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EL SILENCIO EPISCOPAL
- Por Osmar Laffita Rojas
- Publicado Hoy
Su muerte, después de soportar un prolongado tormento, es la más viva denuncia al régimen que sojuzga a los cubanos, el más rotundo mentís a la grosera y distorsionada propaganda de un gobierno que después de 50 años no puede presentar logros que lo rediman, porque su destartalada vitrina lo que muestra es un país en ruinas y un prolijo repertorio de envilecimiento moral y ético.
Pero tal parece que la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) y el Concejo de Iglesia de Cuba (CIC) son sucursales de la 0ficina de Asuntos Religiosos del Partido Comunistas (PC), porque en el caso del fallecimiento de Zapata Tamayo estas son las santas horas que no han emitido una declaración pública respecto al hecho. Ha ocurrido todo lo contrario, tanto la iglesia católica como las evangélicas han mantenido un cómplice y aterrorizado silencio. Precisamente en la Constitución de la Republica de Cuba, desde la enmienda de agosto de 1992, el artículo 8 señala: “El Estado reconoce, respeta y garantiza la libertad religiosa. En la República de Cuba, las instituciones religiosas están separadas del Estado”.
Todo apunta a que el obispado católico cubano no desea crispar las relaciones con el gobierno cubano porque desde hace bastante tiempo ha tomado distancia de los luchadores prodemocráticos. La muestra más palpable es que ante la incuestionable culpabilidad del régimen por el crimen cometido contra Zapata Tamayo, la iglesia católica haya decidido callar. Con esta actitud, legitiman una barbarie que ha concitado la condena de las personas, religiosas o no, en la mayoría de los países del mundo.
El Vicario de Dios en la tierra, su Santidad el Papa Benedicto XVl, en sus diferente encíclicas, no deja de pronunciarse porque, “ante todo es el hombre el que debe salvarse”. Esa labor evangelizadora que el Sumo Pontífice pide que se dirija a la salvación de aquel o aquellos que ponen sus vidas en peligro para salvar a sus prójimos sometidos por un régimen despótico, la iglesia católica cubana no la cumplió.

Ante esta tragedia, la iglesia optó por dar la espalda al que agonizaba, en contra de las enseñanzas de Jesucristo. Proceder así es no seguir las enseñanzas del hijo de Dios en la tierra; lo único que cabía ante aquel dilema era seguir el mandato del señor todopoderoso y desde el primer momento orar y elevar la plegaria a los espíritus y los ángeles salvadores por la libertad y la salvación de Zapata Tamayo. Eso no se hizo.
Si hubiesen procedido tal como las santas escrituras y la constitución refrendan, no hubiese debido surgir ningún conflicto con las autoridades cubanas, por la sencilla razón que constitucionalmente Cuba es un Estado laico, y el Consejo de Obispos Católicos sabe perfectamente que religión y Estado son dos cosas separadas, razón más que suficiente para que el gobierno cubano se abstenga de emitir cualquier juicio condenatorio contra la iglesia.
Del que no se esperaba ninguna reacción de condena o condolencia por la muerte de Zapata Tamayo es del oficialista Consejo de Iglesias (CIC), totalmente identificado con la política referida a la libertad de conciencia que sectaria y selectivamente aplica el gobierno cubano.
Es normal que los pastores de las iglesias evangélicas reconocidas por el CIC en sus misas dominicales exijan la libertad de los 5 espías cubanos presos en los Estados Unidos y no digan una palabra de los 200 presos políticos que purgan largas condenas en las infernales cárceles cubanas. Por estos antecedentes, ni pensar que se halla interesado por la muerte de Zapata Tamayo y menos aún indagar las circunstancias que condujeron a tan terrible desenlace.
De algo nadie debe dudar. Caridad Diego, la Jefa de la Oficina de Asuntos Religiosos del PCC y sus partidarios más incondicionales, Marcial Miguel Hernández, Presidente del Consejo de Iglesias de Cuba y los pastores Raúl Suárez, Oden Marichal y Reinerio Arce, se distinguen como activos policías religiosos ocupados en que el evangelismo oficial bajo su égida no se aparte en lo más mínimo de las normas fijadas por el gobierno cubano.
ramsetgandhi@yahoo.com
Foto: Ana Torricella
MIRAR AL SUR
- Por Lucas Garve
- Publicado Hoy
Mantilla, La Habana, 11 de marzo de 2010, (FLE*-PD) El asunto es que las manecillas de la rosa de nuestros vientos señalan hacia otro rumbo una vez más. En consecuencia, en Cuba ahora mismo, la atención de todas las consideraciones del Gobierno se dirige hacia el Sur. La divisa de Tele Sur reza así: Nuestro Norte es el Sur. Y cada noche nos la machacan por un canal de televisión. Realmente el Noticiero de TeleSur es más variado e interesante que el de la propia Televisión Cubana. Aunque aquí las emisiones de Tele Sur son bien revisadas antes de transmitirlas por las pantallas de los televisores hogareños, así y todo, es innegable que ofrecen materiales audiovisuales más interesantes que los que transmite su homólogo nacional. El tuerto Walter Martínez, el del Dossier, envuelve sus análisis en más información y se apoya en un background más abundante que los nacionales de la Mesa Redonda a pesar que manipula y parcializa la información que expone según sus intereses políticos.
Pero el nudo del asunto es que nuestros más que cincuentenarios dirigentes no cejan en pretender ponernos orejeras como a los caballos. De la misma manera que en los años 60 y 70 “miramos” hacia el Este europeo y luego en los 80 nos acordamos de los ancestros africanos, aunque sus descendientes en la isla solamente fueran de interés para engrosar los batallones que enviaron a apoyar el gobierno angolano del MPLA de Neto, absolutamente el interés de los jefes de la propaganda ahora, repito, es que los cubanos nos vinculemos con el Sur.
Por encima de las relaciones tradicionales y más que centenarias con el Norte, así sea “revuelto y brutal”, nos obligan a “mirar” al Sur, cuando los cubanos no hemos tenido vínculos ni tradiciones culturales que nos unan con esas culturas de marcada influencia maya, quechua, aymará, araucana, etc. Asimismo, aunque nuestro carácter alegre, bullicioso y extrovertido en mayoría, nada tenga que ver con la introversión, la parquedad de la expresión, la melancolía y el sentimiento de tristeza insondable de los indios andinos.
Aquí en la tierra de Cubita la Bella podemos ser negros, mulatos, pardos, jabaos y blancos, más o menos rubios, más o menos trigueños, con ojos verdes o azules algunos, o color miel, pero ciertamente estamos más cerca de las tradiciones del Occidente europeo o hasta de algunas zonas del Este del Viejo Continente y, por cercanía, atesoramos las venidas del Norte, de los EE UU, en el trasiego de personas que ya se extiende por tres siglos.
