LOS DEUDORES TIMADOS
- Por Gladys Linares
- Publicado 3/12/2010

Lawton, La Habana, 25 de noviembre de 2010, (PD) En meses recientes la prensa ha arremetido contra los deudores de los equipos electrodomésticos impuestos a la población durante la llamada revolución energética, pero a la vez hace mutis sobre la causa por la cual muchos se niegan a pagar.
No son pocas las personas que se sienten engañadas. Este es el caso de Pedro Pablo. Lleva dos años tratando de que le devuelvan su refrigerador ruso, que le costó mil novecientos pesos y funcionaba cuando lo entregó. Dice que no va a pagar 6 100 pesos por un refrigerador que chorrea agua por dentro y moja los alimentos (por eso le dicen “el Llovizna’o”).
Pedro Pablo fue a la oficina tributaria, pero le dijeron que no había devolución, que tenía que pagar los 6 100 pesos. Al contado no puede pagar, y por cuota mensual al banco necesita un codeudor, y eso es como encontrar una aguja en un pajar, ahora que quedó desempleado.

Por razones que desconozco, ya no se ve a aquellos trabajadores sociales que en su momento censaron y presionaron a la población para que entregara, sin recibir remuneración, sus refrigeradores americanos y rusos que aun funcionaban y compraran en más de 6 000 pesos los Haier chinos. En su lugar, el Gobierno pretende utilizar a los bodegueros para acosar y enviar a los tribunales a los morosos.
Francisco es uno de estos bodegueros, que no se quedó callado en la reunión con los funcionarios del Poder Popular. No entendía por qué eran ellos los escogidos y además, su contenido de trabajo no incluye esta actividad. No mandaría a los tribunales a sus clientes de tantos años. Por hacer este planteamiento, en plena reunión fue despedido, pero gracias a que intercedieron por él sus compañeros de trabajo y dirigentes del ramo, y por los años que lleva de bodeguero, fue restituido en su puesto, luego de retractarse. Con este actuar, quedó demostrado lo que le ocurriría al que se negara a realizar este trabajo.
Ahora Francisco anda preocupado y molesto. ¿Cómo le dirá a su clienta Nilda que, de no pagar el refrigerador, será enviada a los tribunales, cuando muchas veces la ha escuchado quejarse de que el chasis está abollado, y sabe de su ir y venir en gestiones infructuosas para cambiar el equipo?
El gobierno alega que el pueblo debe ochocientos millones de pesos por concepto de electrodomésticos. Sin embargo, el pueblo se siente timado, ya que gran parte de los aparatos quedaron rotos o inservibles muy pronto, y no son pocos los que afirman que no pagarán hasta que el Estado se responsabilice por el buen funcionamiento de estos equipos.
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