Lucas Garve
Periodista, escritor y profesor de idiomas. está al frente de la Fundación para la Libertad de Expresión. garvecu@yahoo.com
NO HAY TAL DESASTRE
- Por Lucas Garve
- Publicado 12/11/2009
Ya no deseo vivir hasta los ochenta. ¿Para qué? Creo que será el fin del mundo. El recalentamiento mundial, la subida del nivel del mar y las inundaciones de las ciudades costeras presagian el fin de las líneas de playa que adornan Miami y Río de Janeiro como un collar de arena, así como del asfaltado Malecón habanero, ¿no?
Y aquí es adonde quiero llegar, porque todas las noticias apocalípticas pertenecen a países que no tienen el sistema de vida que nosotros los cubanos. ¿Estaremos a salvo de ellos gracias al socialismo tropical?
Por haber bien estudiado el período de la Edad Media europea, conozco de la propaganda de la Iglesia, el poder ideológico de aquella época, cuando preconizaron hasta el cansancio desde los púlpitos el fin del mundo y la necesidad del temor a Dios. Un Dios cruel y castigador con quienes creó en definitiva.
Impusieron el esconder el cuerpo humano de la vista, mientras que la lujuria se agazapaba entre los muros de los conventos. Se llegó hasta condenar la risa y la alegría, las que solamente el afán del Renacimiento y el Humanismo restituyeron junto al afán de disfrutar y vivir en medio de la Naturaleza.
Entonces, me pregunto si revivimos la Edad Media cuando escucho en los medios nacionales las reflexiones y los comentarios sobre la suerte de todos los habitantes del planeta y ninguna es optimista, Por contrario, no hay porvenir más fatal fuera del que nos espera.
La tabla de salvación que nos proponen es además este socialismo tropical. En la Edad Media, la Fe, el temor a Dios y la vida en purificación y mortificación constantes eran el pasaporte que nos abriría las puertas del Paraíso. Mientras, hoy nuestro Paraíso tiene sabor a mañana pospuesto. Un mañana que no vislumbramos nunca y del que generación tras generación se desengaña cuando chocan con la dura y lamentable realidad que les toca vivir.
En un medio de prensa como el Granma, el órgano del PCC, la institución rectora del país, dan cuenta de este desastre cada viernes desde hace un tiempo en forma de cartas a la Dirección en las que relatan los absurdos, las competencias de ineficiencia, los maratones de ignorancia y desidia que montan los burócratas alimentados de insensibilidad humana y de su cuota de poder totalitario.

Pienso con tristeza que al desastre ecológico llegaremos sin duda gracias a la autopista de la ignorancia y la soberbia que recorremos sin cesar para pretender mejorar solamente la suerte de nuestros “cuadros” gobernantes.
No hay tal desastre sin remedio allende los mares. Quienes carecemos de remedio eficaz somos nosotros que volvemos a los bueyes y al arado, al cayuco y la guataca en pleno siglo XXI.
garvecu@yahoo.com