Por mucho mirar al Sur, es innegable que nuestra atención y pensamiento vaya hacia el Norte. Exclusivamente tenga en cuenta esta razón si lo desea, porque sin dudas, la segunda ciudad que alberga más cubanos y sus descendientes después de La Habana, la capital de la isla, no son Arequipa, Quito, Caracas, Rosario, Asunción o Managua, sino Miami, en la Florida, una península muy ligada históricamente a la capital cubana.
Por mucho que en las noticias deportivas del Sur americano la actualidad futbolística latinoamericana y europea tenga un mayor peso, nuestro deporte nacional, el que arrebata a los cubanos es la pelota, o mejor, el béisbol, un calco de la palabra base ball, como se denomina este juego en inglés. Una afición traída en el siglo XIX, por los cubanos en viaje de estudios o por residencia en los EEUU o por refugiados de las guerras de independencia que vivieron en el país del Norte, lo practicaron allá y lo introdujeron aquí como otro ejemplo de la Modernidad que invadía la isla.
¿Quién en Cuba no tiene un pariente, un amigo, un antiguo vecino, un ex compañero de estudios, una vieja novia, un casi olvidado amor en la ciudad de Miami? Hoy es difícil negar eso. Entonces es lógico que ahora ya no se remeden bailes de los pueblos de la fría Siberia en un agosto tan caliente como el nuestro, ni que las matrioshkas no sean el regalo para las niñas, ni que nadie bautice a su niño con el nombre de Vladimir o a la hembrita de la familia con el de Karelia, Nadia o Natacha. Definitivamente hemos puesto proa al Sur. Vamos a ver hasta cuándo.
La tendencia latinoamericanista pasará cuando decaigan los lazos de dependencia económica cubana con la Venezuela chavista. La Historia dará otra vuelta de tuerca y quedaremos ¿otra vez más? a la espera de otro rumbo a donde dirigir la mirada.
garvecu@yahoo.com
*Fundación para la Libertad de Expresión
DICTADORES EN CAMA
- Por Tania Díaz Castro
- Publicado Hoy
Santa Fe, La Habana, 11 de marzo de 2010, (PD) En las últimas décadas del siglo pasado, sobre todo en sociedades predominantemente masculinas, algunos dictadores tercos gobernaron su país hasta el último aliento. Son varios, más de los que se pueden contar con los dedos de una mano, aunque sólo me voy a referir a tres: el economista portugués Antonio de Oliveira Salazar, el tunecino Habib Burguiba y Fidel Castro, de Cuba. Oliveira Salazar (1889-1970) comenzó su gobierno demandando poderes extraordinarios (jefe de gobierno, presidente del consejo de ministros, etc.), a partir de que una junta militar, presidida por el general Oscar de Fragoso Carmona controlara el país.
Según datos oficiales de Portugal, Oliveira Salazar, en sus 40 años de dictadura, equilibró el presupuesto nacional, liquidó la deuda externa y a pesar de contar con la ayuda de los ricos terratenientes, banqueros e industriales, promulgó una constitución de partido único, anuló la libertad sindical, el derecho a huelga, la libertad de prensa, la oposición política con la ayuda de su Policía de Seguridad y envió gran número de soldados a Africa para reprimir movimientos nacionalistas.
En 1968 se cayó de una silla y sufrió un ataque de apoplejía. Postrado en una cama sufría de mareos, visión doble, dificultad para pensar, lenguaje ininteligible, desequilibrio corporal y caídas frecuentes. Aún así, este dictador portugués no aceptó ser reemplazado en ninguno de sus muchos cargos y murió un 27 de julio de 1970 en Lisboa, pensando que era el hombre que dirigía la política de su país.
Habib Burguiba (1903-2000) durante años fue líder de un partido que defendía la independencia política de Túnez, sufrió cárcel en varias oportunidades, cayó en manos de las tropas invasoras alemanas, depuso al rey de su país en 1957 y se proclamó jefe de gobierno. 28 años después se consagró como presidente vitalicio. Permaneció en el poder hasta que comenzó a dar señales de cierta demencia senil y su propio primer ministro, nombrado por él, al considerarlo demasiado viejo para gobernar, lo mantuvo bajo arresto domiciliario a partir de 1987, desde donde Burguiba pensaba que seguía dirigiendo la política de su país.
Fidel Castro (1926), quien durante 48 años ocupó todos los cargos más importantes del gobierno cubano, nombró como sucesor a su hermano menor, Raúl Castro, cuando enfermó de gravedad en 2006. Igual que Adolfo Hitler, quien pensó que el pueblo alemán daría hasta la última gota de sangre contra las fuerzas aliadas, Castro lo piensa de su pueblo y lo escribió en su Proclama del 31 de julio, cuando al parecer, dejó de sentirse un dictador en cama, para convertirse en lo que desea para su próxima vida en la Tierra: ser escritor como García Márquez.
Hasta el momento (y aunque sus más íntimos vaticinan que volverá a vestir su uniforme verde oliva) ha escrito y publicado durante cuatro años en su periódico Granma decenas de Reflexiones, con el propósito de demostrar que de alguna forma, que aún dirige la política del país.
vlamagre@yahoo.com
QUE DESFACHATEZ
- Por Hildebrando Chaviano Montes
- Publicado Hoy
Ahora el castrismo pretende desvirtuar la verdad en el caso de Orlando Zapata Tamayo, prisionero político fallecido el pasado 23 de febrero en el Hospital “Hermanos Ameijeiras”, después de más de 80 días en huelga de hambre.
No fue precisamente la asistencia médica lo que funcionó mal; de la profesionalidad, integridad y humanismo del personal médico cubano no caben dudas, lo que funciona mal en Cuba desde el año 1959 es el respeto a los derechos humanos. El régimen se ha escudado en la supuesta construcción de una sociedad más justa, y para ello ha recurrido al fusilamiento, el destierro y la privación de libertad de cualquier opositor. En unos casos los acusa de agentes del enemigo, en otros, de delincuentes comunes, como ha ocurrido con Zapata Tamayo.
