Ramón Díaz-Marzo
Periodista independiente y escritor, reside en La Habana Vieja. ramon597@correodecuba.cu
CULTURA DE LA VIOLENCIA
- Por Ramón Díaz-Marzo
- Publicado 14/01/2010
Si pudiera hablar con Dios lo primero que le preguntaría es porque no nos facilita las herramientas para desterrar de nosotros mismos a la violencia. Oramos, leemos pensamientos brillantes, disponemos de métodos y sistemas para mejorar nuestras conductas y hasta poseemos los ejemplos que nos han legado nuestros antepasados. Y no logramos ni podemos hacer nada por nosotros mismos. ¿Por qué, Señor de la Creación, has dejado en nuestras manos la más difícil de las tareas por la justificación (según los teólogos) de tener “libre albedrío”? ¿No comprendes, Señor Dios, la presión que tenemos sobre nosotros: el odio, la soledad, la muerte, toneladas de oscuridad que cubren unas cuantas libras de luz?
Antes de proseguir quiero asentar que el odio y la violencia en realidad no existen. Lo que existe es la ignorancia. No somos amos de nuestra mente; es la mente la que gobierna nuestro espíritu. También las demás personas no colaboran con nosotros, y uno tiene que hacer verdaderos esfuerzos para actuar con sabiduría.
Recientemente expulsé de mi casa a un amigo enfermo de esquizofrenia porque me ofreció una reflexión disparatada, y sin poder contenerme, sin ser amo de mi mismo, caí en las manos de la cólera. De manera que quien aquí escribe también está tan enfermo como el más enfermo de los seres humanos que es víctima de la violencia, o mejor dicho, de no ser dueño de su voluntad. Pero tengo que decir que aquel Ramón que fui hace 10, 20, 30 años, paulatinamente, ha sufrido una metamorfosis. Actualmente me considero mejor ser humano a pesar de que recientemente me dejé llevar por la cólera y expulsé de mi casa a un pobre hombre enfermo. De lo que se desprende que a pesar de la mucha oscuridad de que hablé al principio de este texto, aplastando la poca luz que llevamos y de que el Señor Dios aparentemente ha dejado de ayudarnos, algunas personas tienen el poder privilegiado de cambiar y retomar las riendas de su voluntad y convertirse en amos de su mente.
Ello no significa que nos convirtamos en tontas ovejas y no seamos capaces de defender nuestros derechos y nos dejemos apalear. Hay hechos que no tienen solución, uno no es la Madre Teresa de Calcuta, y hay relaciones que lo mejor es terminarlas. Por eso, muy particularmente, aunque ello les preocupe a algunas personas, decidí vivir solo y tener el menor número de amigos posibles porque sé, por experiencia, que vivo en un mundo enfermo. De manera que si paso la mayor parte de las horas solo será menor el mal que yo le pueda causar a los demás e impedir que los demás me hagan daño a mí.
Como escribo desde un formato que es un órgano de prensa y no una disquisición incondicional y solitaria, quiero justificar mi texto al expresar que el gobierno cubano tiene que cambiar su actitud hacia el pueblo. Haciendo de abogado del Diablo, supongamos que el resto de los países del mundo no quieren colaborar con una solución pacífica a nuestros problemas, entonces el gobierno cubano, para no decirle dictadura, tiene que sobreponerse y actuar con inteligencia y burlar la mala fe que desde el exterior pueda existir contra la “soberanía” de Cuba, porque a nivel individual yo puedo darme el lujo de romper mis relaciones con un amigo, pero el gobierno cubano no puede aislarse del resto del mundo.
Desde estas páginas exhorto a la nomenclatura cubana a que sean responsables y sabios. Que el Señor Dios perdone nuestros errores y que a partir del año 2010 cree las bases con nuestro país y el resto de nuestro planeta enfermo y sin esperanza, para ser un lugar de salvación para todos sin excepción de ningún tipo.
ramon597@correodecuba.cu
Spread The Word
1 Response to "CULTURA DE LA VIOLENCIA" 
|
said this on 14 Jan 2010 3:37:25 PM EDT
Ramón
Cua |
Autor/Admin)