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LA DISYUNTIVA DEL CUBANO COMÚN

Santos Suárez, La Habana, 10 diciembre de 2009, (PD) Un tanto confuso resulta a veces para la población cubana asimilar la terminología técnica utilizada por los economistas en el mundo contemporáneo. Términos comunes tan utilizados como producto interno bruto, créditos, tasa de inflación, de desempleo y otras se asimilan sólo como palabras que de tanto uso resultan “familiares” pero no muy comprensibles.

El hombre común, acostumbrado a recibir sólo la información oficial de esta rama del saber llena de abrumadoras cifras, se encuentra desarmado ante ellas. Otros más informados también se sienten confusos ante las contradictorias teorías que llegan del exterior de una manera u otra.

Numerosas son las especulaciones de cómo va ser el futuro económico de Cuba. En casi todas resalta la “preservación de las conquistas del socialismo”, (¿salud y educación?), como se va a pagar la deuda externa, o que los economistas se quejarán de recibir poca atención debido a que las decisiones en esta rama se pueden “politizar”. Pero atentos, se han olvidado del recurso principal: el hombre común.

La metamorfosis que ha sufrido el pueblo cubano no sólo ha sido para mal, también hay su lado positivo.

Criterios oídos en la calle, entre amigos, en paradas de ómnibus, y hasta en libaciones etílicas, es decir en plena borrachera donde a todos se les suelta la lengua y afloran los filósofos, los políticos y hasta los economistas, nos hacen pensar que a pesar de estos 50 años de desaciertos en la economía, han sobrevivido bastantes cubanos con pragmatismo y sentido común.

Las millonarias ganancias que obtuvo el otrora Ministerio de la Pesca cuando era la primera industria del país, más los aportes en millones del turismo, las remesas familiares y de industrias como el níquel, la biotecnología y los productos farmacéuticos,(una corporación en San Diego, Estados Unidos, utiliza las patentes de 3 drogas anticancerosas del centro de Inmunología Molecular) tienen muy sin cuidado a estos hombres que no han recibido beneficio alguno, salvo la eterna cantaleta de la salud pública y la educación, las cuales dejan mucho que desear y que cuestionar.

En una ocasión, uno de estos avispados cubanos, ex tornero y buhonero por cuenta propia, expresó el sentir de muchos al decir que si podían sobrevivir en medio de un sistema que estrangula la “iniciativa privada”, cuando venga el cambio de cualquier viento político que viniere, él iba a seguir en la “clandestinidad” porque no va pagar el monto de la deuda externa a través de los impuestos, como tampoco los demás, a no ser que sean comemierdas. “El “training” que hemos recibido en estos años nos ha enseñado mucho, que se lo cobren a todos los “colaboracionistas” internos y externos que son los que se han enriquecido a costa de nosotros”, agregó.

Pienso que es algo que deben tomar en cuenta estos expertos, sobre todo los del exterior, pues desde la orilla es muy fácil decirle al que se ahoga como debe salvarse.

“Más de un tercio de la población se hacinan en viviendas reducidas donde tres generaciones las comparten. Los nervios se irritan, el espíritu se agria en el inexorable ambiente de la miseria. El vicio cunde como mala hierba entre los desmoralizados, mientras algunos se pasean en lujosos automóviles extranjeros y se atiborran de víveres”.

No, no es una descripción de Cuba, es parte de la historia de Europa de la post-guerra y de un país en particular, la Alemania Federal de 1950.

Para aquellos desmemoriados europeos y americanos que acostumbran a insultar al pueblo cubano midiendo a todos con la misma vara en sus libracos, los invito a revisar las publicaciones de esa época. Para aquellos desmemoriados cubanos y aquellos que no pueden tener memoria por haber vivido en medio del monte antes de 1959 o no haber nacido, les recuerdo que menos de 6 años después de 1950, ya había aquí en Cuba autos alemanes VW, Issetta, Auto-Unión (Audi), Mercedes, equipos electrónicos Telefunken y hasta juguetes de la marca Gama.

Otro recordatorio, con mis mayores respetos, a estos expertos económicos. ¿Cómo logró la Alemania Federal levantarse de las ruinas de la post-guerra en solo 6 años y empezar a competir, inclusive aquí en Cuba, con los productos norteamericanos tan populares por esas fechas?

La respuesta tiene una causa y dos nombres, Konrad Adenauer y Ludwig Erhard. Los estimados expertos deberían estudiar como logró Erhard el Milagro Alemán” y que no me vengan con el cuento del Plan Marshall, porque si hubiera sido en América Latina hubiera desaparecido el dinero.

Si lograron que los ingeniosos alemanes salieran del atolladero, los ingeniosos cubanos también lo pueden lograr. Años de duro bregar y de entrenamiento (que continua), así lo han demostrado.

Esperemos que se pongan de acuerdo los que deben hacerlo, no sea que nos pongan en la disyuntiva de seguir nuestras vidas en la clandestinidad, como dejó en claro nuestro amigo el buhonero.

primaveradigital@gmail.com


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