Este joven negro cubano sólo pedía ser tratado como lo que realmente era, un prisionero político y un ser humano. Su huelga fue el último recurso que el régimen le dejó para reclamar no ser maltratado por los guardias de las prisiones por donde pasó y ser separado de los reclusos comunes. El gobierno cubano, como siempre, se comportó con tozudez y prefirió verlo muerto a ceder en cuestiones elementales que aún el dictador Batista concedió a los asaltantes del Cuartel Moncada hasta el momento en que fueron amnistiados. La descalificación de sus enemigos políticos es el recurso más usado por el castrismo, además de la represión más brutal contra cualquier manifestación disidente. El personal de la salud que atendió a Orlando Zapata Tamayo no tiene nada que ver con su fallecimiento, toda la responsabilidad es de los gobernantes y ninguna campaña mediática los limpiará de la infamia.
hildebrando.chaviano@yahoo.com
http://hchaviano5.blogspot.com
Foto: Juan Goberna
SURGIMIENTO Y FORJA DE LA NACION CUBANA
- Por Manuel Aguirre Lavarrere (Mackandal)
- Publicado Hoy
Guanajay, Habana, 11 de marzo de 2010, (PD) Dos grandes grupos son determinantes en el surgimiento y forja de la nación cubana. Primero, los españoles, que como conquistadores llegan a Cuba en busca de oro y poder conseguido mediante el trabajo de los esclavos indios. Y luego, los africanos, que al desaparecer los aborígenes, por obra y desgracia del máximo ideólogo de la esclavitud del negro en América, Fray Bartolomé de las Casas, llegan, contra su voluntad y en condición de esclavos. Los negros, cazados y vendidos a los negreros, llenaron el vacío dejado por los nativos y constituyeron así el segundo grupo fundacional en el surgimiento de la nación cubana.
De España, junto al conquistador, llega el factor determinante de una llamada superioridad racial, la Iglesia Católica Apostólica y Romana, que se impuso cerrada en sus propios dogmas. Las religiones africanas fueron suspendidas por venir de un continente calificado como atrasado y salvaje, aunque en el momento de la conquista y la trata negrera se encontraba en la Edad de Hierro y con avances culturales visibles.
Los bailes, la danza y el canto a ritmo del tambor que seguiría a los africanos en la desgracia, fueron despreciadas y consideradas peyorativamente “prácticas bárbaras” que no había por qué tener en cuenta.

Se impuso la religión católica más a fuerza de palos y latigazos que de la cruz. El catolicismo conquistó las mentes y el pensamiento de esa clase tenida como superior, que permeará hasta nuestros días el modo de sentir y pensar del hombre blanco respecto a la población negra cubana.
De una España católica, prejuiciosa y discriminadora descendían los que tiempo después y llevando en sus genes los mismos prejuicios, pensaron a Cuba. Surgió entonces lo que se ha dado en llamar “la cubanidad”.
Personajes como José de la Luz y Caballero, Domingo del Monte, José Antonio Saco, Francisco de Arango y Parreño, Agustín Caballero, el padre Félix Varela (que tiene su parte racista pero menos prejuiciosa con respecto al negro), conforman el reducido grupo que acuñará para la historia nacional un modo de vida y pensar que llega hasta nuestros días y que retoman, uno por uno, todos los dirigentes políticos, funcionarios públicos y terratenientes que en Cuba han sido. Su impronta fue el rechazo al negro.
De este pensamiento, los herederos insignes son los actuales dirigentes del gobierno, miembros del Partido Comunista de Cuba, algunos defenestrados ministros y otros que todavía, por obra y gracia de Dios o de la nganga, se mantienen en el poder y saben cuidar muy, pero muy bien sus puestos porque la caída aquí es de aguacate. Todos arrastran los mismos prejuicios. Ellos son descendientes de aquellos.
Pero como ocurre que nuestra verdad histórica está llena de mentiras y hay que apalear al burro donde se caiga, sucede que el negro en Cuba supo encontrar mecanismos de supervivencia. Para 1959, fecha en que triunfa la revolución por medio del enfrentamiento armado, se encuentra, aunque pobre, una raza organizada en las sociedades negras, que con Gustavo E. Urrutia primero y Juan René Betancourt después, enseña a la población afrocubana los vericuetos y traquimañas de ser dignos en la medida del propio sacrificio.
Existía un indiscutible legado histórico puesto de manifiesto en los distintos alzamientos y guerras que libraría la nación contra el coloniaje, más criollo que español después de 1902, pero con el mismo modus operandi de sus ascendientes ibéricos.
Dos o tres discursos donde se toca el problema del racismo y algunos beneficios apegados a la pobreza hacen creer al régimen que el problema racial está muerto y enterrado. Nadie habla del tema y quien se atreva a hacerlo es incinerado socialmente. Entonces sucede que el miedo, tanto del negro por reclamar sus derechos y del blanco por seguir negándoselos, agudiza y bifurca el problema.
Pero el racismo no tiene que estar presente ni negado en una constitución para reproducirse. Y se reproduce. Y ahora, de forma sutil y mediante diversos mecanismos, se extiende y cala mentes y sentimientos, divide familias y amistades. El racismo tiene para eso y más, puesto que en sí mismo es una gobernabilidad y una institución cuando necesita serlo, con suficiente combustible para autoabastecerse, además del don de la metamorfosis para adaptarse y sentar plaza en cualquier sistema político o religioso.
Y está ahí, en esa formación misma de la nación cubana, arrastrándose como una lombriz hasta el ahora mismo de Cuba.
Tomar como referente justificativo los distintos enfrentamientos del régimen con los Estados Unidos y no al régimen mismo, es una salida poco creíble y un insulto a la inteligencia.
Los chinos, que mediante contratos engañosos fueron traídos a la Isla y luego tratados como esclavos, han asistido, junto con el negro, el blanco y toda la población, a las mismas experiencias respecto a estos enfrentamientos políticos. Pero, ¿siguen los chinos desplazados y discriminados en Cuba? Todo lo contrario. Esa etnia asiática, que para orgullo nuestro forma el tercer grupo dentro de los componentes étnicos de la nación cubana, goza de plena autonomía y mantienen sus costumbres y tradiciones y hasta una prensa en su idioma.
Entonces, ¿quién discrimina al negro?
Hemos sido parte fundacional de la nación cubana y altruistas entusiastas en la construcción y consolidación del socialismo cubano. Pero buena parte de la población negra y mestiza está desencantada, se burla de si misma por haber creído tanto y durante mucho tiempo, en un sistema político que lo ahoga y discrimina.
makandalmm@yahoo.com
Obras consultadas:
Cuadernos del Aula "Fray Bartolomé de las Casas"
Segundo y tercer número. Convento San Juan de Letrán, 1998 y 2000.
Walterio Carbonell. Cómo surgió la cultura nacional. Ediciones Bachiller. Biblioteca nacional José Martí, 2005.
Juan Rene Betancourt. El negro: Ciudadano del futuro
Esteban Morales. Análisis de la problemática racial en Cuba. Edición la Fuente Viva, 2006.
Foto: Marcelo López
¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?
- Por Leonardo Calvo Cárdenas
- Publicado Hoy
Rancho Boyeros, La Habana, 11 de marzo de 2010, (PD) Los medios informativos nacionales dan cuenta de algunas actividades que se realizan en la capital del país para conmemorar el 52 aniversario de lo que, en un alarde de eufemismo culpable, llaman “Operación Fangio”. Los voceros oficiales dan cuenta de los actos e incluso mencionan al jefe del comando que ejecutó la “operación”, el comandante Faustino Pérez, sin aclarar, como indican las reglas del más elemental ejercicio periodístico, en qué consistió la mencionada acción.
