Santos Suárez, la Habana, 12 de agosto de 2010, (PD) Hace un tiempo atrás, en vida todavía de Juan Pablo II, pronunció este un discurso en las Naciones Unidas que al menos en aquellos momentos, dejó pensativo a más de un representante acreditado en ese organismo.
La esencia del discurso se podría resumir en este párrafo: “Cuando la libertad de la indiferencia domina una sociedad, la dignidad de la vida humana corre peligro”
Esta “libertad de la indiferencia” aun domina el ámbito nacional e internacional. En la nacional, la falta de información de lo que sucede en realidad, no le da al hombre común en Cuba un margen para pensar o emitir una opinión. En las noticias importantes que afectan la sociedad, los medios solo muestran la punta del iceberg. Naturalmente esto produce una aparente indiferencia ya que nadie sabe cual es la esencia de esa noticia. La excarcelación de los presos políticos cubanos es un ejemplo de ello.
Pero esta libertad de la indiferencia no solo es en el medio periodístico, que solo sucede en naciones donde la libertad de expresar una opinión contraria puede ser enjuiciada. Puede suceder también en otras naciones llamadas democráticas y en otros mecanismos que supuestamente deben viabilizar y accionar la sociedad.
También aquí pongo el ejemplo de los presos políticos cubanos, pero esta vez, allende los mares, en un recóndito lugar en las afueras de Madrid nombrado Vallecas, donde fueron a parar después que les hicieron salir precipitadamente de Cuba.
Aquí, naturalmente, la prensa española no fue indiferente. Gracias a ella se saben todos los pormenores que han afrontado los cubanos. Aquí la indiferencia partió de algunos funcionarios que debían atender a estos compatriotas y a las leyes de inmigración españolas, las cuales no contemplaban, por no existir antecedentes, este caso particular de los ex prisioneros de conciencia sacados de corre-corre por Zapateros, Moratinos y comparsa.
Hay discrepancias en referencia al status de refugiados políticos, pues la ley española señala que si se acogen a este acápite, “no podrán hacer críticas al gobierno que los acoge o al país de donde vienen”. Si textualmente esto dice la ley, hay una evidente contradicción con la Declaración de Derechos Humanos de la que España es firmante, pues elimina la libertad de expresión.
Por la otra cara, aquellos que viajaron a España en la creencia de que podrían viajar luego a Estados Unidos a reunirse con sus familiares, se encontraron con una sorpresa burocrática de EU: si viajaban a España y luego pretendieran viajar a EU, lo tendrían que hacer “como inmigrantes normales”
Evidentemente las palabras del Papa Juan Pablo II resuenan todavía. Esto que llamó “libertad de la indiferencia” domina la sociedad en general, aún en aquellas sociedades que se supone son las defensoras de los humildes y oprimidos. En estos países, las leyes que están pensadas para dar soluciones o para cambiar estas cuando no son funcionales, se convierten en una cosa mecánica y a los sujetos que las aplican en robots.
Si se piensa fríamente en estos asuntos, uno se pregunta ¿qué hay detrás del corre-corre para llevar los ex presos cubanos a España que sin querer ha destapado el mal funcionamiento de ciertas instituciones de gobierno, un evidente menosprecio de los jerarcas del PSOE que han utilizado a estos cubanos y muchas polémicas de españoles defensores de estos cubanos? ¿Qué hay detrás de esta Posición Común que el dúo Zapatero / Moratinos tanto se han esforzado por hacerla desaparecer?
Después de las “lijosas declaraciones” que han hecho tanto uno como otro, con el arrogante estilo de los antiguos colonialistas de que “yo soy el mejor y el más completo”, y “sin mí no se podría haber resuelto el problema”, hay una que llama la atención, donde el canciller del PSOE dice: que la postura de España, (léase PSOE), está revindicada y que la Posición Común se debe abandonar porque hay “una nueva era en Cuba.” (?)
Muchas personalidades del mundo político se han percatado de que en el tema de Cuba hay gato encerrado. El ex canciller mexicano Jorge Castañeda ha declarado, que Moratinos se apareció a la fiesta cubana “sin ser invitado”. El ex embajador británico en la Habana, Paul Webster Hare, en un extenso artículo en el Nuevo Herald “desenmascara” esta tan cacareada Posición Común cuando afirma: “Desde 1996 muchos ministros Europeos han visitado Cuba y funcionarios cubanos la UE . La UE ha patrocinado programas de cooperación e intercambios científicos, educativos, deportivos, culturales, turísticos y de inversiones”
El aparentemente “indiferente” pueblo de Cuba sabe perfectamente lo que este observador inglés afirma. El propio Noticiero de TV se encarga muchas veces de darnos esas noticias, por supuesto, siempre desde una óptica propagandística. Pero sigue siendo la calle la mejor fuente de noticias. Es que ni los turistas, ni las delegaciones de extranjeros, científicos, educadores, deportistas, conjuntos folklóricos, y hasta los inversionistas, no los pueden ocultar de la vista del pueblo y la radio-bemba funciona todo el día.
Esta Posición Común se parece un poco al “bloqueo” de EU. Juan sabe que los antiguos camellos que circulaban por la Habana eran movidos por cuñas Ford,-International o Freihause. Pedro se ha fijado también, que las rastras y camiones de todas las corporaciones son vehículos de EU, fabricadas en este país o Canadá. Cuando Pepe compra en la shopping sabe que las manzanas son de Pennsilvania, los pollos o el picadillo de pavo de Milwaukee o las salchichas de Winsconsin.
Lo que hay detrás de la Posición Común es pura politiquería del ya conocido dúo Moratinos-Zapatero, defensa de poderosos intereses y por carambola, un enfermizo “culto a la celebridad”
Ni más, ni menos.
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