Ramón Díaz-Marzo
Periodista independiente y escritor, reside en La Habana Vieja. ramon597@correodecuba.cu
PREPARATIVOS ANTI MOTINES
- Por Ramón Díaz-Marzo
- Publicado 11/12/2009
La conversación reza del siguiente modo: “El sábado 28 de noviembre participamos en un operativo cientos de compañeros, los cuales nos dividimos en dos grupos: los contrarrevolucionarios y los revolucionarios. El hecho ocurrió en los terrenos de la antigua fortaleza española conocida por “La Cabaña”. Los compañeros que actuaron como contrarrevolucionarios representaban a sectores de la población que se podrían sublevar en caso de una invasión o amenaza de invasión contra Cuba en las calles de la ciudad. Allí se probó los nuevos recursos militares y represivos que el gobierno ya tiene listo para poner en acción en caso de un estallido popular aunque no haya amenaza de invasión militar. Había helicópteros que lanzaban desde el aire mallas inmensas capaces de atrapar a grupos de personas que quedarían enganchadas e inmovilizadas. Pero lo más novedoso fue el equipo que se utilizó por primera vez que emite señales de audio a una muy alta frecuencia. El equipo se probó en su mínima capacidad y los compañeros que hacían de enemigos de la Revolución cayeron al suelo desmayados.”
No podemos decir más porque estos tres hombres se marcharon del lugar donde, por accidente yo me encontraba, de modo que no les puedo describir cuáles otros recursos tendrá el gobierno para operaciones anti-motines. Lo que les puedo comentar es la reflexión de que si el gobierno hace estas pruebas para reprimir un eventual estallido popular en las calles de la ciudad, es porque ya han aceptado que la mayoría de la población o un sector de la población están dispuestos a protestar contra el gobierno totalitario de la isla y el gobierno se prepara para reprimir cualquier manifestación contraria a la revolución utilizando la fuerza en menor o mayor grado y quizás sin contemplaciones de ningún tipo.
Las manifestaciones populares en otros países son algo casi cotidiano cuando los gobiernos entran en crisis. Pero en Cuba una simple manifestación podría poner en peligro el estatus del gobierno, por eso es que durante 50 años el pueblo de Cuba jamás ha podido salir a la calle a protestar contra las medidas de la dictadura, lo cual demuestra el control científico que los hermanos Castro ejercen sobre la población con una lupa de poder.
Pero la maniobra del sábado pasado nos demuestra que la dictadura ya acepta que su vejestorio mandato se encuentra y se encontrará en peligro en los próximos días, semanas, meses, o años. El final de la dictadura sólo es una cuestión de tiempo. No obstante, estos artefactos militares anti-motines que el gobierno ha adquirido pretenden prolongar la agonía totalitarista que sufren millones de cubanos. Y es posible que funcionen en su estreno las primeras veces, pero mi diagnóstico es que si la dictadura no permite cambios sustanciales en la isla, por muchos artefactos anti-motines que saquen a la calle para reprimir las futuras manifestaciones públicas de la población, la revolución de los Castro, tal como se la conoce, será agua pasada algún día no muy lejano. Incluso, aunque les tiren encima a las gentes los tanques de guerra y haya muertos por cantidades industriales, no podrán impedir que el pueblo cubano logre alcanzar la libertad.
Aparte de que lo importante en el asunto es el bienestar del pueblo, lo que resulta paradójico es que los hermanos Castro y sus compañeros (especialmente los que murieron) lucharon durante años contra la tiranía de Fulgencio Batista para ofrecerle al pueblo cubano “justicia social”. Pero no fue solo la lucha contra esa tiranía. Antes de los hermanos Castro, otros cubanos también fueron revolucionarios y cayeron en combate desde la época de la lucha contra el yugo español. Ahora, los hermanos Castro, de revolucionarios se han convertido en opresores. Por experiencia personal, porque vivo en Cuba, ando por la calle y hablo con las gentes, sé que la mayoría del pueblo cubano no los quiere, y no apoyan al gobierno y su fracasado proyecto político.
Que las circunstancias históricas los hayan predeterminado para practicar y ejecutar políticas domésticas anti populares, no justifica que los hermanos Castro se empecinen en mantener un estado de cosas que la mayoría no acepta y se nieguen a cambiar su modo arbitrario de ejercer el poder. Aquellos jóvenes rebeldes que entraron victoriosos a La Habana del año 1959 ahora se despiden de la vida como verdugos del pueblo al cual en el principio de su mandato defendieron y ahora dicen que aman y le desean lo mejor.
ramon597@correodecuba.cu