Tal vez muchos jóvenes cubanos o los intrépidos televidentes extranjeros que desde otras latitudes se atreven a visionar la señal del canal Cubavisión Internacional se pregunten de qué trató la “Operación Fangio”. Tal vez imaginen que en aquel febrero de 1958 un grupo de entusiastas aficionados le tributaron un agasajo u homenaje al multi campeón de automovilismo.
El caso es que para esa fecha, el gran corredor argentino de formula 1, Juan Manuel Fangio se encontraba en La Habana con el objetivo de participar en un evento de la especialidad. Con esa particular manera de enfocar la noticia y manipular la historia, resulta difícil pensar que, aprovechando la coyuntura, la dirección del Movimiento 26 de Julio, que por entonces luchaba mediante la violencia y el terror nada menos que para restaurar la democracia, decidiera secuestrar al destacado atleta con el objetivo de dar un golpe de efecto propagandístico.
Sin dudas en aquel momento el impacto propagandístico se logró, pero a costa de cometer un terrible delito y poner en peligro la vida del famoso inocente, en el marco de una guerra que cobraba vidas de ambos bandos.
El grupo político que gobierna hoy Cuba alcanzó el poder mediante el recurso de imponer el terror, terror que llegó incluso a causar la muerte de inocentes, pero que fue convertido en venerable heroísmo por la propaganda y el culto revolucionario. Tales terroristas convertidos en poder trataron con mano de hierro a los enemigos que los enfrentaron con los mismos métodos, y convirtieron por muchos años el asesinato judicial en el amargo pan nuestro de cada día.
El Poder incontestable trata con desmedida severidad a sus adversarios que no se le enfrentan con la violencia y a tenor de su desgaste y descrédito político ha puesto en práctica variadas formas de terrorismo de estado para impedir que el natural descontento y rechazo de sus súbditos se convierta en oposición manifiesta.
El doble rasero caracteriza a los terroristas de siempre que reinan en La Habana. Mientras los actos de terrorismo son cometidos por ellos o sus compañeros de ruta constituyen legítimos actos revolucionarios o de liberación nacional, las acciones similares perpetradas por miembros del bando contrario son calificadas simplemente como terrorismo. A lo largo de medio siglo de poder no les ha temblado la mano a los jerarcas de La Habana para brindar todo tipo de respaldo material y político a “combatientes” de cualquier latitud, siempre y cuando estos comulguen con sus criterios e intereses.
Con el paso de los años y la imposición de estos nuevos tiempos en que la violencia, aunque sea “revolucionaria”, es rechazada universalmente, el alto liderazgo cubano ha imaginado útiles atajos discursivos para denominar sus prácticas de antaño. Cuando nos hablan de “Operación Fangio” o convierten a un jefe de acción y sabotaje simplemente en “jefe de acción”, intentan limpiar un poco su imagen histórica.
Seria mucho más ético y presentable asumir consecuentemente sus comportamientos pasados o, mejor aún, reconocer lo impropio de las prácticas terroristas, sea cual sea la circunstancia, el momento histórico o el objetivo de la acción, aunque todos reconozcamos que seis décadas atrás esos métodos violentos eran aceptados como algo natural y admisible.
La historia del sistema comunista, la manera más inhumana de organizar la convivencia entre los seres humanos, nos enseña que cuando se trata de satisfacer aún los más mezquinas ambiciones de poder, el fin siempre justifica los medios.
elical2004@yahoo.es
¿A QUIÉN ACUSAS, COLEGA?
- Por Leonardo Calvo Cárdenas
- Publicado Hoy
Rancho Boyeros, La Habana, 11 de marzo de 2010, (PD) En un artículo publicado bajo el titulo “¿Se discrimina a los blancos en Cuba? en la página digital Cubanet.org, el master y periodista independiente Julio Aleaga Pesant expone su preocupación por la poca presencia de cubanos de la raza blanca en los niveles de alto rendimiento del deporte cubano. El profesor Aleaga Pesant asegura que los destacados atletas de la década de los 70 Douglas Rodríguez, campeón mundial de boxeo La Habana 1974 en la división de 51 kilogramos., el voleibolista Jorge Pérez Vento y el basketbolista Juan Domecq son recordados por su condición de blancos.
A la vez se pregunta si el hecho de que una considerable mayoría de los deportistas de primera línea en Cuba sean negros no es constitutivo de racismo hacia los blancos.
El analista se pregunta en su artículo si la poca presencia de alumnos blancos en las escuelas donde se preparan los atletas de alto rendimiento se debe a que lo que él llama “Scouts revolucionarios” excluyen a posibles aspirantes blancos con la justificación del biotipo, para seleccionar niños negros.
Aleaga Pesant se atreve a afirmar, espero que con pruebas documentadas, que en “las escuelas de iniciación deportiva se prioriza la entrada de niños negros en detrimento de los blancos”.
También afirma que los niños blancos son relegados a lo que llama deportes intelectuales como el ajedrez o el tenis de mesa, y que la masividad del béisbol impide que la exclusión que denuncia se manifieste en el deporte nacional.
Por último se pregunta por qué en el renombrado equipo de voleibol femenino cubano no ha participado una cubana blanca por más de cuarenta años.
Como amante y seguidor de los deportes, y como persona preocupada y sobre todo, ocupada en las complejidades y trascendencias de las relaciones interraciales en Cuba, debo decir en primer lugar y en honor a la verdad que al menos los aficionados cubanos recordamos a Douglas Rodríguez, conocido en su época de esplendor atlético como El Acorazado de Bolsillo, por su calidad boxística y sobre todo por las demostraciones de coraje y vergüenza deportiva que lo llevaron a ganar su medalla de oro mundial con las dos manos fracturadas.
Más o menos lo mismo sucede con Pérez Vento y Domecq, quienes ganaron notoriedad por sus aportes a los logros de sus respectivos deportes hace ya más de treinta años.
Por otra parte es posible que, como tanto se ha dicho, los huesos de los negros pesen más que los de los blancos y eso limite el desenvolvimiento de los primeros en un deporte como la natación, pero lo cierto es que esas disciplinas son extremadamente técnicas y la disponibilidad de condiciones e infraestructura marca la diferencia.
Es posible que como ha demostrado la historia, desde que el gran Jessie Owens revolvió la bilis del mismísimo Adolf Hitler aquella tarde berlinesa de 1936, los blancos carezcan de la explosividad necesaria para reinar en las pruebas atléticas de velocidad.
