Primavera Digital

Buscar

Búsqueda avanzada

NI BEIJING, NI HANOI

Capdevila, La Habana, 2 de diciembre de 2010, (PD) El Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social, previsto a discutirse en el venidero VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, está lleno de limitaciones y contradicciones. En la actualización del modelo económico vigente en Cuba, predominará la planificación socialista, que como una camisa de fuerza continuará siendo la vía para la dirección de la economía y no el mercado, al mismo tiempo que señala que la nueva política es de igualdad de derechos y oportunidades, pero no de igualitarismo.

El documento no aborda las enormes deformaciones sufridas en la economía nacional como consecuencia de la nefasta aplicación de la “Batalla de ideas” y todo lo que esta significó en el estancamiento y endeudamiento de todo el entramado económico. Este grave asunto es abordado por los Lineamientos de manera muy general. Se plantea que a partir de 2003 se produjo una elevada centralización de los mecanismos de asignación y utilización de las divisas, pero se elude criticar sus negativas consecuencias en la paralización y estancamiento de la actividad empresarial, principalmente en el sector de bienes.

En el caso específico de China, la puesta en marcha de las reformas económicas fue posible, luego del aplastamiento de la Banda de los Cuatro y de poner término en 1977 a la reaccionaria y criminal Revolución Cultural. En la III Sesión Plenaria del XI Comité Central del Partido Comunista de China, realizado en diciembre de 1978, se lanzó la tarea de las cuatros modernizaciones, dirigidas al desarrollo de la economía de ese superpoblado e inmenso país.

Algo similar, pero con características muy especificas, ocurrió en Vietnam. En el Congreso del Partido Comunista vietnamita celebrado en 1986 se acordó profundizar el Doi Moi, entendido como la “renovación de la economía y la ruptura gradual con la planificación central burocrática”, lo que significó para la economía del país un cambio de rumbo y el inicio de profundas trasformaciones cualitativas en todos los sentidos.

Lo más relevante del Doi Moi consistió en la profunda crítica de todo lo negativo prevaleciente hasta entonces en la economía. Se caracterizó por no hacerle ninguna concesión al pasado. Se cuestionó lo pernicioso de los mecanismos de gestión centralizada burocrática, que descansaba en las subvenciones estatales y un plan con fuerza de ley, impuesto por las instancias superiores, que no dejaba ninguna autonomía a las unidades de base.

Con ciertas similitudes a las reformas que ya se aplicaban en China, con la puesta en marcha de la renovación vietnamita, el Estado dejó de mezclarse en la gestión de las empresas, limitándose a crear condiciones para el funcionamiento de los establecimientos económicos. De administrador y controlador, el estado devino en agente estimulador de la actividad económica.

En China y Vietnam, contrario a lo que se preconiza en los Lineamientos para el VI Congreso del PCC, la planificación se volvió indicativa y el Estado se encarga de que los grandes equilibrios sean respetados, la lucha contra la inflación, del equilibrio presupuestario y de las cuentas externas.

Son harto explicables las limitaciones que encierran los susodichos Lineamientos. Es de ilusos pensar que los actuales dirigentes del Partido y del Estado, que detentan el poder desde hace más de 50 años, busquen soga para su pescuezo. Por eso, no se puede catalogar como reformas profundas tales propuestas, porque de ninguna manera están dirigidas a poner fin a su mandato.

En línea con lo anterior, los Lineamientos mandan una señal inequívoca de su intención de desvincular de toda responsabilidad al actual Secretario General del Partido y ex gobernante y a su desaparecido equipo de apoyo, que durante años dirigieron al país sin ningún control, ni rindieron cuenta a nadie y que son los responsables directos de la ruina en que está sumida la nación. Inexplicablemente, en los lineamientos los liberan de toda culpa y reafirman y confirman el falso manto de misticismo simbólico de la figura de Fidel Castro.

Todo indica que existe la intención de crear un imaginario social en que las personas concluyan que el desastre existente es responsabilidad única de los dirigentes intermedios.

De este anunciado congreso es bastante difícil que se logren los resultados que muchos esperan, debido a que en estos momentos gobierna una parasitaria plutocracia militar partidista. Los trabajadores y el pueblo son solamente instrumentos para sus designios de poder.

Con la centralización extrema han afianzado su control de todos los resortes del Estado y el gobierno, dirigen y controlan con mano de hierro el copioso y dócil ejército de burócratas, lo que le ha permitido desarrollar una estructura política de tal magnitud y complejidad que es poco probable que los miembros de base del partido en este VI Congreso puedan desplazarlos de su consolidada posición.

ramsetgandhi@yahoo.com

Comentarios




Enviar comentarios:
Nombre* *: Correo-e (privado) *: Sitio:
Por favor escriba en la casilla de más abajo los caracteres del Código de seguridad. De este modo nos ayudará a prevenir envios automáticos involuntarios.
Còdigo de seguridad: img