Miguel Iturria Savón
Escritor, ensayista, bloguero y periodista independiente. Reside en La Habana. culturakiss@yahoo.es
LOS BORDES DE CHOCO
- Por Miguel Iturria Savón
- Publicado 26/11/2010
Choco, como Fabelo, Mendive o Sosabravo, es un artista con sello propio e identidad, bastante sobredimensionado por cierto. Pertenece a la generación de los setenta y estudió en la Escuela de Instructores de Arte y en la Escuela Nacional de Arte, lo que unido a su talento y laboriosidad les abrió espacios institucionales dentro y fuera de la isla. En su currículo figuran premios, menciones y reconocimientos por sus grabados en salones de Bulgaria, Cuba, España y Japón; exposiciones personales y colectivas dentro y fuera de nuestra isla y obras en colecciones de museos y fundaciones de arte de La Habana, Chicago, México, Palma de Mallorca, Tama y Kochi (Japón) y Alemania.
La representación humana constituye el centro de las once piezas que exhibe Choco, las cuales nos sumergen en la imaginaria intimidad de rostros oscuros y sincréticos, reafirmados en colores tierra, ciena natural, negro y el blanco como contraste. Sus rostros y cuerpos asimétricos -masculinos, femeninos o híbridos-, parecen decirnos que la belleza está en la información y el sentido artístico, acentuado por la relación de fondo y figura.

Aunque Choco estudió pintura y triunfó con sus grabados, hace años muestra preferencia por la colagrafia y las esculturas de papel encolado, lo que exige constancia, oficio y gusto por la meticulosidad manual, enriquecidas por la composición y el trabajo de color en cada entrega, cuya corporeidad y expresión infieren erotismo y vitalidad.
Por su simbolismo geométrico, “Reflejos” (2004-2010), conformada por cuatro piezas de técnica mixta y tamaño mediano, parece dado a través del cristal y no del agua. En dichos perfiles se evidencian los rasgos africanos, palpables en series anteriores de gran intensidad visual, como las esculturas “Juegos de cabeza” y “Bemba colorá”, afines al origen étnico del creador.
La escultura “Abrazos” (papel encolado de 158 por 40 y 22 centímetros), asimétrica y simbólica, acredita el dominio del cuerpo e infiere lecturas que parten de la sensualidad y las texturas de la pieza; mientras en “La siesta”, trabajo de fondo y figura, el color y la técnica realzan la expresión, enriquecida por rayas, líneas e indicaciones numéricas que insinúan mensajes ocultos. En creaciones de técnica mixta como “Más allá del borde”, “El muro que nos rodea”, “El silencio” y “Torso”, Choco demuestra su maestría figurativa en la exploración de lo táctil, abordado en diversas esculturas, grabados y colagrafías que viajan a la intimidad desde el lirismo sutil por lo cotidiano, pero evaden otras realidades.
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