Carlos Ríos Otero
Periodista independiente, agencia Habana Press, Licenciado en Economía, expulsado en 1990 del MINAZ por presentar al Consejo de Estado el Proyecto Cambio 2000. Reside en Santos Suarez, C. de La Habana.
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LA VIOLENCIA EN LAS ESCUELAS CUBANAS
- Por Carlos Ríos Otero
- Publicado 22/01/2010
Santos Suárez, La Habana, enero 21 de 2009 (PD) Miguel Iván Rondón, perdió una oreja. Se la arrancó de una mordida José Miguel Garit, después que ambos condiscípulos se enfrentaron en una bronca el pasado 28 de septiembre de 2009 en el instituto preuniversitario ‘República de Argelia”, al sur de
Los maestros arreglaron la pelea de los adolescentes en presencia de decenas de testigos. Los organizadores de la disputa, recordaron: “esto es una bronca a muerte y en cosas de hombres, nadie se meta”.
Son hechos de violencia que suceden en el sistema de educación cubano y que los medios oficiales no revelan para mantener a buen recaudo la vitrina de unos de los llamados logros de la revolución
Los preuniversitarios en el campo son gradualmente desmantelados. Hasta hace un año, la enseñanza del bachillerato era obligatoria en escuelas en el campo, lejos de los familiares. Padres e hijos se relacionaban los fines del mes en visita planificada.
En la vida escolar se reflejan los robos y las pandillas. Los objetos contundentes y punzantes son parte de la convivencia escolar. Las bandas las lideran mandantes, generalmente con atraso escolar, que superan en tres o cuatro años a la media del grupo. Ellos imponen condiciones a los más débiles, tímidos, solitarios y a los alumnos de cursos inferiores.
La promiscuidad sexual se refleja en las interrupciones de embarazos no deseados, que repercuten en la salud de las adolescentes. A menudo, las alumnas contraen enfermedades venéreas como la gonorrea y el flujo vaginal, las más comunes. Las edades en el bachillerato oscilan entre los 14 y los 17 años. Son comunes las prácticas sexuales entre alumnas y maestros. Éstos últimos muy jóvenes maestros emergentes que igualan en edad a los alumnos más atrasados, que son generalmente los más agresivos y violentos.
En el curso 2006/2007, en un pre-universitario en el campo de Güines, un ex alumno regresó del Servicio Militar Obligatorio (SMO) con su fusil AK-47, que robó de su unidad militar, y asesinó a un ex - condiscípulo, a la novia (que antes fue suya), hirió a un profesor y terminó suicidándose.
En el Pre “República de Guyana”, Alexei González fue asesinado por un par de tenis Adidas. El caco, al verse descubierto, con un punzón apuñaló a su condiscípulo.
Las escuelas prohíben que los alumnos tengan cosas de valor que puedan provocar robos. Los delincuentes escolares a veces roban con violencia y producen hechos de sangre.
La disciplina de las escuelas en el campo está minada por la microeconomía pandillera de bazar. En el curso 2007/2008, del Instituto XX Aniversario de
Las deficiencias de los claustros de profesores y de las escuelas para formar maestros, hacen al gobierno inventar programas emergentesy acoger a jóvenes de bajo nivel académico en cursos básicos, que luego son lanzados a enfrentar las aulas. Maestros y alumnos tienen prácticamente las mismas edades en la segunda enseñanza, situación que trae choques y riñas que han provocado heridos e incluso casos de muerte.
En este curso, entre dos escuelas secundarias básicas de la barriada de Santos Suárez, en el municipio habanero 10 de Octubre, una simple rivalidad de adolescentes finalizó con una batalla campal con objetos contundentes. La agresividad de los educando provocó varios heridos.
Daniel Castellanos, de 12 años, que en el curso escolar 2006/2007 estudiaba el 7mo grado en la escuela secundaria básica “Domingo Faustino Sarmientos”, en la barriada de Lawton, encontró la muerte a manos de su maestro, cuando el “pedagogo” de 17 años, para tratar de imponer la disciplina, le lanzó una silla que le reventó la cabeza. En esa propia escuela, en otra ocasión, un alumno hirió con un machete a un maestro.
Las escuelas han propiciado la participación en marchas combatientes y mítines de repudio, donde prima la violencia verbal contra activistas de derechos humanos. Se les considera “actos revolucionarios de formación política”. En los expedientes docentes se evalúa la participación en eventos políticos orientados por el Partido Comunista. Y se le recuerda que la universidad es sólo para revolucionarios.