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ARMAMENTISMO CHAVISTA

Cabañas, Habana, octubre 8 de 2009(PD) La inutilidad de la armas para mantener el bloque comunista, las derrotas de EU en Viet Nam y de la URSS en Afganistán y los objetivos inalcanzados con las invasiones de Iraq y Afganistán más recientemente, son sólo algunos ejemplos que hacen dudar de la guerra como opción primera o preferente en la solución de conflictos.

A pesar de lo anterior, el presidente venezolano gasta cuantiosos recursos en la adquisición de armas para la supuesta defensa nacional. En su último viaje a Rusia obtuvo un crédito de más de dos mil millones de dólares para la compra de armas y asesoría militar.

El último pretexto para la carrera armamentista es la suposición de que el acuerdo colombo-estadounidense para combatir el tráfico de drogas y el terrorismo constituye una amenaza a su gobierno, que identifica con la nación, como todo buen totalitario. Da la impresión de que el sayo le sirve y por eso se lo ha puesto.

La algarabía formada por Chávez y sus acólitos con esta decisión libre y soberana de los dos estados va acompañada con la pérdida de la capacidad productiva de Venezuela, la criminal división de los hijos de un mismo pueblo por un caudillo, del crecimiento del número de víctimas de la violencia, de flagrantes violaciones institucionales a derechos como el de la libre opinión, prensa, manifestación y educación escogida por los padres.

El militar golpista, devenido presidente por imperfecciones éticas de la democracia, unirá a las desgracias causadas a la familia venezolana, la utilización de sus miembros en la carrera de las armas.

Es criterio de los entrenadores rusos, que ya pasaron por Cuba y dejaron su estela de muerte y dolor, que una maniobra militar sin bajas fatales es fallida. Prepárense, hermanos venezolanos, para poner los muertos.

Son miles los adolescentes cubanos que se privaron de la vida al ser obligados a cumplir un servicio militar que no era su vocación, para la defensa de aquello con lo que no se identificaban.

Mantener un aparato militar de corte soviético implica la concesión de generosas prebendas a los cuadros de mando; mayor cuanto mayor es la jerarquía. Costoso es el mantenimiento de los equipos de matar. Todo este gasto improductivo dejará de utilizarse en generar bienestar y progreso para sus compatriotas.

Se harán grandes túneles para ocultar equipos y a la población cuando lleguen los supuestos bombardeos. Estos túneles resultan inútiles en la actualidad pues las bombas de quien se señala como enemigo, taladran decenas de metros antes de estallar. Los túneles en nuestra isla solo dan cobija a murciélagos, insectos, roedores y bacterias que han resultado fatales para algunos de los que han entrado a limpiarlos.

Los materiales, equipos y esfuerzos gastados en las construcciones militares nos abocaron al déficit habitacional que hoy sufrimos los cubanos. Estamos sin guerra y sin casas.

Si los recursos materiales y humanos que destina a la supuesta agresión armada de parte “del imperialismo directamente, o a través de su aliado Colombia”, se emplearan en la lucha contra los males internos y sus consecuencias, que ya se sufren, se haría menos improbable aun la pretendida invasión. Los supuestos invasores no tendrían pretextos para actuar.

Costa Rica lleva más de cincuenta años sin ejército y avanza a pesar de las dificultades naturales en la marcha de todos los pueblos.

Las armas que necesitan los venezolanos son las que permitan detener la ofensiva de los destructores de la institucionalidad democrática, de los violadores de los derechos y las libertades fundamentales, de los que estimulan los odios entre hermanos. Fuera de ellas, ¿armas para qué?

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