Hildebrando Chaviano Montes
Abogado, encargado de Relaciones Públicas del Movimiento de integración racial Juan Alberto Gómez. Miembro de la Corriente Agramonista de Abogados Independientes. hildebrando.chaviano@yahoo.com http://hchaviano5.blogspot,com http://www.twitter.com/@hildebrandoch
ENTRE EL HERALD Y EL GRANMA
- Por Hildebrando Chaviano Montes
- Publicado 18/09/2009
utilidades, y es el principio del bien
social”.
Pbro. Félix Varela
El Vedado, La Habana, 17 de septiembre de 2009, (PD) La prensa oficial cubana, sin ningún pudor, se complace en darnos a conocer ciertas iniquidades, abusos y desmanes a que se ven sometidos los ciudadanos norteamericanos. Para ello, el periódico Granma reproduce en una de sus páginas, parte de una sección del Herald de Miami dedicada a la correspondencia de los lectores.
¿Qué ocurre en La Habana? ¿Alguien nos quiere decir que la prensa de Miami está al servicio del pueblo y de la verdad? ¿Nos permitirán ver también lo peor de Tele Sur? No lo creo, usan la prensa extranjera para que veamos las injusticias del capitalismo, aunque en realidad se puede ver que allá no se oculta nadie para expresarse con entera libertad contra los problemas del sistema representados por políticos, funcionarios o magnates. Nadie es perseguido, no hay detenciones ni golpes, ni el Herald es censurado.
La prensa en un país democrático no obedece a intereses de políticos o empresarios. En el mencionado diario no sólo se publica una sección de correspondencia, sus páginas están llenas de noticias y artículos que responden a los variados intereses de la sociedad. La función de la prensa es ante todo social.
La prensa libre permite que todo el mundo, gobernantes, gobernados y enemigos, conozcan los males existentes. Los enemigos se burlan o tratan de sacar provecho, en tanto los verdaderos interesados resuelven gradualmente los asuntos expuestos a la luz pública. El racismo, la educación, la pobreza, la asistencia médica, la seguridad social, las guerras o la violencia doméstica, se someten a libre escrutinio sin que nadie pueda determinar por si sólo qué es o no importante y su posible solución.

Se necesita consenso para lograr resultados equilibrados a la hora de resolver los asuntos públicos. Si el órgano de prensa está subordinado a un partido, al gobierno, o como en el caso cubano, a un partido único gubernamental, las críticas serán dirigidas a los empleados, administradores de poca monta, obreros chapuceros, trabajadores por cuenta propia y hasta a los jubilados y alcohólicos que compran periódicos para revenderlos.
Nunca se verá en la prensa oficial cubana la crítica periodística a miembros de la alta jerarquía del gobierno-estado-partido único. Cuando publican notas al respecto, es porque el aludido cayó en desgracia y es necesario culparlo de cualquier falta o delito para desacreditarlo, aunque después sea reciclado sin más explicaciones.
Con semejante impunidad, hay condiciones para la proliferación de la corrupción y la indolencia entre los altos dignatarios del régimen. La burguesía cubana de los años 50 no soñó con el nivel de vida que se gastan los dirigentes del estado socialista y sus parientes y allegados.
No puede haber productividad porque los primeros que no trabajan,--nunca lo han hecho--, son los altos dirigentes, demasiado tiempo dedicados al parasitismo. Se acostumbraron a no pensar, a no ser criticados, no decidir, no hacer nada si el líder máximo no lo ordena o lo aprueba, y el resultado es una caterva de borregos inútiles y vividores sin nada que aportar.
Si este artículo se publicara en algún órgano de prensa oficial, quizás serviría para desencadenar el necesario debate, pero como por desgracia no podrá ser publicado, esperaremos por la libertad que tienen los ciudadanos de la Florida para decir lo que les dé la gana de sus políticos, gobernantes y empresarios en sus propios órganos de prensa. Aquí seguiremos los artículos tontos e insípidos del Granma entre amenazas y loas al socialismo y al líder, mientras se culpa a los demás del desastre.
Expresar críticas o denuncias como las publicadas cada día en el Nuevo Herald puede costar en Cuba muchos años de presidio de acuerdo con lo establecido en la Ley No. 88 del año 1999, engendro jurídico que resume toda la aberración del régimen en su odio a la libertad.
Por esto no hay cooperación con ningún supuesto proyecto presentado por los gobernantes. El pueblo no cree en ellos aunque se llenen las plazas cada 26 de julio. En la concreta, el marabú sigue ahí, el Producto Interno Bruto va en picada, y si la República de Haití tuviera un programa de otorgamiento de visas al estilo de los Estados Unidos, íbamos a ver las colas que se formarían delante de su sede diplomática.