Hildebrando Chaviano Montes
Abogado, encargado de Relaciones Públicas del Movimiento de integración racial Juan Alberto Gómez. Miembro de la Corriente Agramonista de Abogados Independientes. hildebrando.chaviano@yahoo.com http://hchaviano5.blogspot,com http://www.twitter.com/@hildebrandoch
¿PALESTINOS?
- Por Hildebrando Chaviano Montes
- Publicado 2/10/2009
La Constitución de la República de Cuba establece en su Artículo 41: “Todos los ciudadanos gozan de iguales derechos y están sujetos a iguales deberes”. Y en el Artículo 42: “La discriminación por motivo de raza, color de la piel, sexo, origen nacional, creencias religiosas y cualquier otra lesiva a la dignidad humana, está proscrita y es sancionada por la ley. Las instituciones del Estado educan a todos, desde la más temprana edad, en el principio de la igualdad de los seres humanos¨.

Pero lo más significativo de acuerdo al tema que aquí tratamos, está expuesto en el Artículo 43 del citado cuerpo legal en su sexto párrafo, lo cual transcribo a continuación: “El Estado consagra el derecho conquistado por la Revolución de que los ciudadanos, sin distinción de raza, color de la piel, sexo, creencias religiosas, origen nacional y cualquier otra lesiva a la dignidad humana: -- se domicilian en cualquier sector, zona o barrio de las ciudades y se alojan en cualquier hotel¨.
El gobierno cubano vulnera sus propias normas legales incluyendo la Ley suprema de la República, y para ello le sirve cualquier disposición que se avenga a los intereses del momento. De esta manera, mientras se solidariza con los emigrantes ilegales que tratan de penetrar en territorio norteamericano, los cubanos que viajan al extranjero pueden verse privados del derecho a reingresar a su propio país, y los orientales pueden ser deportados a su lugar de origen (Decreto número 217).
Entre las tantas violaciones a los derechos ciudadanos, esta es una muy importante. Los cubanos provenientes de las provincias orientales, en su inmensa mayoría negros, vienen a trabajar en lo que aparezca porque en sus lugares de origen no hay oportunidades, la represión es feroz, y si no emigran, la supervivencia de los hijos menores está en peligro.
Vivimos en un solo país desde Pinar del Río a Guantánamo, y ningún cubano es inmigrante ilegal dentro del territorio de la nación. El régimen nos divide para manipularnos a su antojo.
Cuando sean resueltos los problemas del desempleo, la falta de viviendas, las tierras ociosas y la poca industrialización de las provincias orientales, cesará la migración indetenible de nuestros “palestinos”.