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LA SIEMPRE FIEL ISLA DE CUBA

Santos Suárez, La Habana, 17 de diciembre de 2009, (PD) “La siempre fiel Isla de Cuba”… Este era el encabezamiento del antiguo papel moneda cuando Cuba era colonia de España. Como fuimos los últimos en independizarnos y los españoles consideraban que nunca  iban a perder esta isla, le encasquetaron esta sentencia breve y enigmática. A la larga tuvieron razón. Perdieron el control político, pero no el económico. Este siguió controlado por comerciantes españoles, casi todos integrantes del Cuerpo de Voluntarios. La opulencia de edificios como la Lonja del Comercio o el Centro Asturiano demuestra el poder económico que tuvo este grupo en las primeras décadas de la República.

 

Otros extranjeros corrieron también a la empobrecida isla a hacer fortuna. Empresas estadounidenses controlaban la electricidad, los teléfonos y las refinerías. Un inglés llegó a poseer tanta tierra que prácticamente gobernaba en ella. Hasta los Apaches Franceses trataron de controlar el negocio de la prostitución.

 

De este absurdo panorama “tan parecido al actual” despertaron los cubanos con una revolución en 1933 que trató de ponerle coto a todas estas irregularidades. Logró en parte sus objetivos.

 

A partir de ese momento, los cubanos tuvieron más libertad de acción. Las décadas del 40 y 50 así lo demostraron. La clase media creció y el país comenzó a avanzar en el terreno económico; pero quedaba una espina, el malestar que producía en esa misma clase media y el pueblo pobre, el abuso en las tarifas de la electricidad y los teléfonos, compañías de propiedad estadounidense que tenían el apoyo de Fulgencio Batista, gángster político que precisamente traicionó esta revolución de 1933.

 

La revolución de 1959 trató de componer los entuertos sin resolver en  1933. Comenzó con un nacionalismo popular apoyado por todas las clases vivas y terminó con una importada filosofía extranjera que no ha dado resultado en ninguna parte que se ha experimentado.

 

De alguna manera, todos los descalabros que  han hecho en esta isla  los sucesivos gobiernos que ha tenido desde que era colonia se han debido al apoyo de gobiernos de las distintas metrópolis. Primero España, después Estados Unidos, le siguió Rusia y cuando la caída del campo socialista, España se convirtió de nuevo en el principal apoyo de la isla al convertirse en el mayor socio comercial. Ahora, en el bullpen calentando el brazo están China y Venezuela.

 

Han tenido suerte estos capitalistas feroces (el término fue acuñado por Juan Pablo II) que se hacen llamar socialistas. Como expresó Félix Varela hace 200 años, “pasa el tiempo y el error resucita con nueva máscara”.

 

Obviamente los capitalistas españoles son los que más suerte han tenido. O más bien astucia. Luego del incidente, al principio de la revolución,  con el embajador español apellidado Lojendio, el  anti-comunista Franco no rompió con la isla. El asunto se enfrió y tiempo después comenzaron a circular por la Habana, autos Seat, ómnibus Pegaso, camionetas Ebro, grúas Luna y camiones Barreiro, amén de otros productos: comestibles, bebidas, perfumería etc.

 

A la caída del Socialismo Real, estaban estos “astutos capitalistas” listos.

Esta vez no llegaron a Cuba en alpargatas, sino bien trajeados y con  maletín ejecutivo. Fundaron hoteles y corporaciones de todo tipo en ramas tan  poco afines como la perfumería y las artes gráficas.  Hasta al acueducto le cambiaron el nombre. Todo esto fue gracias al apoyo de “mi amigo Felipe”, entonces líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

 

Han pasado casi 20 años  y el 2 de Diciembre de 2009 se riega la noticia de que una delegación del PSOE viajará a Cuba  el próximo año, “con el fin de estrechar la cooperación con la isla”. Coincidirá también con la presidencia de España en la Unión Europea en el primer semestre del año 2010.

 

“El pájaro se conoce por la cagada”, reza un refrán de los campesinos cubanos. En palabras más académicas nos lo  enseñaron Varela y Martí. Este último nos advierte lo que sucederá si no acabamos de aprender las lecciones que nos da nuestra propia historia: “la ignorancia mata a los pueblos”.

 

 Cubanos de adentro y de afuera se debaten en interminables desacuerdos, de la misma manera que ocurrió en la época colonial y en la República. En esos tiempos como ahora, algunos solo pensaron en sus intereses, en promocionarse, y olvidaron otra enseñanza de Martí: “La patria es ara, no pedestal”.

 

La  mayoría del pueblo español, al igual que el cubano, no tiene noción de lo que  pasa. El modo de vivir estresante de la modernidad no permite razonar con sosiego. Desconocen u olvidan que tanto Varela como Martí descendían de españoles. No predicaron el odio contra los que desangran un país, mucho menos contra el pueblo español, que ha sufrido tanto o más que el cubano a través de su historia. Sólo alertaron y mostraron la verdad, pero el camino de la verdad es un calvario y el calvario es un lugar solitario. Muy pocos les han comprendido.

 

El verdadero sentido del título de este artículo no es precisamente la fidelidad a la otrora metrópoli, sino la fidelidad a seguir “ignorando” estos repetidos hechos.

primaveradigital@gmail.com    


1 Response to "LA SIEMPRE FIEL ISLA DE CUBA"

 
Leobardo Fernández
said this on 05 Dec 2010 10:27:47 AM EST
Cuba siempre de mal en peor. Todo hasta que llegó la tiranía de los Castro. Y la destrucción definitica de la Isla. Se perdió la familia, la belleza, la ética, el lenguaje. Se perdió todo. Aquella ruina, más se parece a Haití, incluido la descendencia africana, que la floreciente y maravillosa Isla de antes de 1959. Nosotros teníamos una taza de oro en las manos. Y ahora ustedes tienen un orinal lleno de mierda. Eso es la Cuba actual, una mierda. Sin libertad, sin decoro, sin posibilidad de desarrollarse, de que cada uno busque, y encuentre, su felicidad. Hambreada, arriuinada. Los imbéciles, los cretinos que no han vivido fuera de ella, siguen apoyando a la monarquía, porque no tienen ningún interés en crecer. Por arrastrados, por cobardes, por vagos, porque no la aman. Lo mejor que puede pasar es que se hunda, que desaparezca con todos ustedes, comunistas de mierda, para que no quede uno solo. Y luego resurja, para que podamos hacer de ella un nuevo país. Mequetrefe. Cretino. Idiota. Hijo de la Grandísima Lina Ruz.




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