Sin embargo, más allá de eso, la tesis del somatotipo es descartable, en tanto en naciones como Estados Unidos o Brasil, de una diversidad racial muy parecida a la nuestra, existe plena convivencia interracial en los deportes donde Cuba exhibe una polarización racial llamativa y preocupante. Además de esto en naciones europeas y asiáticas, en las cuales no hay negros donde escoger, los deportes que menciona Aleaga ─voleibol, baloncesto, disciplinas de combate, gimnasia artística y atletismo─ son estelarizados por atletas blancos.
Es cierto que Cuba tiene la particularidad de contar con deportes casi de negros nada más (atletismo, deportes de combate, baloncesto, voleibol) y deportes casi de blancos nada más (velocidad con motor, tiro con arco, ciclismo, ajedrez). El football y el béisbol se han convertido en las últimas décadas en deportes mestizos.
También me he preguntado durante años: ¿no hay un blanco cubano con capacidad y condiciones para jugar baloncesto o voleibol al máximo nivel? Tal vez los complejos patrones culturales y referenciales que arrastramos polaricen y reacomoden las afinidades, los rechazos y las auto-limitaciones al escoger que deporte practicar.
Si de algo estoy totalmente seguro es que Aleaga Pesant y este redactor estamos plenamente de acuerdo en que como en todos los demás rincones del planeta, en Cuba tiene que haber personas blancas capaces de boxear y encestar canastas y sobre todo en que no hay nada natural que limite a los negros para llegar a ser excelentes corredores de autos y ajedrecistas.
Para sostener la tesis de la discriminación institucionalizada que expone Aleaga habría que demostrar que a las pruebas de aceptación para los deportes mencionados acude un número considerable de aspirantes blancos que son rechazados, a pesar de demostrar condiciones y potencialidades, ante lo cual tendríamos que preguntarnos como tantos padres admiten en silencio tal desvarío.
La tesis tiene además otra complicación y es que, de ser cierta, implicaría que tendríamos el caso de blancos que discriminan a blancos, puesto que desde aquel aciago enero en que los hermanos Castro depositaron sus huesos en La Habana el deporte cubano ha sido dirigido por funcionarios de piel blanca (Guerra Matos, Llanusa, García Bango, Galván Vila, Reinaldo González, Conrado Martínez, el Gallego Fernández, etc.) y varios de los directores técnicos de las disciplinas mencionadas por Aleaga han sido históricamente blancos.
Para más señas, el cuerpo de dirección de la principal escuela de iniciación deportiva del país, la EIDE Mártires de Barbados, está compuesto hace ya varios años por personas de piel blanca. El profesor Aleaga tal vez ignore la real posibilidad de que en los próximos años el pasatiempos nacional se convierta en uno de esos deportes de blancos, puesto que a estas alturas habilitar a un pelotero escolar viene a ser casi tan costoso como vestir a un esgrimista para discutir un cetro olímpico. Habida cuenta de las carencias de siempre, esa tarea corresponde a los padres de los bisoños peloteritos, quienes además deben costear el transporte y hasta comprar las pelotas. Como es de imaginar, este es un reto inalcanzable para las familias más humildes o lo que es lo mismo, las familias negras.
Los que no creo sean sospechosos de excluir a los blancos son los atletas, que ni siquiera deciden su propio destino, y para aparecer políticamente correctos deben dedicar sus triunfos al máximo líder, aun antes de mencionar a sus familiares y maestros.
Es posible que el colega Aleaga nos llame la atención sobre el hecho de que la elite gobernante, ya cansada de discriminar a los negros por el color de su piel, decida hacer lo mismo hasta con los blancos. De cualquier manera los tan socorridos criterios que refiere Aleaga sobre los “deportes intelectuales” o que los negros sólo sirven para el deporte y la música, son claramente racistas…y no precisamente contra los blancos.
elical2004@yahoo.es
Foto: Ana Torricella
VÍCTIMAS DEL ALCOHOLISMO
- Por Gladys Linares
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Lawton, La Habana, 11 de marzo de 2010, (PD) Cuando en la década del 60 el gobierno de Fidel Castro prohibió la venta de bebidas alcohólicas, los cubanos no comprendimos la razón para la aplicación de esta ley, bautizada por el pueblo como “Ley Seca”. Es cierto que existían alcohólicos en Cuba, pero este vicio no estaba generalizado como hoy en día, por lo que no constituía una preocupación social. Cuba se conocía como la isla de la alegría, la música, las mulatas bellas y el ron, pero de ahí a ser un pueblo de borrachos, es mucha la distancia.
Hoy no hay que caminar mucho por las calles de mi ciudad para tropezar con personas de diversas edades, color y sexo, que beben en las puertas de las casas y solares, parques y en otros lugares públicos. Para tratar de entender el origen de este fenómeno, me dediqué a preguntarles a algunos conocidos. La mayoría me confesó hacerlo para soportar la frustración que les produce vivir en una sociedad fracasada, sin perspectivas de bienestar para el futuro, con un gobierno que siempre pide sacrificios para lograr un bienestar que no llega jamás. Otros, sencillamente dicen que “no hay mas nada”.
En la actualidad, el alcoholismo es un grave problema de la sociedad cubana. Es innegable que los cubanos estamos en dificultades: la falta de libertades, la escasez de viviendas, alimentos y transporte, la falta de posibilidades económicas, son problemas que nos afectan. Aunque el gobierno trata de ocultarlo con su propaganda ilusoria de pueblo dichoso y feliz, la realidad es evidente.
Conozco en mi barrio a Ernesto, un joven de 28 años, alcohólico. Converso con él y me dice: “Empecé a beber para animarme y sobrellevar esta porquería.” Lo he visto sobrio. Es jovial, conversador y trabajador. Borracho, se transforma. Es agresivo, buscapleitos. Ha estado al borde de la muerte en dos ocasiones por esta causa. Es un hombre frustrado sin confianza en el futuro.
El alcoholismo es una enfermedad incurable. En Cuba, es una epidemia. Uno de los principales grupos de riesgo son los jóvenes. No son suficientes ni efectivas las medidas de las autoridades sanitarias para erradicarla, o por lo menos controlarla.
No son pocas las familias cubanas que se ven afectadas por tener que convivir con alcohólicos. Alberto, por ejemplo, es diseñador, vive con su esposa y sus dos hijos, y, aunque no es violento, se vuelve pedante, irresponsable. Por el consumo de alcohol, afecta la economía y estabilidad de su hogar. Son frecuentes las discusiones y hasta separaciones con su pareja.
Guillermo es un joven ingeniero, a quien el dinero no le alcanza para ir a un club nocturno o a una discoteca. Por eso compra una botella o una caneca, y se va a beber al Malecón. Esa es una opción empleada frecuentemente por muchos jóvenes en la actualidad. El hijo de Pedro, Luis, quien hace varios años logró su propósito de emigrar hacia los Estados Unidos, me dijo una vez con un dejo de tristeza: “Cuando no tenía qué beber, me tomaba la colonia de mi hijo. Toqué fondo y decidí curarme. Fue duro el tratamiento, pero lo logré. Después estuve yendo a Alcohólicos Anónimos, pero al poco tiempo, con los mismos problemas, me deprimí y volví a las andadas.”
