Osmar Laffita Rojas
Reside en La Habana. Se ocupa de las Relaciones Internacionales del Partido Solidaridad Democrática. ramsetghandi@yahoo.com
PRENSA INDEPENDIENTE Y POSMODERNIDAD (II)
- Por Osmar Laffita Rojas
- Publicado 20/11/2009
Es importante que la prensa independiente se preocupe por los asuntos de las elites, de los liderazgos políticos, de los diversos grupos de la oposición, de figuras de la cultura y las artes que por sus pronunciamientos y acciones asumen una postura disidente y representan, sin que ese sea su propósito, a la emergente sociedad civil. Pero ese no debe ser su único desempeño.
El buen periodista independiente es aquel que piensa en lo que más interesa a sus lectores. Por ello tendrá que dirigir sus esfuerzos en combatir las tergiversaciones, los dogmas, los vicios, el acomodamiento, la falsa visión de la realidad, la perversa y destructiva mentalidad conservadora liderada por los personeros más retardatarios del gobierno y todas las ideas superficiales propiciadoras de la idiotez social.
El nuevo periodismo que se ha creado en Cuba dentro del páramo informativo de la dictadura, nada tiene que ver con las diferentes variantes de los amarillismos informativos que se alimentan de los escándalos y las trivialidades noticiosas. Eso en un determinado momento puede concitar la atención de los chismosos y de los lectores de las trivialidades de la farándula política. Pero para ganar segmentos importantes de la población, se requiere como norma, un serio, creíble y ético periodismo de opinión.
El periodismo sensacionalista es una especie nociva en proceso de extinción. De apegarse a él puede que aquellos que lo ejerzan, terminen dependiendo de los grupos más oscuros y corrompidos, que por lo general operan en las cloacas de la política. Puede que su sensacionalismo sea efectivo en un determinado momento, pero al final, los que lo practican acaban cómplices y entregados a estos sórdidos y oscuros intereses.
En pleno auge de las sociedades de la información y las comunicaciones, la inmediatez noticiosa cobra nueva connotación, la información adquiere una nueva dimensión, donde lo conciso, lo novedoso, plantea nuevos retos al periodismo digital. La primicia noticiosa, de duración tan efímera, obliga a cambiar de códigos. Las sociedades inteligentes y posmodernas imponen nuevas reglas al periodismo.
La prensa independiente cubana, nada tiene que ver con las verdades a medias, con informaciones no investigadas profundamente. En ella no habrá espacio para las injurias o la deshonra, que nada tienen que ver con la libertad de información y el ejercicio de la libre opinión que tan sagradamente el nuevo periodismo cubano defenderá y cuidará como la niña de sus ojos.
La nueva prensa cubana tendrá que necesariamente promover y estimular el desempeño de los reporteros, que son el alma de cualquier órgano. Son ellos los que buscan las noticias, los que escriben las notas, sustentadas en una rigurosa investigación, dedicándole tiempo y paciencia.
El periodismo independiente que cobra fuerza en Cuba nada tiene que ver con la prensa elitista. Su norte son los abusos, arbitrariedades y desmanes de los cuerpos represivos, la creciente desigualdad generadora de pobreza, la miseria e indefensión de las personas, la injusticia que fabrica culpables. Esos son los problemas que por razones obvias no se pueden ignorar. De esa manera se evita que se tienda una cortina de humo sobre hechos que merecen ser denunciados y evitar que los culpables puedan campear con total impunidad.
El asunto que con mayor urgencia el periodismo independiente tiene que enfrentar es dejar claro su total desvinculación con el desempeño de los partidos y grupos políticos de la oposición. Desmarcarse del terrorismo verbal al que en ocasiones algunas de estas organizaciones apela como nocivo y criticable recurso para deslegitimar y en no pocas ocasiones liquidar a todos aquellos oponentes que catalogan como molestos.
La creciente fuerza que hoy tiene el periodismo independiente y el movimiento blogger en Cuba está motivada por haber asumido con gran responsabilidad sus compromisos sociales de hacer un periodismo respetable y responsable. Todas las embestidas para estigmatizarlo y destruirlo han fracasado. Señal clara de que avanza, que existe, es que los perros ladran.