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A TENER EN CUENTA

No, no veo el remedio. El patriotismo como lo entiendo, no se vale de lo falso, para alucinar. Ni me engaño a sabiendas, ni engaño a los demás.

Enrique José Varona

Guanajay, Habana, 21 de enero de 2010, (PD) El discurso  del máximo representante del régimen cubano pronunciado en diciembre ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) habla de dos temas cruciales a resolver para la confiabilidad y permanencia de los que ahora detentan el poder en Cuba: el racismo y la discriminación de género. 

 

El problema racial ha sido comentado, corregido y denunciado  infinidad de veces por articulistas y blogueros cubanos independientes. Este señalamiento, hecho por quien lleva hoy la máxima responsabilidad de la nación, desmiente el artículo de Granma del 9 de diciembre de 2009  y deja sin respiro a quien en fecha reciente se atrevió a asegurar en la Mesa Redonda  (programa  de análisis y debate de la televisión cubana), que en Cuba no hay racismo. ¡Que vergüenza para quien jamás se ha motivado siquiera por  conocer un poco de su origen étnico y de los sufrimientos y luchas de su raza!

 

Los vende-raza, a corto o largo plazo, siempre salen desplazados. Porque no es sólo quedar bien con el Estado a base de enmarañadas y groseras artimañas. Se trata de decir la verdad, de señalar el problema para que pueda ser tomado en cuenta y trabajar en pos del mejoramiento humano.

 

Pero señalar un problema no es resolverlo,  a veces sucede que el señalamiento trae por consiguiente la negación del  mismo. Lo que se necesita es la acción concreta, franca y abierta, en torno al problema referido. Que a un grupo de intelectuales por presiones de la misma realidad se les haya orientado crear una comisión de lucha  contra las nocivas y bochornosas prácticas de racismo, no quiere decir que ellos van a resolver el problema del negro. Lo que se necesita es la voluntad de quienes se sientan parte del problema para poder ser parte de la solución. Y un proyecto de tanta importancia como es la eliminación del racismo no puede ser confiable si no lleva en sus postulados la variable de la diferencia.

 

Una comisión donde sólo militan los fuertemente comprometidos con el régimen, donde la presencia de la opinión diferente es nula, no va, corazón adentro, a resolver el problema del racismo y la exclusión en Cuba. Y esto lo hace un gobierno que, junto a Venezuela y Bolivia, fue el que más vociferó en defensa de los derechos de las organizaciones no gubernamentales en la recién finalizada Cumbre sobre  Cambio Climático que hubo de celebrarse en Copenhague, Dinamarca. Y quien así no respete el derecho de sus ciudadanos a opinar de forma abierta, hacia fuera lo hace con alta dosis de hipocresía e interés político que sólo alimenta la ambición de los que se han beneficiado siempre a costa del sacrificio y el hambre de sus conciudadanos.

 

 En este sentido, son los movimientos independientes quienes más se han sensibilizado  y sus gestiones en torno al racismo están muy, pero muy por encima  de lo que ha hecho el oficialismo para tratar de poner fin a  un problema que  tuberculiza a la nación y deja al afrocubano la vivencia de ser una raza triste, avergonzada de su maltrecho presente; que no ve en su pasado nada más que próceres difuntos, colocados, de cualquier forma, sobre bases de concreto.

makandalmm@yahoo.com


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