Manuel Aguirre Lavarrere (Mackandal)
Escritor, poeta independiente, reside en Guanajay, provincia Habana. makandalmm@yahoo.com
A FAVOR DE LA JUSTICIA
- Por Manuel Aguirre Lavarrere (Mackandal)
- Publicado 18/09/2009
Pánfilo (Juan Carlos González Marcos) ha sido condenado por ser negro, por llevar una coloración de piel que es rechazada en Cuba, ahora tanto como antes. Atreverse a decir frente a una cámara de video que “aquí lo que hace falta es comida” es suficiente para poner tras la reja a un ciudadano. Pero si quien se yergue por encima de tanto abuso y privaciones es un negro, entonces el castigo es doble.
El encarcelamiento de Pánfilo es una prueba irrevocable del permanente acoso y abuso de poder que contra el negro y sus derechos lleva a cabo el régimen cubano a través de sus bien amaestrados tribunales de justicia, que con fallo tan aberrante priva de libertad a un hombre por su natural derecho de expresión. Aunque borracho, tenía derecho a expresarse bien.
Ha sido una injuriosa comedia judicial donde se le acusa de no trabajar durante diez años. No es otra cosa que una orgía de totalitarismo vengativo para destruir a un hombre que tuvo el valor de levantar su voz contra los que hambrean al pueblo. Ha sido una represalia contra un hombre que ha puesto a muchos en el mundo a pensar diferente en torno a la realidad y el concepto de la democracia cubana.
El Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt, propone, por medio de este articulo, a todas las agrupaciones de negros en el mundo y a cuanta persona de buena voluntad y amplios conceptos de humanismo y democracia exista, iniciar una campaña a favor de la pronta excarcelación de Pánfilo, víctima de la venganza racial y política, condenado injustamente por peligrosidad Pre Delictiva. Apelamos también a la Organización de Naciones Unidas, a la Unión Europea, a la Organización de Estados Americanos , y a todas las personas que estén dispuestas a levantar su voz a favor de la justicia.

Este ha sido un juicio cuya ferocidad racista no ha podido ser enmascarada por quienes hambrean y tuberculizan la libertad de expresión y llenan de terror psicológico a la población cubana. El encarcelamiento de este hombre negro es el resultado de una justicia arbitraria y atentatoria contra el derecho humano. Es también el colofón de un sistema que, acabado, usa el terror y el maltrato físico como respuesta a su impotencia y desesperación. El desaparecido sistema esclavista, hoy con métodos mas sofisticados de abuso y exclusión, todavía marca el presente del afrocubano, y define los grados de aceptación y derechos que aún no logra alcanzar por obra y gracia del totalitarismo.