta para que la gente corra a derrochar sus chavitos o el preludio de un crecimiento mundial de nuestras difamadas Libretas de Abastecimientos, cuyas OFICODAS internacionales serán instaladas, mediante nuestra asesoría, en Manhattan, París, Londres, Moscú, para dejar definitivamente demostrada la superioridad de nuestro sistema.
rhur46@yahoo.com
Ante todo, debemos felicitarlo por la recuperación de su salud, después de larga convalecencia. Sin embargo, su prédica no ha compartido esa renovación y persevera en su beligerancia anacrónica, que nada nuevo reporta al país, hoy tan necesitado de novedades esperanzadoras.
En su lugar, ha salido a reiterar el permanente combate contra el imperialismo, de cuya pertinencia estéril son pocos los cubanos que no están aburridos. Cualquiera diría que esta campaña está destinada a disolver el efecto positivo de la anunciada amnistía parcial para los presos políticos, que ha sido bien recibida por casi todos, dentro y fuera del país.
Así, su reacción estaría anticipándose a cualquier malévolo gesto cordial de la administración Obama como respuesta a dicha decisión. No acaban de comprender esos sesudos que su papel invariable en este juego es el de enemigos irreconciliables, porque, si se metamorfoseasen en amigos, dejarían cesante al Comandante en Jefe.
La reciente carta dirigida a un comité congresional de Washington por 74 cubanos que apoyaron un proyecto de Ley destinado a suprimir la prohibición de los viajes de norteamericanos a Cuba y a flexibilizar la venta de alimentos a Cuba, provocó el enconado rechazo del llamado exilio histórico, partidarios acérrimos del también estéril enfrentamiento.
Sin embargo, llama la atención que ni la prensa oficial ni siquiera el bien enterado Taladrid parecen haberse enterado de nada de esto, sencillamente porque a quienes viven en ambos bandos de esa guerra del nunca jamás, todo lo que huela a sensatez constructiva pone en peligro sus bien remuneradas plazas de achuchadores y, como se decía en mi niñez, el que empuja no se da golpes.
Otra explicación plausible para este retorno se la oí a una señora vecina mía. “Lo que pasa es que el hermanito no habla, no dice en público ni esta boca es mía, y por eso la gente ni lo quiere ni lo respeta. Entonces, el Mayor ve que la cosa está desmerengándosele a toda velocidad y ahí lo tienes otra vez en la pantalla noche tras noche. El traje no tarda en volvérselo a encasquetar”.
Cuando algunos esperaban que prosiguiese su gira con una visita al viejo Zoo de 26, el hombre madrugó y se apareció a primera hora en el Ministerio de Relaciones Exteriores a revisar las libretas a Rodríguez Parrilla y sus agentes subalternos, quienes celebraban la reunión anual de embajadores.
Aquí ofreció una suerte de conferencia de prensa para contestar las preguntas que los embajadores osaron formularle acerca de su tema favorito del momento: la venidera guerra nuclear. Las preguntas si bien tardaron algo en producirse, incluso el aplicado ministro Rodríguez reflejó el embarazo del auditorio al preguntarle al Caudillo si “quería que las preguntas le fuesen hechas directamente”, no fueron banales. Como de costumbre, las contestó a su modo y manera, con lujo de detalles colaterales y poco ajuste a la pregunta misma, pero sin lentitud ni vacilaciones, en su clásico estilo envolvente. Algunos afirman que está fluidez fue fruto del trabajo posterior de edición del material filmado, pero no me lo pareció.
Respecto a lo que quedará del mundo después que se lancen los artefactos nucleares en todas direcciones, según su vaticinio, no quedará en pie ni capitalismo de mercado ni socialismo de cuartel, sino una especie de vuelta al comunismo primitivo, donde está claro que nosotros, expertos en la construcción del socialismo, llevaremos amplia ventaja porque la miseria no nos cogerá sorprendidos.
Debo aclarar que este comentario es de mi exclusiva autoría y no puede achacársele al Caudillo, quien hasta el presente no ha precisado nada respecto a ese último mundo por venir.
Sí ha insistido en que, deshechas las leyes de la economía internacional de mercado, el dinero, por fin, perderá toda significación. No sé realmente si esta es una maniobra astuta para que la gente corra a derrochar sus chavitos o el preludio de un crecimiento mundial de nuestras difamadas Libretas de Abastecimientos, cuyas OFICODAS internacionales serán instaladas, mediante nuestra asesoría, en Manhattan, París, Londres, Moscú, para dejar definitivamente demostrada la superioridad de nuestro sistema.
rhur46@yahoo.com
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1 Response to "EL REGRESO DEL CAUDILLO" 
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said this on 03 Aug 2010 8:20:07 PM EST
qué p
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