Manuel Aguirre Lavarrere (Mackandal)
Escritor, poeta independiente, reside en Guanajay, provincia Habana. makandalmm@yahoo.com
LA DOCTRINA DEL MIEDO
- Por Manuel Aguirre Lavarrere (Mackandal)
- Publicado 16/10/2009
El reto es más difícil si la no conciencia sobre esta problemática y la negación de ciertos sectores de poder en no reconocer su existencia, hacen que al componente racial, aún sumariamente negro, vaya unida la falsa credibilidad de priorizar política e ideología, hechos que repliegan a plano de olvido el problema del ciudadano negro y lo repliegan por el mismo efecto al nivel de la servidumbre y la marginalidad.

El constante flujo de afro descendientes cubanos que pasan a los distintos grupos de oposición en Cuba, es más que suficiente para desmentir la falsa creencia de quienes piensan que el negro constituye el arma secreta del régimen cubano.
Si bien buena parte de los afrocubanos no han roto definitivamente sus lazos afectivos con el régimen, ello es debido a un agradecimiento, muchas veces simbólico, por los beneficios recibidos. Beneficios que por pírricos, no pasan de ser simbólicos y son incapaces de resistir un análisis riguroso, si corazón a dentro y a plena conciencia, el negro pensara en todo lo que le falta por la negación consciente del mismo sistema totalitario.
Fundamental en esta carencia de derecho ciudadano es la pérdida de una voz líder y un espacio de opinión independiente, en que sin aislarse de la sociedad e inmerso en ella, pueda el afrocubano expresar sus puntos de vista como hombre nacido libre. El cierre de las sociedades negras demostró que ello no fue suficiente para acabar con la exclusión y la marginalidad del componente más desapercibido de la nación cubana.
La doctrina del miedo, que mediante programas de adoctrinamiento ideológico ha minado por años la psiquis de toda la población cubana, trajo para el negro la ultrajante realidad de muchas veces no sentirse parte del problema y retroceder ante el único medio posible de lograrla y hacerse sentir en la sociedad.
Pero ese retroceso en la búsqueda de sus derechos como heredero insigne del marginalismo y la pobreza plena tiene una reacción positiva al dejar ver los resentimientos que producto del auge del racismo, muestra la población negra de Cuba, que, aunque carente de los recursos necesarios para legitimar su lucha, ya es toda una realidad dentro de la oposición pacifica en la Isla.
Las protestas públicas del Movimiento Femenino Rosa Parks, que dirige la joven Iris Tamara Pérez Aguilera, dan continuidad a los sucesos ocurridos en el Malecón Habanero el 5 de agosto de 1994, y que grupos como el Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt, desde otra perspectiva y a partir del movimiento hacia adentro con similares fines, dan un sentido de pertenencia y de orgullo propio a quienes en un constante flujo de incorporación a los distintos grupos de oposición pacifica muestran hoy una notable realidad.