Primavera Digital

Buscar

Búsqueda avanzada

EL ABISMO SIN NOMBRE

Boyeros, La Habana, 14 de enero de 2010, (PD) En los últimos meses a través de los medios informativos oficiales, los únicos legales en Cuba, dirigentes, académicos y voceros del gobierno cubano se dedicaron a difundir toda suerte de informaciones, análisis y valoraciones sobre la convulsa situación que vive la economía mundial. Son muchas las páginas y horas de programas que se regodean en las dificultades y traumas financieros y socio-económicos que estremecen sobre todo a los Estados Unidos.

El caso es que la recesión económica que vive la primera economía del mundo, con todos sus matices (crisis financiera e hipotecaria, caída del consumo, quiebra de grandes bancos y empresas, desempleo y los esfuerzos gubernamentales por detener el deterioro e impulsar la recuperación) constituye un tema recurrente en los espacios informativos diarios.

Está muy claro que este diseño y andamiaje propagandístico está destinado a crear una perspectiva catastrófica y tremebunda de la economía capitalista en general y de la norteamericana en particular. Los especialistas y voceros del gobierno cubano se niegan incluso a reconocerle capacidad de recuperación a mediano plazo.

La incisiva meticulosidad y detallismo con que las autoridades de la Isla y sus voceros siguen día a día los avatares de la economía norteamericana contrasta de manera impactante con la desidia y acriticismo autocomplaciente con que analizan o se refieren a la realidad cubana actual. Sin embargo, las enormes dificultades socio-económicas que afronta día a día el cubano de a pie constituyen tema de preocupación y comentario permanente en hogares y centros laborales, en calles y mercados.

El colapso irreversible de todos los renglones productivos, la escasez y carestía de alimentos y productos de primera necesidad, el alto costo de la vida, el bajo poder adquisitivo de los salarios, se suma a la habilidad de las autoridades para condicionar la escasez y generar el mercado negro. Posteriormente, se apoderan de esta situación y a partir de ella, oficializan los precios de la economía sumergida. Esto constituye la manifestación palpable del fracaso de un modelo que ha demostrado con creces su incapacidad para generar riquezas y esperanzas.

El caso es que la ausencia de perspectiva objetiva que genera tantos años de poder absoluto, no permite a los que gobiernan apreciar la gravedad y el peligro del deterioro. Esto se une a una carencia de sensibilidad humana y valor político, que impide admitir su incapacidad y abrir los espacios al libre desenvolvimiento cívico y económico de los ciudadanos.

En la última sesión del fugaz y monocorde parlamento cubano ―no olvidar que solo se reúne cuatro días al año y que jamás un diputado castrista ha presentado un proyecto de ley ni votado en contra de alguno― se dieron a conocer oficialmente las cifras e índices de la economía nacional en el año recién concluido. El panorama realmente es desolador. A esto súmese el agravante de que la información que aportan las autoridades es poco confiable. La clave está en que en Cuba no hay mecanismos independientes de valoración.

Un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de poco más de 1%, muy lejos de las cifras de años anteriores, se une a la caída considerable de índices como las exportaciones, las importaciones y la inversión extranjera, por cierto, la única posible, en tanto los nativos estamos privados de tal derecho.

En la sesión parlamentaria no se hizo comentario, sin embargo, acerca de la muy negativa influencia que en las dinámicas económicas internas ha tenido el ineficaz y poco serio manejo de las relaciones económicas con sus socios extranjeros por parte del gobierno de La Habana. Grandes, medianos y pequeños inversores que se desenvuelven en los espacios productivos y comerciales de la Isla, han sido víctimas del incumplimiento en el pago de los montos financieros correspondientes por su gestión.

A lo dicho se agrega la congelación de los capitales acumulados por estos inversores en los bancos cubanos, los cuales durante meses no han podido ser movilizados por sus propietarios. La medida, que no tiene precedentes en las relaciones económicas internacionales modernas, retrata de cuerpo entero a los gobernantes cubanos. De paso, ha sembrado el desabastecimiento y la inestabilidad en las redes comerciales recaudadoras de divisas, ya contaminadas por los altos precios y la baja calidad de las ofertas.

Estos nada alentadores resultados matizan el augurio de un año 2010 bastante difícil. El liderato cubano no dio señales de ceder en la aplicación de medidas restrictivas que han estrechado las posibilidades de desenvolvimiento económico y comercial de los ciudadanos. Esto se evidencia especialmente para los productores agrícolas privados, los únicos eficientes del país, con las imaginables y terribles consecuencias para la dieta, las finanzas y la estabilidad emocional de los ciudadanos.

Todos recordamos, como olvidarlo, que cuando hace casi veinte años, los que no se cansan de cantar las crisis y calamidades ajenas vieron derrumbarse, por imperativo de la historia, sus soportes económicos, denominaron al colapso total de la economía nacional y la caída de un 34 % del PIB, nada menos que “Periodo Especial en Tiempo de Paz”

No debe extrañar que agotada incluso la imaginación de esa gerontocracia nepotista e indolente a la que solo parece interesarle conservar el poder a toda costa, nuestro país se deslice ahora hacia un abismo sin fondo y esta vez sin nombre.
elical2004@yahoo.es

1 Response to "EL ABISMO SIN NOMBRE"

 
Huber Matos Araluce
said this on 14 Jan 2010 3:26:44 PM EST
Leonardo muy buen artículo. Es interesante que a pesar de la gravedad de la crisis en EU y el mundo, las medidas correctivas han tenido un efecto muy rápido y ya lo que se discute es el nivel de recuperación en términos de porcentajes de crecimiento.




Enviar comentarios:
Nombre* *: Correo-e (privado) *: Sitio:
Por favor escriba en la casilla de más abajo los caracteres del Código de seguridad. De este modo nos ayudará a prevenir envios automáticos involuntarios.
Còdigo de seguridad: img