Ahora Luis tiene un negocio propio, trabaja mucho, no se deprime. Es feliz con su esposa y dos hijos, y lo mejor: ya no se emborracha.
Muchos jóvenes comienzan a beber porque creen que el alcohol levanta el ánimo y así piensan que evaden la depresión, pero en realidad terminan dependientes de esta droga y se modifica su conducta. Se vuelven depresivos, violentos, fastidiosos, inútiles, pierden amigos, trabajo y hacen infeliz a su familia que tiene que soportarlos.
El gobierno ha emprendido una campaña propagandística contra este mal. Sin embargo, no está en disposición de erradicar las causas que lo producen y que ellos conocen bien. No es desvergüenza. Es falta de libertad política, económica y social.
primaveradigital@gmail.com
Foto: Ana Torricella
DE CÓMO USURPÉ FUNCIONES EN MAZORRA
- Por Juan Carlos Linares Balmaseda
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Luyanó, La Habana, marzo 11 de 2010 (PD) En el Hospital Psiquiátrico de La Habana (Mazorra) me esperaban los “¿quién eres?”, “¿en qué organismo trabajas?”, “¿por qué quieres ver? Y un cartel: “Se prohíbe entrar con cámara, grabadora y teléfono celular”. Al entrar se aprecian edificaciones a medias, paralizadas hace años. Actualmente la cifra de pacientes de Mazorra ronda los 1500. Me confiaron que su alimentación mejoró después de las 34 muertes (no 26, como se dijo oficialmente) por hipotermia y desnutrición. El empleado del centro que me dio esa información me confesó: “Ese día los cadáveres amanecieron en el piso de la morgue porque no cabían en la nevera; para climatizarlos, hubo que acomodarlos unos sobre otros en las parrillas.”
No vi a los enfermos pedir cigarros o dinero, ni deambular por las afueras del hospital como ocurría antes de los fallecimientos en masa. Al parecer, ahora la dirección del centro les restringe sus actos y movimientos. Además, les proporcionan la asignación diaria de cigarros y tabaco, de la que buena parte antes se “marchaba” con los responsables de cuidar a los hospitalizados. El hombre que conversó conmigo me comentó: “Aquí todos los empleados se beneficiaban con algo”.
La terapia ocupacional decreció considerablemente en comparación con las décadas de los 80 y 90. A partir del Período Especial comenzó a ir en caída la bonanza de Mazorra. En esos primeros años del llamado periodo especial los cadáveres tenían que rellenarse muchas veces con hierba, a falta de guata o aserrín. La escasez de alimentos y otros suministros embistió al Hospital Psiquiátrico. ¿Quien sabe cuantos pacientes murieron entonces bajo las mismas circunstancias de hambre y frío?
El Dr. Eduardo Bernabé Ordaz fue director de la institución desde 1959 hasta unos años antes de morir, el 21 de mayo de 2006. Uno de los hijos de Ordaz tomó la dirección de la Institución. Se rumoró que fue sustituido por negligencia y corrupción. Pero más de una opinión contradice esta versión. Se alega que renunció al cargo porque no quería tamaña responsabilidad.
La institución tiene una página Web, aunque no está actualizada. En ella aun aparece el nombre del antiguo director, Dr. Wilfredo Castillo Donate. Se murmura que está en proceso de instrucción policial por el citado caso de las muertes de pacientes. El actual director es el Dr. Darsi Torres Ávila.
Mucha historia se acumula en estos terrenos antaño conocidos como Potreros del Ferro, propiedad de Don José Mazorra, a quien se le pagó 10 576 pesos por la extensión de 11.99 caballerías. En 1854, por mandato del Capitán General Don José Gutiérrez de la Concha, se fundó la “Casa de Beneficencia” (asilo) para los Emancipados (esclavos libertos) y otras “gentes de color”, que por su edad y achaques no podían ganarse el sustento. En 1857 pasó a llamarse Casa General de Dementes de la Isla de Cuba.
La edificación que hoy existe data de la época republicana, aunque se realizaron ampliaciones en fecha posterior a 1959.
Eran más de las cuatro de la tarde cuando al pasar por la dirección de la institución solicité entrevistarme con el actual director. Dicho funcionario, en tono autoritario, me espetó como respuesta: “¡No puedo darte ninguna información! ¡Sal antes que yo resuelva esto de otra manera!”. A la salida, en la Posta 2, me interceptó un custodio. Le habían ordenado retenerme. Poco después llegaron tres agentes de la policía política. El interrogatorio duró más de una hora. Me imputaban el delito de “usurpación de funciones”, con pena de hasta cinco años de prisión.
Yo solo quería saber si se habían solucionado las causas que provocaron los fallecimientos en masa. Finalmente, al despedirnos, algo quedó claro entre los agentes y yo: si los gobiernos pre-revolucionarios hubiesen implementado la censura oficial que hoy se practica con tanto celo, aquellas desgarradoras imágenes de Mazorra antes de 1959, tan parecidas a las que presencié ese día, no hubieran tenido lugar.
primaveradigital@gmail.com
Foto tomada de Penúltimos días
VIOLAR EL CÓDIGO PENAL
- Por Frank Correa
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Jaimanitas, La Habana, marzo 11 del 2009, (PD) Antonio Medina Castañeda, alias El Rasta, estuvo otra vez al borde del colapso cuando regresó anoche a su casa y encontró a Natalí que lloraba de hambre. Por la mañana, el jefe de sector de la policía lo había citado a la estación nuevamente, para advertirle que si no se ponía a trabajar para el estado le aplicaría el código penal.

El rasta siempre ha ejercido el oficio de zapatero en su casa, pero ahora le dieron un ultimátum de prohibición. Vive solo, con su hija Natalí, pero ya no puede arreglar zapatos y mantenerla.
Salió de la estación de policía como un loco, a limpiar un patio o botarle la basura a algún rico del barrio Siboney que le diera unos pesos para comprarle comida a su pequeña, pero nadie le dio una oportunidad.
Llegó al anochecer, desolado, encontró a su hija apretándose el estómago y comenzó a llorar también, la abrazó fuertemente, le pidió perdón. Luego se dispuso a salir a la calle, asaltar a cualquiera y quitarle dinero para comprar comida. Cuenta que algo extraño lo obligó a agarrarse a los marcos de la puerta. El rasta bueno que lleva dentro pudo doblegar al malo.
