Manuel Aguirre Lavarrere (Mackandal)
Escritor, poeta independiente, reside en Guanajay, provincia Habana. makandalmm@yahoo.com
NO HACER EL JUEGO
- Por Manuel Aguirre Lavarrere (Mackandal)
- Publicado 3/12/2010
El ciudadano norteamericano de origen judío Alan Gross se encuentra encarcelado en Cuba desde hace casi un año por entregar a comunidades judías en la isla computadoras y celulares con salida satelital. La dictadura se horroriza por el alcance que tienen estos equipos de alta tecnología, que están prohibidos en Cuba para la población, lo que dicho sea de paso, muestra el grado de control al que está sometido el pueblo cubano respecto al derecho del flujo de información.
El régimen cubano viola uno de los más sagrados derechos del ser humano recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Dice su artículo 19: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”, dice el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Sin que haya concluido la investigación de las autoridades cubanas y sin que hasta el momento pese cargo formal alguno sobre Gross, ya algún “inteligente” propuso canjearlo por uno de los cinco cubanos presos por espionaje en los Estados Unidos. De este modo, ya lo declaran culpable de los delitos que el régimen de la Habana pretende imputarle una vez concluidas las investigaciones.
Creo que es una manida forma de hacerle el juego a la dictadura y darle crédito a sus declaraciones, además de que llevaría al contratista norteamericano a pasar años en las cárceles cubanas para ver si se cumple el milagro del trueque. Conllevaría, de seguro, a otras detenciones y a acusaciones contra cualquier norteamericano que ponga un pie en la isla y que a ojos vista pueda ser un infiltrado de Washington.
Dar como modelo de humanismo a los regímenes comunistas y satanizar a los Estados Unidos es lo que siempre utilizan estos regímenes en cualquier lugar del mundo para fortalecer sus dictaduras y controlar la mente de sus ciudadanos mediante el miedo y la propaganda.
No estamos en momentos como para hacerle el juego a los dictámenes del régimen de La Habana. La patria de Martí y Maceo vive hoy la más férrea dictadura que ha tenido en su historia. El descontento de la población y la poca credibilidad que tiene el próximo Congreso del Partido Comunista, unido a los despidos masivos de trabajadores, el despilfarro económico y el alto grado de corrupción administrativa, muestran sobradamente el deterioro de un sistema insustancial y corrosivo, que sólo podrá salvarse si ilusos y sentimentales hombres de poder le siguen la corriente.
makanadalmm@yahoo.com