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¡NO ME DEFIENDAS, COMPADRE!

Cabañas, Habana, 9 de diciembre de 2010 (PD) Comparar las oportunidades de los desempleados en los países donde reina el mercado libre con las de los cubanos que serán despedidos como parte del denominado proceso de actualización del modelo económico, muestra la falsedad de la promesa de los gobernantes cubanos de que “nadie quedará desamparado”.

Los salarios en Cuba apenas alcanzan para sobrevivir y por ello son contados los trabajadores que disponen de ahorros con los cuales enfrentar al menos parte del tiempo que permanezcan desempleados.

En los países capitalistas, continuamente criticados por los medios oficiales, muchos trabajadores poseen cuentas bancarias, acciones en empresas y propiedades de las que realmente pueden disponer, que les posibilitan ingresos durante el tiempo que estén en paro.

Los trabajadores “explotados por los capitalistas” al presentarse a solicitar nuevos empleos en las bolsas o en las empresas, no necesitan recomendaciones políticas como los avales de los Comités de Defensa de la Revolución, el Partido Comunistas, el sindicato único permitido (la Central de Trabajadores de Cuba, CTC), ni de Comités Militares. Los cubanos, sí.

Al quedar vacantes, los trabajadores de esos países encuentran un marco legal e institucional que les posibilita el ejercicio del autoempleo o la contratación en empresas particulares con reglas establecidas, conocidas y estimulantes de dichas iniciativas.

Los cubanos cesanteados se enfrentarán a una imprecisa declaración de nuevas políticas de actualización de un modelo económico en bancarrota y que nunca ha dado seguridad legal e institucional y sí altos impuestos y trabas burocráticas y corruptas que más que estimular, obstaculizan y desestimulan el ejercicio de estas formas de empleo.

Moverse por todo el territorio nacional e incluso fuera de las fronteras de su país en pos de nuevos empleos es una opción para los despedidos por los capitalistas. La Resolución 217 impide en Cuba a los nacionales trasladarse libremente dentro de su país.

¿Dónde obtener los insumos, equipos y herramientas para el denominado cuentapropismo si ya en los establecimientos estatales no queda ni donde amarrar la chiva y lo poco que se oferta es a precios inaccesibles?

Se suma a esta limitante el reciente anuncio oficial de que no se harán ofertas de recursos al por mayor a estos trabajadores.

Fidel Castro manifestó en una entrevista: “Es elemental la enérgica protesta de los franceses ante la reducción “de las posibilidades de empleo”. ¿Significa esto que se permitirá a los cubanos por vez primera en 52 años la protesta pública pacífica?

A otros con el cuento de que nadie quedará desamparado. El amparo podrá existir, pero de fuentes ajenas totalmente al gobierno, que por guía tiene sus propios intereses y para nada los de los gobernados.

Ante esta realidad seguramente Liborio, el personaje caricaturesco que representa al cubano de a pie, diría: ¡No me defiendas, compadre!

corrientemartiana2004@yahoo.com

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