Se desplomó, le dijo a su hija que lo único que podía salvarlo era que apareciera alguien a arreglar un par de zapatos. Levantó los brazos al techo, clamó a las tablas podridas y a las tejas repletas de agujeros, como si en aquellas oscuras denotaciones habitara el Dios de los Rastafaris, y en eso tocaron a la puerta. Se asomó una mujer descalza, con un par de sandalias rotas en la mano. Dice El Rasta que no dudó un instante en violar el código penal.
beilycorrea@yahoo.es
Foto: Frank Correa
SE OFERTA DESEMPLEO
- Por Adolfo Pablo Borrazá
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Centro Habana, marzo 11 de 2010 (PD) Diariamente los medios de información divulgan el crecimiento del desempleo en países desarrollados como Estados Unidos, España y Francia. Según el gobierno cubano, este problema es inherente al sistema capitalista. Dicen que en Cuba, gracias al socialismo, todos los ciudadanos tienen garantizado al menos un empleo. El gobierno de Raúl Castro aprobó recientemente una ley que permite el pluriempleo. Es decir, que las personas pudieran tener más de un trabajo como vía de mejorar sus ingresos económicos. Debido al alto costo de la vida en Cuba y la devaluación que sufre su moneda, era lógico pensar que muchos cubanos querrían tener más de un trabajo. Pero el mismo régimen ha reconocido que es muy pobre la cantidad de personas que tienen dos empleos: 50 000 para una población de algo más de 11 millones de habitantes.
Contrario a lo que difunden los medios oficiales, no todos los cubanos tienen asegurado un empleo. Muchos de los que tratan de conseguir trabajo, se tropiezan con el muro ideológico de las empresas estatales. Aquellos que no aceptan la filosofía marxista son expulsados de sus trabajos.

Al encontrarse desempleado, el individuo corre el riesgo de ir a prisión gracias a una ley que permite enviarlo a las celdas de Valle Grande o el Combinado del Este durante 4 años. Los que no quieren “descansar” en los fríos pisos de Kilo 8 o Aguica, se dirigen al Ministerio del Trabajo (el único autorizado a dar ofertas de empleo), y se ven forzados a trabajar en una ocupación para la cual no estudiaron.
Fuentes confiables aseguran que las ofertas laborales que da el Ministerio de Trabajo están “congeladas” hasta nuevo aviso. Es decir, la fuerza de trabajo está paralizada por orientación del propio régimen que dice garantizar “al menos un empleo” para sus ciudadanos. El mismo que inmoviliza todo desarrollo y condena arbitrariamente a todo aquel que no quiera producir.
No se sabe a cuanto asciende el desempleo en Cuba. Las autoridades no permiten que husmeen en sus estadísticas. Pero todos calculamos que, por los motivos que sea, es bastante elevado.
borrazachaple@yahoo.com
Foto: Marcelo López
EN NOMBRE DE LA LIBERTAD
- Por Pr Manuel Morejón Soler
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Durante la Revolución Francesa, Madame Rolland, después que ascendió al patíbulo para ser guillotinada, cuando estaba lista para poner su cabeza debajo de la cuchilla, por casualidad vio una estatua de la Libertad que estaba cerca del lugar, y exclamó: “¡Oh, Libertad! ¡Qué crímenes son cometidos en tu nombre!”.
Y es verdad que los crímenes más negros y repugnantes que manchan las páginas de la historia han sido cometidos en el nombre de lo más sagrado: en el nombre de la Libertad, de la Justicia o de la Religión. Hasta el día de hoy aparentemente la libertad es sólo para el más poderoso, para el que sabe apoderarse de todo.
He aquí algunas citas sobre la libertad:
- De todos los bienes que pueda perder un pueblo, ninguno como el de la libertad. María Asquerino (1925); actriz española.
- No existe ningún hombre que no ame la libertad; pero el justo la pide para todos y el injusto únicamente para sí. Ludwig Börne (1786-1837); escritor y político alemán.
- Para la prensa, como para el hombre, la libertad sólo ofrece una posibilidad de ser mejor; el servilismo no es más que la certidumbre de ser peor. Albert Camus (1913-1960); escritor francés.
Vagamente Fidel Castro aludió a la libertad en algunos de sus prolongados discursos:
“Creemos que no debe haber pan sin libertad, pero que tampoco debe haber libertad sin pan, a eso llamamos humanismo. Queremos que Cuba sea un ejemplo de democracia representativa, con verdadera justicia social”. (Periódico “Hoy”, 28 de abril de 1959).
El 14 de febrero de 1959, en carta al periodista norteamericano Jules Dubois, Fidel Castro escribió: “El deber de todo periodista es informar lo que pasa, solo con libertad de prensa puede haber libertad política”.
¡Pero que horror! En Cuba fusilaron la palabra libertad para que no se tuviera que decir que en su sagrado nombre se han cometido tales crímenes.
Dijo José Martí: “Es culpable el que ofende la libertad en la persona sagrada de nuestros adversarios, y más si los ofende en nombre de la libertad.”
imorejon@yahoo.es
ESCRIBIR DESDE EL EXILIO
- Por Frank Cosme
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Al menos esa generación contó con una prensa que simpatizaba con la causa independentista. Los “de ahora” a veces se han tenido que mover en un ámbito hostil de académicos de izquierda y de cubanos que no acaban de entender el término “disidente” cuando se aplica a sus compatriotas.
Estos intelectuales de izquierda, casi todos norteamericanos, los censuran por ser exiliados de la revolución cubana. Algunos cubanos, casi todos emigrados de los primeros años de la revolución, no quieren aceptar que un ser humano tiene derecho a equivocarse. Se fueron desde el principio y no entienden el proceso que puede pasar una persona que creyó en una causa y luego se desencantó. Entonces los censuran por ser “disidentes”.
Aún así, disidentes o no, escritores de la talla de Lidya Cabrera, Reinaldo Arenas, Heberto Padilla y el historiador Manuel Moreno Fraginals no pudieron entrar al mundo académico norteamericano.
Lorenzo García Vega, el más joven de la revista Orígenes, durante mucho tiempo acarreó mercancías en un supermercado de Miami.
A Alberto Martínez Herrera, autor de “Los Coleccionistas” (1957) y “De golpe y porrazo” (1964), que tuvo la mala fortuna de emigrar a Estados Unidos durante el éxodo del Mariel en 1980, le tocó por carambola triple ser un intelectual exiliado, un disidente y un marielito.
La clasificación de marielito fue un estigma que llevaron durante años los cubanos que llegaron vía Mariel. La prensa no manejó el éxodo de 1980 con la veracidad requerida y hasta Hollywood, con el film Cara Cortada, protagonizado por Al Pacino, a dar la imagen de un país de delincuentes.
