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ESTOS DIOSES DE LA TIERRA

Santa Fe, La Habana, diciembre 3 de 2009 (PD) Sinceramente, los dictadores me caen como una patada en el estómago. Los he leído: Hitler, Stalin, Napoleón, Julio César, Fidel Castro… Y después de haberlos leído me caen peor.

Se caracterizan, cualquiera lo sabe, por su delirio de grandeza, sus ansias de llegar a ser personajes históricos como dioses en la Tierra, por poseer una fuerza física, espiritual, social y sexual poco común y sobre todo, por mentirosos.

Otro que me cae mal y razones tengo de sobra, es el pichón de dictador venezolano, Hugo Chávez Frías, quien por estos días está realmente fatal. Se ha metido en asuntos tan enredados y dificultosos, que ha sido acusado de mucho. Por ejemplo, de orquestar el plan para el retorno de Manuel Zelaya a Tegucigalpa, de amenazar a Colombia con el uso de la fuerza, de haber invertido más de 5 mil millones en armas rusas, de liderar una lucha contra Estados Unidos, tal y como ha hecho el gobernante cubano durante medio siglo, de entregar el subsuelo venezolano a ex repúblicas soviéticas por 25 años, mediante acuerdos firmados en septiembre pasado y lo peor de todo: es víctima de un expediente donde quedará demostrado que Venezuela participa en el narcotráfico y es un estado terrorista.

En fin, que Chávez está de picada. Agreguemos a esto que su popularidad cayó a un 46%, que la oposición nuevamente se reorganiza, que la economía venezolana está en descenso, y que en la capital y en casi todos los estados, hay cortes de energía y falta de agua. Me resultó hasta simpático escuchar cuando Chávez dijo que las piscinas de los ricos les quitaban el agua a los pobres. En verdad que estos personajes del siglo XXI se las traen.

Sin embargo, la prensa castrista nada dice al respecto. Sólo que hay planes para asesinar al presidente Chávez. Sólo eso.

Pero el panorama venezolano, para suerte del pueblo, no es tan negro como el cubano de hace medio siglo. Jamás Chávez podrá expresar en público ¿elecciones para qué?, o echar a puntapiés a los empresarios, como para desgracia de los cubanos hizo Fidel Castro.

Lo de Chávez es otra cosa. Algo así como aferrarse a soñar con el socialismo en una noche de verano. No importa que los iniciadores de ese sistema, concientes de su error, hayan dejado el barco del socialismo a la deriva.

El millonario cantautor Silvio Rodríguez ya lo dijo: el socialismo es perfectible. Ojala no conozcan nunca los venezolanos lo que representa una libreta distribuidora de alimentos, un régimen que lleva 50 años tratando de hacer perfectible el socialismo, o lo que es peor: convertirse en esclavos del estado a través del trabajo voluntario, sí, el que inventó, hace ya tiempo, el Ché Guevara.

Recemos porque nunca lleguen a sentirse aburridos los venezolanos.

Y a propósito, dónde están las latas de sardinas que Chávez ofreció a la población cubana? Que yo recuerde sólo pudimos comprar en una ocasión una lata de sardinas por libreta, tan aguadas y sosas que sabían a rayo. Luego, ni una más. Estos dioses de la Tierra…

vlamagre@yahoo.com


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