Ramón Díaz-Marzo
Periodista independiente y escritor, reside en La Habana Vieja. ramon597@correodecuba.cu
LOS NUEVOS COMEDORES OBREROS
- Por Ramón Díaz-Marzo
- Publicado 17/12/2009
Habana Vieja, La Habana, 17 de diciembre de 2009, (PD) Mi ingreso en el periódico independiente “
Han pasado casi 2 años y las condiciones de vida de nuestro pueblo no han mejorado tal como era nuestra expectativa. De las pocas cosas que han ocurrido es de lo que hoy les escribo: los nuevos comedores obreros.


He tenido la oportunidad de visitar uno de los nuevos comedores que funcionan independientes de los Ministerios y los centros de trabajo. Este comedor se encuentra en O’Reilly entre las calles Habana y Compostela, en la cosmopolita barriada de
Por la mañana, los servicios de este comedor son para los trabajadores de los ministerios y dependencias del estado que están por los alrededores. Por la noche, la entrada a estos comedores es libre. La oferta del almuerzo es variada y oscila en precios dentro de los 15 pesos nacionales; por la noche la oferta tiene más calidad, pero es más cara. He asistido a la oferta de la mañana y de la noche y ya dispongo de una opinión.
Por la mañana el comedor abre sus puertas desde las 11 AM hasta las 2 PM, y por la noche el mismo comedor abre sus puertas desde las 6 PM hasta las 9 PM.
Las condiciones del comedor (aire acondicionado, mesas e utensilios limpios, calidad de la comida), tanto en la mañana como en la noche, son inmejorables. Estoy sorprendido que los trabajadores que utilizan ese comedor ahora gocen de condiciones excelentes para el almuerzo, pero pongo en duda que estas inmejorables condiciones duren mucho tiempo más, pues en Cuba estamos acostumbrado, con el sistema de organización socialista y totalitarista del gobierno a que todo cuanto se inaugura, las primeras semanas y meses funcionen bien, pero luego, de un modo rápido e indetenible, esas óptimas condiciones comiencen a deteriorarse.
Esta vez quiero dejar aclarado que no me trago el cuento de que estos comedores obreros de nuevo tipo puedan sostener su calidad perennemente. Estoy preparado para enterarme de su fracaso final. Más por ahora no tengo objeciones, sólo me resta esperar qué pasará en los próximos tiempos. Ojalá me equivoque y la calidad de estos comedores se mantenga. Si se mantiene, será una señal de que los anunciados cambios del General en Jefe funcionan, lentamente, pero funcionan, con lo cual podríamos aspirar en nuestra encerrada sociedad a que cambien otras cosas.