Herrera, como todos los cubanos de aquella apocalíptica emigración, sufrió las consecuencias de aquel estatus creado a los cubanos que escapaban de la isla, pero en su triple condición de intelectual, disidente y marielito, su sensibilidad se vio duramente afectada, según se refleja en su libro de cuentos Retahíla.
En Retahíla, Martínez Herrera despotrica contra todo a su alrededor, los sistemas sociales, la religión y él mismo. Un desgarrador y ácido humor se percibe en todos sus cuentos. En medio de todos ellos, resalta la rebeldía, el desarraigo y la pérdida de fe en la humanidad.
En el prólogo, escrito por él mismo, pregunta a un imaginario lector: “¿No existe ninguna esperanza?”. Y le responde: “Sí, con una nueva humanidad de otra galaxia”.
La empatía es la capacidad que tiene el ser humano de ponerse en lugar de los demás. Pero por mucha empatía que haya, lo que expresa Reinaldo Arenas en “Antes que anochezca” es tal vez muy crudo y cierto para algunas personas:
“Nosotros los cubanos, los que sufrimos por años aquella persecución, aquel mundo terrible, somos personas que no podemos encontrar sosiego en ningún lugar; el sufrimiento nos marcó para siempre y sólo con las personas que han padecido lo mismo podemos encontrar cierta comunicación.”
Según se puede apreciar al leer lo que se escribe en revistas publicadas en España, Puerto Rico o los propios Estados Unidos, el ambiente nunca ha sido propicio para estos escritores ya etiquetados desde que ponen un pie en otras tierras. Lamentablemente, en los lugares de Europa del Este en que podían sentirse a las anchas por ser mejor comprendidos porque han padecido lo mismo, les resulta muy difícil vivir por causa de los idiomas que en ellos se habla y la lejanía de la isla que en su momento fue conocida como La Perla de Las Antillas.
Aún en medio de su humor irónico, irrespetuoso y a veces hiriente, Alberto Martínez Herrera nos da prueba de una esperanza que dice no tener en el Creador cuando al final del libro, nos ilumina al expresar: “Nuestro problema no es cuestionar a Dios, sino actuar a tono con el personaje que nos asignó en el escenario terrenal.”
primaveradigital@gmail.com
LA IMPORTANCIA DEL LUGAR DONDE ADQUIRIMOS UN LIBRO (Dedicado al Cte. Huber Matos)
- Por Ramón Dìaz Marzo
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Dedicado al Comandante Huber MatosLa Habana Vieja, marzo 11 de 2010, (PD) Lo que vemos en las películas, cuando abordan el tema de los lugares malditos, es real. Según la Teosofía, y creo en ella, los ELEMENTALES existen. ¿Qué es un ELEMENTAL? Es una forma de vida fantasmal, una huella dejada en el tiempo por hechos materiales o espirituales que tienen vida relativa según sea la fuerza o intención con que ocurrió.
Todo lo que hacemos, física y mentalmente, queda registrado en una “realidad” paralela a la nuestra. De ahí la insistencia por parte de los Maestros y Conductores de la Humanidad de tener calidad de pensamientos, pensamientos limpios. De ahí que se sepa que cuando maldecimos o emitimos una visión satánica de la vida generamos una fuerza que regresa a nosotros. Y no sólo regresa a nosotros, y al lugar donde fue originado, sino que puede alcanzar a cuantas personas nos rodean si los ELEMENTALES fueron creados con poder.
Por eso Cristo vino a la tierra a establecer un nuevo pacto con el Hombre. Perdonar es el único modo de salvarnos de los elementales negativos que los demás, por ignorancia, nos hagan padecer o sufrir.
“La Cabaña”, fortaleza militar construida por los españoles, presidio durante la Revolución del 59, es un lugar maldito. Allí en las primeras décadas de la Revolución fueron miles los prisioneros que pasaron por sus mazmorras, torturados y fusilados. El dolor y el sufrimiento de esos condenados aún perdura, y pasarán muchos años antes que la huella fantasmal de tanta atrocidad desaparezca, atrocidad que le fue encargada de dirigir al actual mito internacional conocido como el “Ché”.
La “Feria Internacional del Libro en La Habana” desde hace años se celebra en este lugar maldito. Las pobres gentes que no conocen de ocultismo compran los libros célebres de la historia de la literatura, libros que se escribieron para reconfortar al espíritu y hacernos mejores, y no saben que cuando reciben en sus manos esos libros manchan de sangre sus manos con el dolor y el sufrimiento de la vida de miles de los condenados que por allí pasaron, unos para despedirse de este mundo, otros para dejar la mejor parte de su vida, sin que ello signifique que fue en vano.
La rueda de los acontecimientos nos mantiene encadenados al karma negativo porque no sabemos perdonar. Los que logran la difícil tarea de aprender a perdonar nunca perdieron su tiempo, antes al contrario, crecieron como seres humanos y están mejor preparados que cualquiera de nosotros para enfrentarse al Creador, que es el único que sabe, aunque nos haya dado libre albedrío, el principio y fin y el objetivo de vida de cada uno de nosotros.
Aunque todos estamos aferrados a la vida, aunque nos cuesta trabajo intelectual creer que más allá de la muerte existe la verdadera vida, no puedo negarme rotundamente a negar que Dios existe y que esta vida es sólo un tránsito, una preparación, para formar parte de la conciencia universal.
Por tanto, sea cual sea el sufrimiento, el destino que nos tocó o traíamos “de fábrica”, sólo el Creador sabe lo que se ha propuesto con cada uno de nosotros, aunque a veces nos parezca injusto.
La vida es un juego complejo, una obra de teatro en serio, pero jamás será lo definitivo. No obstante hay que ayudar al Creador haciéndonos mejores cada día. Y una forma de hacernos mejores es aprender, prepararnos para comprender lo que las costumbres y la ignorancia nos esconden. La maldad no existe. ¿Cómo puede otorgársele maldad a una pobre criatura llamada hombre aunque sea un asesino, un déspota, si lo comparamos con una estrella, con una galaxia? ¿Qué puede ser más complejo e importante en el Universo: un ser humano o una galaxia?
Si estamos vivos, si vivimos, hay que darle gracias al Creador todos los días. Sólo Él sabe por qué estamos aquí. Pero nunca estará de más ni sobrará tener conocimiento. Aunque una estrella es más compleja que un hombre o un conjunto de hombres, hay que tener conocimiento sobre los hombres que practican la maldad, y lo que han hecho, y en cuál lugar lo hicieron.
Por eso, les recomiendo que en la próxima vez que vayan a la Feria del Libro de La Habana se lo piensen dos veces. ¿A quién que conozca lo que pasó en los campos de concentración de los Nazis, se le ocurriera por estos días concurrir a ese lugar si a alguien se le ocurre que ese sería el mejor lugar para organizar una Feria del Libro Alemán?
ramon597@correodecuba.cu
Foto: Ana Torricella